En la noche del 28 al 29 de marzo, en Europa se hace lo que llevan a cabo muchos espías en las películas antiguas: sincronizar los relojes -aunque hoy ya lo hacen los relojes de forma automática sin nuestra ayuda-. Este cambio es más que un simple movimiento de las manecillas -o los dígitos-, se trata de un acontecimiento que puede afectar a muchos cambios de la vida cotidiana, incluyendo el de la conducción.
¿Qué es el cambio de hora?
Empecemos por lo básico: El cambio de hora sirve para adaptar la jornada laboral a las horas de luz del día en verano, y contribuir al ahorro energético. Éste se origina a partir de la directiva europea del cambio de hora 2000/84/CE. Pero no fue con esta directiva cuando se empezó este tipo de variación; de hecho, el primer cambio de hora en España se remonta a 1918. Este primer cambio fue para unificar la hora en el territorio español, ya que antaño, un gallego y un balear tenían horarios diferentes. La hora se unificó tomando como referencia el meridiano de Greenwich. Este primer horario de verano no duró demasiado, debido a la inestabilidad política de España, y se cambió en varias ocasiones durante la década de los 20.

Tras la Guerra Civil, nuestro país cambió su horario de la Península. Desde entonces, este coincidió con el de Alemania, en un ajuste se hizo conocido como CET -Central European Time-. No fue hasta 1981, ya en democracia, que se implementó el cambio de horario de verano a invierno en el último domingo de marzo y el último domingo de septiembre. En 1996, se trasladó la llegada del horario de invierno, al último domingo de octubre.
¿Puede afectar el cambio de hora a la conducción?
Lo cierto es que no demasiado… más allá de que hace más calor y hay más horas de luz por la época del año en la que entramos. Y quien más lo notará, en realidad, es tu coche. Por ejemplo, es posible que los neumáticos sufran mayor desgaste con la llegada del calor. El asfalto se calienta mucho más, lo que hace que los neumáticos sufran mayor abrasión. Por lo tanto es más importante que nunca llevar la presión de los neumáticos en buen estado, porque un defecto o falta de presión respecto a la recomendada por el fabricante puede incrementar el rozamiento, con ello la temperatura y de esta forma el consumo.
Hablando de consumo, este también puede sufrir leves variaciones llegada esta parte del año. El motivo es que tendrás que recurrir, más a menudo, al aire acondicionado. Éste puede suponer un incremento de entre 0,2 y 1 litro de gasolina por cada 100 km, lo que equivale a un aumento del consumo de combustible entre un 5% y un 20%, dependiendo del modelo.


¿Qué efectos produce el nuevo horario en nuestra visión?
Desde hace ya varias semanas, los días son más largos, y anochece más tarde. Sin embargo, con el cambio horario -y durante unos cuantos días -, también amanece más tarde. Esto supone, en ciertos casos, tener que ir al trabajo con poca luz, y volver a casa con demasiada luz, es decir, con el sol en la cara. Este cambio horario también afecta al sueño, y en ese periodo de adaptación, aumenta el cansancio y el peligro. Las primeras horas de la mañana podrían ser muy duras, ya que el ojo debe adaptarse a la poca luz, lo que reduce las capacidades de los conductores para reaccionar y medir distancias. Por otro lado, podríamos llegar a la últimas horas del día más cansados, lo que genera mucha fatiga en los conductores.
Hemos hablado con Verónica Martínez Fernández, especialista en optometría de la clínica Duo Ópticos, acerca de los efectos de las nuevas horas de sol en el ojo humano.
¿El cambio de horario puede alterar los patrones de sueño y, en consecuencia, afectar la salud ocular?
Por supuesto. La alteración del ritmo circadiano influye en la producción de melatonina, lo que puede causar fatiga visual y ojos secos debido a una menor lubricación ocular durante el día.
Esta fatiga, se traduce en la conducción en un aumento de los errores, y de distracciones que pueden ser peligroso especialmente en las primeras horas del día, cuando el tráfico es mayor.
