La base empleada ha sido la del todo camino XC90. Un modelo que, de serie, ya incluye una importante colección de dispositivos y asistentes de ayuda a la conducción -también incluirá en breve un sistema para tener controlado al conductor-… y que ha servido, a su vez, para que Uber añada su tecnología de conducción autónoma -la parte más visible es la que va situada en el techo del vehículo, con varias cámaras y radares-.
Como resultado de todo lo anterior, a principios de 2020 podríamos tener el primer coche autónomo producido en serie. Sus primeros usos serán como coche autónomo y compartido por parte de Uber.














