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Aston Martin Vantage S: ¿Qué añade esa letra al final de su nombre?

En un año frenético, Aston Martin presenta la versión más prestacional e interesante de su equilibrado 'Vantage', que añade una serie de cambios y mejoras con el fin de incrementar un poco más su exclusividad y deportividad. ¿Cómo lo quieren hacer?

Tres cuartos delantero Aston Martin Vantage S

El Valhalla, un DBX híbrido enchufable, el DB12… o los renovados Vantage: El ritmo de novedades que, en apenas 12 meses, ha llevado a cabo Aston Martin demuestran que la marca quiere copar cada vez más portadas y ganar más adeptos en el exclusivo segmento de los vehículo híper-deportivos combinados con una imagen señorial. Es posible que el fabricante británico esté renunciando a parte de su carisma, pero es indudable que los responsables financieros lo agradecerán por el aumento de las ventas.

El último modelo en llegar a la oferta ha sido, posiblemente, uno de los más equilibrados: nos referimos al Vantage S. Equilibrado en el sentido de que, exceptuando el SUV DBX, hablamos de uno de los más equilibrados de la oferta del fabricante inglés. Sucede algo parecido a cuando hace unos días hablábamos del nuevo Ferrari Amalfi: se posicionan como los modelos ‘de acceso’ a la gama -si es que se puede denominar así a un modelo que rondará los 200.000 euros- y, aún así, ofrecen todo lo que esperas de un coche de un fabricante tan exclusivo.

Interior del nuevo Aston Martin Vantage S


Eso es el Vantage ‘normal’, pero en este caso, gracias a la letra ‘S’, el coche gana en deportividad, exclusividad y personalización. Si analizamos su exterior, destacan las nuevas entradas de aire, el spoiler trasero -nada aparatoso, pero capaz de generar 44 kg de apoyo aerodinámico, a los que habría que sumar los 67 de ‘efecto suelo’ que generan los bajos del vehículo. Aparte de eso, están las vistosas llantas de 21″, la posibilidad de elegir diversos packs exteriores con elementos en fibra de carbono… y una casi infinita paleta de colores para la carrocería, incluyendo un amarillo, un púrpura, un naranja… o, por supuesto, el verde ‘Aston Martin Racing Green’. Todo esto, antes de llevar la personalización al extremo, que es el trabajo del departamento ‘Q’ de la marca.

En cuanto al interior, el Vantage S -que debutó en el festival de Goodwood, pero que no llegará a los concesionarios hasta el próximo otoño-, se mantiene el estilo ya conocido, con una apariencia lujosa, muchos mandos físicos y presencia de cuero y Alcántara. Pero como en el exterior, hay nuevos detalles de color o elementos como los logos con la letra ‘S’ cosidos en el respaldo de los asientos o los reposacabezas -para lo cual se han empleado hasta 16 metros de hilo-.

Asimismo, también hay unas amplias -y la palabra se queda corta- posibilidades de personalización, a base de jugar con los materiales, los colores -monotono o bitono-, tipos de asientos, volantes -y sus levas del cambio-, cinturones de seguridad, inserciones, alfombrillas, accesorios varios… ¿Tecnologías disponibles para el interior? El monitor que muestra las imágenes del conjunto de cámaras 360º, el sistema de sonido Bower & Wilkins, el sistema de rastreo del vehículo en caso de robo, la iluminación ambiental… Por cierto, es de esperar que siendo de los últimos modelos de la marca, su dispositivo multimedia sea compatible con la reciente incorporación del Apple Carplay Ultra que la marca anunciaba hace pocas semanas.

Tres cuartos trasero Aston Martin Vantage S


Por lo que se refiere a la parte mecánica, seguimos hablando de un coupé de motor delantero, propulsión trasera y una caja de cambio automática de ocho velocidades. El propulsor sigue tomando como base el excelente 4.0 V8 biturbo procedente de AMG-Mercedes, salvo que en la versión ‘S’ incrementa su potencia para pasar de 665 a 680 CV, que es un nivel de potencia muy respetable para un modelo de algo menos de 4,5 metros de largo y un peso de 1.745 kg.

Con esta mecánica, el Vantage alcanza los 325 km/h, con una muy buena aceleración de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos, y de 0 a 200 en 10,1 segundos. No hay nada de electrificación en este modelo, que tendría la etiqueta ‘C’ y un consumo medio de 12,1 litros para un depósito de combustible razonable con sus 73 litros.

Aston dice que ha introducido cambios tanto en el hardware -diseño: convergencia, caída, avance…- como en el software -regulación de los amortiguadores Bilstein DTX adaptativos- de ka suspensión respecto al Vantage ‘básico’; a ello se suma una dirección recalibrada o un tacto del acelerador que también se ha modificado. Se supone que con los cambios introducidos, el coche se haya vuelto ligeramente más ágil y reactivo, porque lo que pretende es que el Aston implique más a su conductor mientras se circula.

Hablando de hardware y software, lo que no se menciona en la información oficial es si el nuevo Vantage S ya cuenta con un certificado oficial de vehículo ciberseguro, algo que por otra parte ya es requisito obligatorio para venderse en los mercados europeos. Dicha certificación la ofrecieron, por primera vez en el mundo, EUROCYBCAR -empresa tecnológica vasca- y AENOR cuando a finales de 2021 se la otorgaron a la moto eléctrica Nuuk Cargo Pro. Cabe pensar que Aston Martin Aramco -su escudería en la F1-, reconocida también por su alizanza con la empresa SentinelOne, habrá tenido en cuenta todo lo relacionado con la cíber-protección en el desarrollo de este nuevo Vantage,

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