Los videojuegos se han convertido, con el paso del tiempo, en un pilar fundamental en la industria del entretenimiento. En la actualidad, la evolución de los sistemas de juego han conseguido que la barrera entre ellos y la realidad sea, cada día, más difusa.
Desde que la mayoría de videojuegos ofrecen experiencias multijugador a través de Internet también ha ido surgiendo, en torno a ellos, un espíritu de competitividad que ha desembocado, en nuestros días, en los llamados deportes electrónicos o ‘e-sports’.
Los juegos protagonizados por coches no están al margen de este fenómeno, lo que ha propiciado el desarrollo de simuladores de conducción que, en algunos casos, llegan a ser tan precisos y verosímiles como los de un equipo de competición.
Así, las competiciones online de alto nivel generan un mercado emergente que resulta atractivo para toda clase de mecenas, entre los cuales suele contarse alguna entidad o personaje procedente de las carreras profesionales.
Un campeón real… involucrado en lo virtual
Tal es el caso de Fernando Alonso. El bicampeón del mundo de Fórmula 1 -y también ganador en LeMans, Daytona y Sebring- ha pasado a formar parte del consejo de administración de Motorsport Games, una marca de Motorsport Network -la agencia de noticias de competición propiedad del CEO de McLaren, Zak Brown-.
Actualmente, Motorsport Games organiza campeonatos oficiales -tanto en videoconsolas como en PC- con títulos como NASCAR Heat 3, Forza Motorsport 7 y, próximamente, el nuevo Dirt Rally 2.0.
En palabras de Alonso, los esports «no son una fantasía, son una realidad y algo que me apasiona desde hace tiempo. Invertir y ayudar a dirigir Motorsport Games me permitirá realizar una contribución real al futuro del automovilismo. Los esports no son mejores ni peores, pero son algo diferente y ofrecen la oportunidad de acercar el automovilismo a los aficionados«.
No es la primera vez que el piloto asturiano se involucra en esta faceta. En 2018 puso en marcha su propio equipo, con objeto de encontrar nuevos talentos en el denominado ‘simracing’. Para aquél proyecto, contó con la colaboración de G2 -una de las empresas líderes del sector- y el patrocinio de Logitech G -la gama entusiasta de la conocida firma de periféricos para PC-.















