Movilidad

¿Te puede ayudar la arena del gato en tus viajes durante este invierno?

Hace apenas un par de días que dio inicio el solsticio de invierno; y, como todos los años, toca recordar algunos consejos que poner en práctica cuando utilizamos algún vehículo. Pero los de este año los facilita un importante organismo estadounidense.

Imagen de vehículos circulando un día de nieve
Imagen generada por la IA de Bing

Se llama NHTSA y es la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, dependiente del Departamento de Transporte de los Estados Unidos. En su web han publicado un documento con recomendaciones de todo tipo para afrontar lo que van a ser los próximos meses. Unas circunstancias en las que fenómenos meteorológicos como la nieve, el hielo, la niebla… «pueden causar condiciones extremadamente peligrosas en carretera», tal y como destacan desde este organismo.

Ellos lo ejemplifican diciendo que en ese tipo de entorno, hace un par de años, se produjeron 395 accidentes fatales y alrededor de 22.325 accidentes con lesiones -otros cien mil con daños de chapa o mecánicos- que ocurrieron a causa de la nieve o la aguanieve en la carretera. Por lo tanto, desde la NHTSA abordan distintos aspectos para reducir esas cifras en la medida de lo posible. ¿En qué consisten?

Cuando conduzcas…

Aquí son muy claros: debes conducir despacio. Tal y como aseguran, controlar un vehículo sobre una superficie resbaladiza o cubierta de nieve es mucho más difícil: por lo tanto, hay que aumentar la distancia de seguridad que, normalmente, mantienes con otros vehículos: lo suficiente como para tener el tiempo suficiente para detenerse en caso de que el vehículo que va por delante frene de imprevisto.

En el caso de que te encuentres con una máquina o camión quitanieves también debes mantener la distancia y, si lo adelantas, hacerlo con muchísima precaución; hay que recordar que estos vehículos suelen ir muy despacio, necesitan mucho espacio para girar, se detienen a menudo, puede que ocupen más de un carril o que, incluso, se salga de la carretera.

Si te pilla ‘la madre de todas las tormentas’…

Según la NHTSA, si has tenido que detenerte en medio de la carretera por un temporal o tormenta de nieve, lo que tienes que hacer es enfocar tus acciones a ti mismo, los que te acompañan, tu vehículo y lo que haya alrededor.

Te aconsejan, como es lógico, que te quedes dentro del vehículo y que no hagas mucho esfuerzo físico. Asegúrate de que tu coche puede ser bien visto: por ejemplo, aparte de con las luces de señalización o con las balizas de emergencia, también dejando encendida las luces del interior del coche. Además, debes tener cuidado con el riesgo de intoxicación con monóxido de carbono.

Para evitarlo, comprueba que el tubo de escape esté libre de nieve y, si es posible, mantén el vehículo en marcha solo el tiempo necesario para mantener la calefacción en marcha y el habitáculo caliente. Por lo tanto, no hagas funcionar el vehículo por largos periodos de tiempo con las ventanas cerradas o en un espacio cerrado.

Fíjate en estos apartados del vehículo

No solo tú vas a ‘padecer’ las circunstancias climatológicas en la carretera: tu vehículo también las sufrirá y en mayor medida; por lo tanto, igual que tú te preparas bien para salir a la calle un día de helada o nieve, también debes poner a punto tu vehículo para superar estos largos meses de invierno. ¿Qué elementos debes tener en consideración según la NHTSA?

Debes comprobar los neumáticos, al menos, una vez cada vez y antes de que salgas de viaje; si miras las presiones, que sean con las ruedas frías, es decir, cuando no hayas rodado con el coche durante, como mínimo, tres horas. También debes vigilar su estado y ya no es solo cuestión de que tengan el dibujo bien, sino por…. su fecha. Hay fabricantes de vehículos que recomiendan remplazarlos cada seis años, independientemente del uso.

Aparte de presiones y edad, echa un vistazo para tener en cuenta cualquier posible daño o desperfecto que te pueda llamar la atención en la banda de rodadura, en los perfiles… busca cortes, agujeros, objetos clavados, abultamientos… Y todo ello es aplicable a la rueda de repuesto. Ante cualquier problema, acude a un servicio técnico. Por supuesto, si vives en una zona con bajas temperaturas y climatología adversa, considera equipar al vehículo con neumáticos de invierno. La propia NHTSA dedica en su web un apartado para conocer las clasificaciones de los neumáticos por su nivel de seguridad.

