La gran amenaza de las falsificaciones online asola Europa, y parece que en España está especialmente presente. Según afirma SICPA, el 20% de los españoles ha admitido realizar compras por internet de todo tipo de productos fraudulentos. Lo más preocupante es que en nuestro país, el 42% de los españoles dudan de la autenticidad de sus compras on line. En otras palabras, pese a que sospechan de si el producto por el que están pagando es original o una copia, lo compran corriendo el riesgo. Quizá sea porque el 31% de los españoles considera las falsificaciones como un alternativa aceptable si el producto original es muy caro.
Si lo trasladamos a la navegación por páginas web, tan solo el 31% de los españoles investigan, se interesan, por saber si la página web donde están comprando es cibersegura o si podrían estar exponiéndose a una estafa, o peor, a un crackeo.
Todo esto se vuelve casi paradójico, si se tiene en cuenta que en España hay una gran concienciación acerca de los prejuicios que sufren las empresas con las compras de productos falsificados. El 83% de la población demuestra ser consciente de ello y condena esta práctica, según el informe de SICPA. Esto no evita, sin embargo, que la economía sumergida en España represente el 17% del PIB nacional. Esta contradicción se debe principalmente a que en el sector joven de la población española menores de 24 años son más propensos a comprar artículos falsificados. Basta decir que en 2019 el 45% adquirió a propósito algún artículo falsificado.
Mercado de los recambios
En España, el mercado del automóvil es uno de los más potentes. En cuanto a la producción y venta de recambios, nuestro país es el cuarto más grande de Europa, con más de 1.000 empresas que emplean alrededor de 340.000 personas. Con el auge de internet y las compras online, el mercado tradicional de los recambios se está viendo tremendamente amenazado. Los componentes más populares en este mercado fraudulento van desde los filtros de aire, aceite o gasoil, hasta sistemas de frenado o airbags, pasando por componentes estructurales. Esto conlleva, como es lógico, un mayor riesgo para los conductores, generando una tremenda inseguridad, y pudiendo llegar a costar vidas.
En el informe de SICPA, resalta el papel de las redes sociales la prolifercaión de este negocio ilegal. Según informa esta empresa tecnológica suiza, el 50% de las falsificaciones on line se concentra en las redes sociales, lo que contribuye decisivamente en el crecimiento de la compra de productos falsos. Los falsificadores se aprovechan de la viralidad de las redes para disfrazar sus productos como genuinos, e introducir así su producto a golpe de click.
Consecuencias de las falsificaciones online
El delito de falsificación que quebranta los Derechos de Propiedad Industrial, es visto en ocasiones como un delito menor, según remarca el informe de SICPA. Pero son muchos les prejuicios económicos y sociales que provoca esta actividad. Solo en España, la falsificación de productos supone pérdidas de 7.000 millones de euros en ventas, y le cuesta de media a cada español 146 euros al año.

Esta actividad además, está en alza. Según el documento Global Terrorism Inditex del Institute for Economics & Peace de Sidney, a causa de ello: «las razones que han convertido las falsificaciones online en una amenaza: es difícil de rastrear, es muy lucrativa y las sanciones son poco severas». Este estudio también explica que las organizaciones de narcotráfico y terrorismo tienen en esta actividad su segunda mayor fuente de ingresos.
De hecho, en este informe desvela, de que bandas como ETA en España, o las FARC en Colombia, controlaban y se beneficiaban de este negocio, y que actualmente, con la compra de productos falsificados, se puede estar financiando una red terrorista.
¿Y de qué forma se puede evitar?
La firma SICPA, proveedora de soluciones de seguridad y trazabilidad, asegura en su informe haber estudiado la actividad de la falsificación, y propone una serie de soluciones y medidas para combatirlo.


Medidas como la marcación y trazabilidad de productos, marcas directas en el paquete de envío, embalajes rotulados, con etiquetas de control, precintos de seguridad, o etiquetas inteligentes. Proponen también soluciones en el embalaje, utilizar los materiales del artículo. Añadiendo en su conformado, una partícula que puede ser detectada más tarde y corroborar la autenticidad.
También inciden en la marcación más señalada del producto, con marcas visible o semi cubiertas con las que se permita tanto a fabricante o distribuidor reconocer la manufactura real.















