En Italia, Roma tiene fama de ser la ciudad con el asfalto en peor estado de todo el país. Aunque no lo parezca, las consecuencias de esta falta de mantenimiento pueden convertirlo en un lastre para el desarrollo económico y social. Pero eso puede estar a punto de cambiar si adopta el sistema de inteligencia artificial desarrollado por ingenieros de una de sus universidades. Y es que el mercado de la monitorización de vías de circulación se encuentra en franca expansión, con toda una variedad de tecnologías y servicios entre los que las instituciones responsables de su mantenimiento pueden elegir.
El proyecto CsEye («Clean & Safe Eye») recurre a la inteligencia artificial para monitorizar el estado de las infraestructuras viarias. Cada bache o irregularidad queda registrado gracias a sensores inteligentes (tanto ópticos –RBG– como láser LiDAR) y cámaras de alta resolución. También registra los posibles desperdicios que haya en la calle (desde bolsas de basura sin recoger hasta restos sobre el pavimento), calculando incluso su impacto ambiental concreto y el esfuerzo para retirarlos.
El «Gran Hermano» del asfalto
Para que CsEye funcione, se precisa de la colaboración de los vehículos en circulación, en los cuales se deben instalar dispositivos (cámaras incluidas) que compongan toda una red. A día de hoy, el método más común para revisar el estado del asfalto sigue siendo la inspección ocular de un operario.
El firme se analiza en tiempo real mediante algoritmos de inteligencia artificial que integran una red neural de aprendizaje. Basándose igualmente en el análisis de flujos en vídeo y la extracción semántica de datos, esta tecnología revela hasta el último detalle del pavimento, creando un mapa digital detallado del estado de la red viaria. La cámara instalada en el parabrisas de cada vehículo recoge las anomalías y las envía a un almacenamiento en la nube. Gracias a la información obtenida mediante todo este despliegue, un ayuntamiento puede planificar cuáles son las intervenciones de mantenimiento más pertinentes. Así, logra una mayor eficiencia en tiempo, costes y trastornos a la circulación.
Colaboración entre la empresa y la academia
Un equipo de investigadores del Departamento de Ingeniería Industrial del Ateneo de la Universidad de Roma Tor Vergata, aporta el marchamo científico a los resultados de CsEye. Están coordinados por el profesor Stefano Cordiner. Este grupo lo desarrolla conjuntamente con la consultora informática Consoft Informatica y la de nuevas tecnologías Key2 (responsable de su comercialización). Ambas compañías que han tratado de ofrecer una tecnología fácil de usar e instalar. Como proyecto de investigación universitaria, su duración completa es de 18 meses. Progresivamente, el objetivo del equipo investigador es extender el invento a toda la red italiana de vías urbanas. CsEye tiene un coste total de 450.000 euros. Recibe financiación de la región del Lazio y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la Unión Europea (UE) por valor de 266.000 €.
La respuesta del mercado al proyecto CsEye ha sido muy positiva. La empresa encargada de la gestión de la red viaria italiana, Anas, ha invertido 275 millones de euros por instalar sensores en mil puntos de su red urbana. Según cifras de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre el periodo 2010-15, el mantenimiento de cada kilómetro de asfalto cuesta 15.000 euros. Pensemos que Italia tiene casi 850.000 km de carreteras…