En cuanto a las sillitas infantiles, la Asociación hace una interesante reflexión, y es que muchos padres y madres, en los sitios con climas más fríos, suelen vestir a sus hijos con ropas de invierno… Pero ojo, porque los abrigos más gruesos pueden llegar a interferir con el funcionamiento de los dispositivos de seguridad y retención, y afectar al ajuste apropiado del cinturón de seguridad cuando el niño viaja en su sillita. En este caso, recomiendan vestirles con capas de ropa delgadas y cálidas… y luego, una vez está el cinturón bien puesto y ajustado, arropar al niño con una manta o abrigo por encima.

Por supuesto, y eso es válido para cualquier época del año, comprobar que tanto si se utilizan sillitas como elevadores, es conveniente que vayan instalados de manera correcta, utilizando los dispositivos adecuados a la edad, tamaño y peso de los menores.

Uno de los elementos que ‘más sufre’ a consecuencia del frío es… la batería; cuando las temperaturas son bajas, los motores gasolina y diésel ‘tiran’ más de la energía de dicha batería para arrancar, mientras que los modelos más ‘electrificados’ -sean híbridos o completamente eléctricos- ven menguar su autonomía o tiempo de funcionamiento en modo cero emisiones. Por lo tanto, es bueno que un mecánico o servicio oficial revisen este elemento del vehículo, el sistema de carga o cualquier otro elemento que intervenga en la generación de electricidad en el vehículo.

La planificación es la clave -de todo-

Por supuesto, hay que comprobar que todas esas tecnologías de seguridad que hacen cualquier desplazamiento mucho más confiable, sigan funcionando igual de bien en pleno invierno… y, de paso, comprobar y familiarizarse con su comportamiento, pues es muy probable que, a causa del frío, tengan que entrar más en acción.

El mejor ejemplo es el sistema antibloqueo de frenos, que lo que evita es que las ruedas, precisamente, se bloqueen en caso de frenada brusca. Aquí, el proceso es sencillo: pisar el pedal del freno con fuerza cuando haya una situación delicada y no ‘asustarse’ con el sonido que emita el sistema o con posibles vibraciones del pedal: la tecnología se encargará de hacer su trabajo de manera eficaz.

Imagen de vehículos circulando un día de nieve
Imagen generada por la IA de Bing

Y un detalle final, cuando menos curioso y del que no se suele hablar en España, la NHTSA sugiere la posibilidad de que, en invierno, reemplaces las habituales alfombrillas de tu vehículo por otras de materiales más gruesos o de goma -más aislantes y resistentes-. Eso sí, al hacerlo se debe comprobar que no interfieren con el manejo de los pedales, que son del tamaño adecuado y que van correctamente fijas para que no se desplacen durante la conducción.

En cuanto a luces y limpiaparabrisas, las cosas básicas; en el caso de las primeras, revisar que todas funcionan bien, incluso las del habitáculo; por lo que refiere a los segundos, cabe recordar que en caso de encontrarnos con una fuerte tormenta de nieve, el líquido del limpiaparabrisas puede agotarse en poco tiempo, por lo que resulta imprescindible llevarlo lleno y con un líquido que no pierda propiedades con las bajas temperaturas.

Y antes de salir, no olvides lo básico

Seguro que en tu maleta no falta nada para tus mini-vacaciones de invierno; pero tampoco te olvides de ‘echar cosas’ que sean útiles para el viaje en sí. Por ejemplo, no estaría de más contar con una pala de nieve y un rascador para el hielo. Aunque suene raro, la NHTSA recomienda llevar material abrasivo… como puede ser arena de gatos, ya que puede ser de utilidad en caso de que el vehículo se atasque en la nieve -porque puede ayudar a ganar tracción-. Por lo demás, no te olvides de unas pinzas para batería, una linterna, dispositivos de advertencia -incluso mencionan llevar una bengala de emergencia-, mantas para protegerse el frío, algo de agua, comida, medicinas… y móvil con cargador.

También es buena idea que lleves el depósito de combustible lleno al máximo… incluso en el caso de los modelos híbridos enchufables, pues eso puede ayudar a que se minimice el consumo de electricidad de la batería eléctrica. Y en el caso de los vehículos 100% eléctricos, déjalo cargando durante la noche, no ya solo para tener la máxima autonomía al día siguiente, sino también para que dicha batería permanezca caliente y eso consiga minimizar el consumo de electricidad cuando el vehículo ya esté en marcha.

Finalmente, y aunque suene obvio, planifica la ruta antes de emprender el viaje: es decir, ten en cuenta la situación del tiempo -no solo de donde sales o tu destino, sino de lo que te vas a encontrar durante la ruta-, el estado de las carreteras -si no están despejadas, lo mejor será posponer el viaje- y del tráfico. Si no te queda otra que salir, mentalízate que el viaje pueda alargarse más de la cuenta. Si vas a hacer un viaje largo por carretera cuando se pronostica una tormenta invernal, considera el salir temprano para evitar estar en las carreteras durante lo peor de la tormenta.

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