El Internet de las cosas -IoT- describe la red de objetos físicos -«cosas»- que llevan incorporados sensores, software y otras tecnologías con el fin de conectarse e intercambiar datos con otros dispositivos y sistemas a través de Internet. Es, en definitiva, la conexión a Internet más con objetos que con personas.
Hoy en día se pueden conectar miles de aparatos cotidianos, como electrodomésticos, termostatos, monitores de bebés, coches, a Internet a través de dispositivos integrados, facilitando así una comunicación fluida entre objetos y personas.
Gracias a estos avances, el sector del automóvil está experimentando una revolución tecnológica nunca antes vista, con ejemplos como los vehículos conectados y los autónomos.
En la actualidad, contamos con más de 50 millones de vehículos con conectividad integrada en Europa, los cuales cuentan con una veintena de tecnologías y funcionalidades diferentes que van desde abrir el coche con el móvil hasta sistemas biométricos como la detección cardíaca para prevenir ataques al corazón inesperados o detectores de estrés en el conductor.
Lo que podemos esperar en un futuro es una integración más fluida entre la tecnología y la experiencia humana. Nuestra interacción con los dispositivos que nos rodean, permitirá experiencias sensoriales cada vez más «reales» y los humanos tendremos la posibilidad de compartir estas experiencias a cualquier distancia, teniendo el potencial de cambiar cómo abordamos algunas de nuestras actividades e instituciones más fundamentales tales como lugares de trabajo, atención quirúrgica y médica, bienes raíces, compras, viajes y relaciones humanas en general.
Andoni Letamendia Alzaga / Área Técnica de EUROCYBCAR















