El 19 de junio, esta compañía automovilística de origen chino emitió un comunicado desde su ‘Centro de Denuncia de Información Falsa’, alertando sobre una campaña sistemática de calumnias dirigida a su submarca de vehículos eléctricos, denominada Changan Qiyuan.
Para ponerse en situación, Changan Automobile es uno de los cuatro grandes grupos automotrices de China y ya cuenta con más de 40 años de experiencia. Su submarca Qiyuan representa una pieza clave en la estrategia de electrificación del grupo. Hasta la fecha, ha lanzado seis modelos -entre ellos el Qiyuan A07, que se ha convertido en todo un éxiro de ventas- y ha acumulado más de 56.000 ventas entre enero y mayo del presente 2025.
Pues bien, según la empresa, en diversas plataformas sociales aparecieron comentarios repetitivos y malintencionados que difundían información falsa sobre los modelos de Qiyuan , erosionando la imagen de la marca y generando confusión entre potenciales compradores.
Pero la cosa iba más allá de simples palabras y mensajes. Changan identificó que muchos de los perfiles encargados de lanzar los comentarios, pertenecían a una misma organización y compartió capturas de pantalla como evidencia. Por ello, puso en marcha un sistema de recompensas: quienes proporcionasen información relevante sobre cuentas difamatorias, grupos sospechosos de actuar como ejércitos digitales o pruebas de planificación detrás de estos ataques podrían recibir hasta un millón de yuanes -algo menos de 120.000 euros-, con el fin de ayudar a desmantelar estos ataques.
Este fenómeno no es exclusivo de una marca. A medida que crece el mercado, sobre todo con la aparición de nuevas marcas que se especializan en movilidad eléctrica, también lo hacen los intentos por desacreditar a competidores mediante rumores y campañas maliciosas. Y aunque el daño puede llegar a ser profundo, también hay formas de combatirlo.
¿Cómo se puede estar a salvo del ‘troleo digital’?
Una de las maneras más evidentes es estar siempre al tanto -en la medida de lo posible- de lo que se está diciendo sobre ti en los diferentes canales digitales. Si lo haces, es más probable que detectes posibles patrones inusuales o comentarios repetitivos.
Por otro lado, siempre es bueno y recomendable que se investigue antes de reaccionar. Suena complejo y exige tiempo, pero puede que no todo comentario negativo sea fruto de una reacción airada o con ganas de perjudicar de un troll. También existen críticas constructivas que se pueden convertir en oportunidades de mejora.
Por otro lado, si llega el momento de actuar, mejor que lo hagas con pruebas. Eso significa que puede ser necesario reunir evidencias que te proporcionen respaldo legal si es que decides optar por la vía judicial para actuar contra los autores. Asimismo, no hay que olvidarse de comunicar siempre con transparencia. Aquellos que se toman la molestia de informar sobre los ataques que están recibiendo y cómo los enfrentan, seguramente se ganen la confianza de sus clientes.
Y como es posible que, pese a todo el esfuerzo que le dediques ‘no llegues a todo’, siempre es bueno pedir la colaboración de las plataformas de redes sociales, ya que muchas de ellas suelen contar de mecanismos para reportar actividad sospechosa -supone una labor tediosa, pero se hace necesaria para intentar terminar con los ‘trolls’-.















