Los radares de tráfico son dispositivos de ondas electromagnéticas que capturan la velocidad del vehículo que los cruza. Estos dispositivos envían la fotografía de la matrícula a un servidor, donde se almacena. Posteriormente, el conductor cuyo vehículo ha excedido el límite permitido recibe una multa. Hasta aquí, más o menos, lo que todos conocemos.
La novedad, más allá de la amenaza de una multa, es que los radares son, también, un constante foco de amenazas por culpa de atacantes malintencionados que pueden cometer, con estos dispositivos como excusa, diferentes estafas contra la población.
Cómo pueden timarte aprovechando una multa
Mediante una campaña de phishing, es posible mandar un correo a varios usuarios simulando ser la Dirección General de Tráfico (DGT) y alertando de que han sido captados por un radar de tráfico. En el email, podrían adjuntar una foto donde, supuestamente, aparece el vehículo multado.
Al descargar o abrir la imagen el usuario podría estar introduciendo en su ordenador algún tipo de malware con el objetivo de robar información personal o sensible de su equipo (fotos o videos de ámbito familiar, números de cuentas bancarias, etc.).
Otro timo bastante habitual es aquel en el que el estafador se hace pasar por una consultoría legal y contacta a la víctima con la excusa de que ha sido sancionado. Para demostrarlo, le proporciona fotos de un vehículo idéntico al suyo. En ocasiones, esas fotos se obtienen después de recopilar información de la víctima. Es lo que se llama phishing dirigido o spear phishing.
El delincuente le ofrece eliminar la multa, pagando una cantidad, obviamente, menor que el importe de la misma. Al reconocer el vehículo, el afectado puede llegar a creer que la multa es legítima… y pagar, cuando en realidad nunca ha sido sancionado.
Dónde comprobar si te han multado
Actualmente, la forma de comprobar si un conductor ha sido sancionado es consultando directamente la página de la DGT, buscando provincias o empleando un certificado digital embebido en el navegador o el DNI electrónico. Este trámite puede resultar complicado para el ciudadano, lo que provoca que pueda ser víctima de ataques como los mencionados. Además, es necesario que los propios conductores confíen directamente en la DGT como proveedora de información veraz, actuando como un tercero de confianza centralizado.
Cómo puede el Blockchain prevenir estafas
La aplicación de la tecnología Blockchain puede proporcionar un segundo punto de confianza o un respaldo de la información capturada por los radares, así como una descentralización del tercero de confianza, de forma que, por ejemplo, mediante una combinación del identificador del radar, un timestamp -marca temporal-y un hash -una función criptográfica- de la fotografía tomada, es posible comprobar la veracidad de la información capturada por un radar por parte de un usuario, ya que esta información es inalterable una vez que ha sido almacenada en la Blockchain.
Esto evitará estafas de suplantación, así como aportar un extra de confianza en que la información que se está consulta en la página de la DGT es realmente verídica. Este enfoque no solamente aplica a los radares de tráfico, sino que se extiende a cualquier sanción impuesta a un usuario en cualquier otra situación.
Cuando analizamos los riesgos de seguridad que afectan propiamente a dichos dispositivos, nos interesan especialmente los que afectan a la disponibilidad, ya que son los que pueden permitir que el dispositivo no sea capaz de detectar a conductores fraudulentos. La forma más sencilla de inutilizar un dispositivo de este tipo es hacerlo físicamente, como de hecho es común que ocurra, ya que están a la vista en las carreteras, siendo la vía más rápida para no ser detectados.
Otra manera, también ilegal, de evitar que funcionen es mediante inhibidores, aunque algunos radares ya cuentan con tecnología para evitarlos y son inmunes a ellos. Es por eso que no existen ataques informáticos sofisticados contra estos dispositivos ya que es más sencillo inhibirlos por otras vías.















