Fuec una de las tantas víctimas que se cobró el grupo de ransomware Akira, que actúa desde la pasada primavera. El ataque tuvo lugar en junio, pero la falta de solvencia frente a la ofensiva provocó estragos en la empresa, que vio afectados sus sistemas clave, procesos e información financiera durante varios meses.
Debido al ataque y a la falta de capacidad para asegurar inversiones seguras, la empresa se encontró con la peor situación de todas: cerrar y despedir a los 730 empleados que la conformaban. ¿Es la primera vez que cierra una empresa por las consecuencias de un ciberataque?
«El 60% de las pequeñas empresas que sufren un ciberataque se ven obligadas a cerrar»
Así lo afirma Robert Johnson, CEO de Cimcor -compañía de software- en la web Cybercrimemagazine. A los seis meses de sufrir cualquier tipo de filtración, la confianza con los clientes, de la que depende la estabilidad de muchas de las pequeñas y medianas empresas, puede estar completamente rota, obligando a muchas de ellas a terminar cerrando.
El ciberataque contra KNP Logistics no es el primero en provocar que una empresa cierre y no va a ser el último. Pero, sienta precedente al ser el primero que afecta a la totalidad de una empresa que superaba los 700 empleados. Puede verse así el daño que provoca a una entidad no estar preparada para recibir y actuar ante un ciberataque.
¿Llegará a afectar a las grandes marcas automotrices?
Suzuki ya vivió un episodio parecido en una de sus fábricas de la India, donde tuvo que cerrar temporalmente su producción de motos y en la que se vio afectado el ensamblaje de modelos populares de la marca, como el Access 125 o el Burgman Street 125.
Resulta obvio que, a día de hoy, la potencia de los grupos de ransomware no tiene alcance suficiente como para ejercer la misma presión en empresas de calibre internacional como hace con las PYMES; pero, aún así, los costos de cierres temporales como este se estiman en millones, además de daños en la reputación de la marca.

El flujo de datos que rodean a las grandes marcas ha atraído desde siempre a los ciberdelincuentes, por lo que las corporaciones han aprendido a guardarse las espaldas. Departamentos de ciberseguridad, buenas políticas de cibercompliance, comunicación eficaz, agilidad en la defensa… Actitudes, que, como evidencian casos como el de la empresa logística británica, toda pequeña, mediana o gran empresa debería plantear integrar a su plan de negocio.
El ‘cibercompliance’ puede prevenir despidos masivos como este
Para comprender el ‘cibercompliance’, hay que detenerse previamente en su etimología. El término ‘compliance’ se refiere al cumplimiento normativo en una entidad, y es el departamento encargado de que la empresa se adhiera a las leyes y regulaciones. Conociendo esto, al añadir la palabra ‘ciber’, nos encontramos con la necesidad de adaptar la empresa a todos los marcos legales que rodean a día de hoy a la ciberseguridad.
Resulta vital contar con un sólido y actualizado ‘cibercompliance’ para alejarse lo máximo posible de la pesadilla de las brechas de datos. Aún así, esto puede no resultar en una protección total en muchos casos, pues los ciberataques se basan en la sofisticación de nuevas técnicas que las normativas aún no han contemplado.
Ahí entra en juego la figura de un departamento de ciberseguridad que deberá precisar de un plan de actuación ágil y eficiente para asegurar la seguridad de la empresa. No esperar a sufrir el primer ciberataque para dotar a la empresa de un protocolo ante emergencias y desarrollar una comunicación efectiva entre todos los canales es una decisión astuta.
Pero, sobre todo, entrenar a toda la plantilla de empleados en conceptos de ciberseguridad: uso seguro de contraseñas, detección de enlaces sospechosos, detección de correos fraudulentos… será el impulso hacia una empresa sólida y cibersegura.
Si quieres conocer todas las últimas noticias y la más amplia base de datos relacionada con ciberataques en el sector de la automoción, visita la sección ‘Casos Reales’ de EUROCYBCAR.















