Los coches siempre han sido máquinas para desplazarse, pero en la última década se han transformado en algo muy distinto: ordenadores con ruedas capaces de saber todo -o casi- de quienes viajan a bordo. Desde la ruta que sigue hasta la presión que se ejerce sobre el acelerador, pasando por llamadas de teléfono, destinos, hábitos diarios o incluso el peso aproximado de los pasajeros.
Lo que antes era un simple medio de transporte se ha convertido en un dispositivo que genera datos de enorme valor comercial… y estratégico. Diversas investigaciones periodísticas apuntan a que varias empresas israelíes han sabido ver ese potencial y están desarrollando herramientas capaces de acceder a esa información con fines de inteligencia.
El fenómeno tiene nombre: CARINT, siglas de car intelligence. Se trata de un conjunto de técnicas que aprovechan los datos que los vehículos modernos generan de forma rutinaria -ubicación, rutas, sensores, comunicaciones internas- para identificar, seguir y analizar el comportamiento de un conductor. Según una investigación publicada por Haaretz, al menos tres compañías israelíes operan sistemas de este tipo, cada una con un enfoque distinto pero con un objetivo común: extraer información estratégica sin necesidad de intervenir físicamente el coche.
La empresa Toka es quizá la que más llama la atención. Cofundada por el ex primer ministro Ehud Barak y un antiguo jefe de ciberseguridad del ejército israelí, ha desarrollado una herramienta descrita como ‘ofensiva’. Según el informe, esta tecnología puede acceder al sistema multimedia del vehículo, activar el micrófono del manos libres e incluso obtener imágenes de cámaras internas o externas. Todo ello de forma remota, sin que el conductor perciba nada. Además, permite localizar el coche en tiempo real y reconstruir sus movimientos con precisión.
Otra compañía, Rayzone, ha optado por un enfoque diferente. Su sistema no necesita crackear el vehículo: se basa en datos publicitarios y de geolocalización disponibles comercialmente. A través de su filial TA9, la empresa ofrece a gobiernos y agencias una plataforma que combina información procedente de la tarjeta SIM del coche, comunicaciones inalámbricas, Bluetooth y cámaras de tráfico. El resultado es lo que podríamos llamar una ‘cobertura completa de inteligencia’ del objetivo, según cita Haaretz. Este método se apoya en la llamada fusión de datos, un proceso que cruza múltiples fuentes para obtener un perfil detallado del vehículo y su conductor.
La tercera empresa mencionada, Ateros, trabaja junto a su firma hermana Netline en un sistema que integra datos de matrículas, comunicaciones móviles y sensores del propio coche. Uno de los elementos más llamativos es el uso de los sensores de presión de los neumáticos. Cada uno de ellos transmite un identificador único -una especie de huella digital- que permite reconocer un vehículo concreto incluso sin ver su matrícula. Esta información, combinada con otras fuentes, permite seguir un coche con una precisión sorprendente.
El interés de estas empresas no es algo casual. Israel se ha consolidado como uno de los grandes polos mundiales en tecnologías de vigilancia, con un ecosistema donde se combinan startups, exmiembros de unidades de inteligencia y una industria militar muy avanzada. Tras el auge de herramientas como Pegasus para intervenir móviles, ahora el foco podría desplazarse hacia los automóviles conectados.
Allí, la recopilación de datos es tan abundante que, según expertos consultados por distintos medios, un coche moderno puede revelar más sobre una persona que su propio teléfono móvil. No solo dónde está, sino a qué hora sale de casa, cuánto tarda en llegar al trabajo, qué rutas prefiere, dónde se detiene y con quién viaja de manera habitual.
La preocupación no se centra solo en el aspecto tecnológico. También tiene implicaciones geopolíticas. Algunos analistas advierten de que, si estas herramientas se comercializan sin controles estrictos, podrían ser utilizadas por gobiernos para vigilar a opositores, periodistas o activistas. Otros señalan que la propia industria del automóvil, al depender cada vez más de software externo, corre el riesgo de convertirse en un canal involuntario de espionaje internacional. El debate recuerda al que surgió con los teléfonos inteligentes hace una década, pero con un matiz que hay que recordar: un coche es más difícil de apagar que un smartphone, más difícil de dejar en casa y más complejo de proteger.
Así que, en definitiva, los conductores van a seguir subiéndose -sin llegar a ser del todo conscientes- a vehículos que saben más de ellos de lo que imaginan. Tampoco son conscientes de que esos datos pueden almacenarse durante años y viajar por servidores situados en distintos países.
Pero siempre puedes seguir unos consejos…
Aunque ningún conductor puede controlar por completo lo que registra su vehículo, sí existen formas de minimizar la exposición, tal y como nos cuentan los expertos del Área Técnica de la empresa EUROCYBCAR -cuya CEO y fundadora es Azucena Hernández-. Lo primero es revisar las opciones de privacidad del sistema multimedia: muchos coches permiten limitar el envío de datos o desactivar funciones que no se utilizan. También conviene evitar conectar el teléfono por completo si no es necesario;usar solo Bluetooth para llamadas es menos intrusivo que sincronizar contactos, mensajes o historial de navegación. Otra medida útil es borrar periódicamente los datos almacenados en el coche -como direcciones recientes o perfiles de usuario-, algo que suele hacerse desde el menú de ajustes.
Los expertos recomiendan, además, desconfiar de aplicaciones de terceros que prometen funciones adicionales a cambio de acceso al vehículo. Cuantas más plataformas intervengan, mayor es el riesgo de que la información acabe en manos no deseadas. Y, aunque pueda parecer extremo, algunos conductores ya optan por utilizar navegadores externos -como un GPS independiente- para evitar que el coche registre todos sus desplazamientos. No es una solución perfecta, pero reduce la cantidad de datos que el vehículo envía de forma automática.















