Ya conoces de memoria la lista de beneficios que trae consigo cambiar los motores de combustión por el eléctrico. También sus inconvenientes. Pero algo que rara vez se menciona, es el espacio que queda libre en el capó de un coche eléctrico.
La maquinaria de los vehículos propulsados únicamente por energía eléctrica es mucho más reducida en tamaño que la tradicional. Sus características invitan a rediseñar la construcción de los automóviles. De hecho, algunas marcas montan el motor directamente sobre uno de los ejes del chasis para que lo alimente de forma directa. Así, se aprovecha este espacio para acortar el circuito interno.
La primera marca en darle una vuelta al diseño para vaciar el capó delantero de su coche eléctrico fue Tesla. La compañía californiana convirtió el espacio sobrante en un segundo maletero. Una idea que no es nueva, pues algunos coches de combustión con el motor en la zona trasera, ya hacían algo similar.
Pero al ser la primera vez que se hacía en un coche de estas características, se le dio incluso un nombre coloquial: frunk. La palabra surge un juego de palabras con la expresión ‘front trunk’, maletero frontal en castellano.

Desde entonces, otras marcas han tratado de jugar con este diseño. El experimento más curioso es el que presentó Ford para su próximo Mustang Mach-E de 2021. Incorporan al espacio un desagüe que permite utilizar el frunk como una fuente enorme de cocina. La presentación del coche muestra el habitáculo lleno de hielos y bebida o alitas de pollo barbacoa.
Aunque esto resulte curioso, quizás no sea la solución más sofisticada para el aprovechamiento de la oportunidad surgida. Llama la atención que junto con el cambio en el concepto de vehículo no haya aparecido un cambio estético marcado. La fisionomía exterior de los coches sigue inmutable, pese a que su interior ha cambiado drásticamente.
En Nissan piensan de la misma forma, y por eso sus ideas van por derroteros completamente nuevos. “Aunque mis competidores tengan coches magníficos, al abrir la puerta no tienes la sensación de estar ante un coche eléctrico”. Son palabras de Alfonso Albaisa, vicepresidente de diseño global de la compañía, en una entrevista a Green Car Reports.

Esta charla se dio con el concepto del Nissan Ariya de fondo. El coche prescinde de todo el circuito de calefacción y aire acondicionado para dar paso un habitáculo mucho más espacioso para los pasajeros. El resultado es una cabina muy amplia, que, unida a la remodelación del panel de mandos, si da la sensación de estar ante un vehículo muy diferente.
Lo visto aquí son solo algunas de las posibilidades que se abren para aprovechar el hueco que dejan los motores de combustión. Muestras que dibujan el camino para que la innovación tecnológica se abra paso en un nuevo frente. ¿Cuál será el siguiente paso?















