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¿Existirán carreteras exclusivas para que conduzcan robots?

En un futuro cercano será fácil ver cómo vehículos totalmente autónomos ocuparán autopistas, carreteras y otras vías. Circularán libremente por zonas habilitadas para ellos, pero, ¿Cómo se logrará esto?

Carreteras coches autónomos

Nunca llevarán bienes, ni transportarán a personas y a sus mascotas desde un punto a otro. ¿Implicará esto que los vehículos autónomos limpien de conductores las carreteras, quizás con una ayuda de los reguladores? ¿Llevará también a problemas en las libertades individuales, si alguna gente quiere seguir conduciendo sus automóviles?

La opinión de los expertos de la industria

Los profesionales y sus representantes legales actualmente ponderan y preparan este escenario. Eso sí, aseguran que los vehículos con plenas capacidades de conducción autónoma -AVs- están todavía algo lejos de implementarse a gran escala, estén o no supervisados por un ser humano. El abogado Gail Gottehrer afirma que «no hay un derecho para conducir un coche». Él mismo se especializa en leyes de seguridad automotriz, así como en en vehículos con estas cualidades.

Gottehrer continúa: «Para poder conducir un coche, debes cumplir con los requerimientos para obtener una licencia de conducción, que puede llegar con restricciones, como requerirte utilizar gafas mientras pilotas. Una vez licenciado, deberás subordinarte a leyes para vehículos a motor, y si no cumples con esto tu licencia será suspendida o revocada. Tampoco hay un derecho a utilizar cierto tipo de vehículo en una carretera determinada, y el propio uso de esta también puede ser sujeto de restricciones». Una vez sabido eso, faltan años e incluso décadas para que se vean AVs en la mayoría de vías. Y es que un mandato para estos puede implicar un proceso gradual y largo, antes de que una serie de directrices estén plenamente asentadas.

El profesor en la Universidad de Carolina del Sur, Bryant Walker Smith, aconseja a compañías y administraciones sobre tecnologías de transporte. Él nota que los avances tecnológicos para obtener kits de conversión más baratos, y que modernicen automóviles antiguos para volverlos autónomos, podría suavizar esta transición, «haciendo que las restricciones para conducción humana sean más aceptables». Prosigue: «es probable que los sistemas de seguridad activa mejoren bastante, hasta el punto de ser efectivas conduciendo un vehículo, y aunque el conductor crea lo contrario».

El esfuerzo que requiere este cambio gradual

Las autopistas específicas para AVs podrían en realidad no distar demasiados años del presente. Un primer tramo de una vía de tales características está siendo desarrollado en Michigan -EE.UU.-, para conectar Detroit con Ann Arbor. La constructora Cavnue ya colabora con varios fabricantes de coches, firmas de movilidad autónoma, inversores e investigadores para dar lugar al llamado «corredor conectado». Este ofrece mejoras en tráfico, accesibilidad y en seguridad.

Las representaciones muestran hoy carriles dedicados a AVs. Pero el hecho de segregarlos con respecto a los pilotados por personas puede implicar un coste enorme. Sobre todo si se realiza a una escala deseada y significativa. Con semejante sistema de vías, tampoco se sabe si resolvería los problemas actuales. Michael Clamann, ingeniero jede de factores humanos en el Centro de Investigación de Seguridad de Carretera, de la Universidad de Carolina del Norte, tiene algo seguro. «Crear un sistema de carreteras para AVs implicaría costes prohibitivos, e igualmente contaría con puntos de acceso en los que podrían mezclarse estos con automóviles regulares«.

¿Son suficientes los beneficios?

El mismo experto continúa: «Estas carreteras sin sin duda una buena idea, pero también difíciles de implementar. Uno de los mayores desafíos para los AVs será funcionar alrededor de usuarios humanos, lo que vuelve a los vehículos con características de nivel 4 una solución atractiva». Clamann nota que en distintos tipos de de carreteras y zonas podrán requerir algún tipo de interacción, así como conductores humanos, mientras los vehículos autónomos aumentan en prevalencia.

Hay numerosas áreas que serán muy complicadas para AVs, incluso en el futuro: hospitales, escuelas, aeropuertos, carreteras de gravilla… En otras menos inciertas, en cambio, como lo son autopistas interestatales, podría requerirse la conducción autónoma. Una clave para esta transición será la habilidad de estos «vehículos inteligentes» para compartir espacios con pedestres. Clamann puntualiza aquí: «podríamos ver a lentos AVs reemplazando a los conducidos por personas, en áreas urbanitas densas y para complementar a los transportes públicos».

Smith alega que ya se cuenta con un precedente de vehículos compartiendo vías con otros de tecnología más antigua. Ve a los AVs compartiendo calles con otros medios de transporte pilotados, por un tiempo. Dice que no es diferente a cuando las vías del Estado de Wisconsin albergaron a los Amish, que todavía se servían de caballos u cochecitos. «Muchas carreteras están diseñadas para acomodarlos, sin bandas sonoras y con arcenes más amplios. Por tanto, tiendo a pensar que la mayoría de nuestras carreteras se ajustarán a una gran variedad de usuarios, por bastante tiempo».

¿Qué se espera para los próximos años?

Algunos conductores hastiados de la carretera creen que una futura asistencia a la conducción robótica ayudaría a regular el tráfico, endulzar los desplazamientos al trabajo y aumentar la seguridad. El empresario residente -EIR en inglés- en la Universidad Cristiana de Texas, Michael Sherrod, cree que «ciertas vías exclusivas para robots son una buena idea».

El tramo de la Interestatal 35 de Texas comprende la principal arteria que conecta norte y sur del país, conectando tres importantes ciudades en dicho estado -incluyendo la capital-. El tramo es conocido por sus accidentes, y Sherrod cree que debería volverse exclusivo para robots, aunque puntualiza que esta vía no está aun preparada para ello. «La parte para vehículos sin conductor será dedicada a carreteras peligrosas o con grandes aglomeraciones de tráfico… pero, si dicen que no podrás volver a conducir, estaría molesto. ¡Adoro los viajes por carretera!»

Aunque la conducción autónoma no es una panacea, Smith añadió que estos beneficios en capacidad y en seguridad ayudarán a crear un caso económico convincente para AVs. Esto para el gobierno y probablemente para los individuos. El profesor también se refiere a las libertades personales: «No eres completamente libre si no eres capaz de conducir, si te encuentras en un atasco, si estás inhalando tubos de escapa en casa, o si falleces porque un conductor borracho te atropella».

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