¿La exposición a la luz natural en horarios diferentes tiene algún impacto en la fatiga visual?
Cuando cambia la hora, el cuerpo tarda en adaptarse a la nueva exposición a la luz natural, lo que, de nuevo puede generar fatiga visual. La luz de la mañana ayuda a regular el ciclo circadiano, mientras que la exposición prolongada en la tarde puede retrasar la producción de melatonina y afectar el descanso visual.
¿Qué recomendaciones darías para minimizar el cansancio ocular durante la transición al horario de verano?
Algunas de las medidas que se podrían adoptar de cara al próximo cambio horario que corresponda, serían: Ajustar gradualmente el horario de sueño unos días antes del cambio para evitar alteraciones bruscas. Adelantarnos a este cambio puede ayudarnos a que cuando se produzca, el ojo y los ritmos del cuerpo no sufran un trastorno tan brusco; Salir a un balcón o a una terraza, y exponerse a la luz natural en la mañana para ayudar a regular el ritmo circadiano y reducir la fatiga ocular. Limitar el uso de pantallas por la noche, ya que la luz azul puede interferir con el sueño. Utilizar lágrimas artificiales si hay sequedad ocular, común en periodos de adaptación. Parpadear con más frecuencia al usar pantallas para evitar la fatiga visual.
¿El uso de dispositivos electrónicos en horas más tempranas o tardías podría agravar problemas como el síndrome visual informático?
El cambio de horario puede llevar a usar dispositivos electrónicos en momentos donde la luz ambiental es diferente. Si se usan en la noche o en la madrugada, la luz azul puede agravar el síndrome visual informático, causando fatiga ocular, visión borrosa y sequedad de ojos.
¿Hay algún efecto en la adaptación de los ojos a la luz al cambiar las rutinas diarias debido al nuevo horario?
El ajuste a una iluminación diferente puede causar molestias visuales. Por ejemplo, una mayor exposición a la luz del sol en la tarde puede generar deslumbramiento, mientras que una reducción de luz en la mañana puede dificultar la adaptación al despertar.
¿El horario de verano influye en la producción de melatonina y cómo esto podría afectar la visión?
. La melatonina es una hormona clave en la regulación del sueño y el descanso visual . Su producción está influenciada por la exposición a la luz, especialmente la luz azul de las pantallas y luces LED, que influye en la recuperación de los ojos durante el descanso.
. En verano, la luz más prolongada en la tarde puede retrasar su producción, afectando el descanso y provocando fatiga ocular al día siguiente.
Consejos de protección ocular durante los días más largos y soleados:
Los optometristas como Verónica recomiendan llevar gafas de sol con protección UV para evitar daño por radiación ultravioleta. Además, los reflejos de los parabrisas, o los cristales de coches pueden incomodar durante la conducción, algo en lo que también pueden ser de ayuda las gafas de sol. En caso de no tener a mano unas gafas de sol con protección de rayos UV, se puede utilizar una gorra o visera para reducir la exposición directa, sobre todo en trabajos al aire libre con gran exposición solar.
Además, para aquellos que trabajan con pantallas de forma constante, se recomienda hacer descansos utilizando la regla 20/20 -por cada 20 min de trabajo 20 segundos de descanso mirando a lo lejos-. Este método permite flexibilizar los músculos oculares y variar la distancia focal para no dañar la vista. Los especialistas aseguran que una hidratación adecuada es fundamental para prevenir sequedad ocular. Ya sea en interiores con el aire acondicionado o en exteriores, la evaporación de la lágrima es mayor y la sensación de ojo seco también lo es, provocando síntomas de fatiga visual .
Otras recomendaciones para la conducción con sol intenso… o con baja luminosidad
En este nuevo horario de verano, es muy probable que nos encontremos en situaciones en las que el sol provoca mucha incomodidad al conducir.
Además de ajustar el parasol del coche correctamente y la limpieza frecuente del parabrisas – también por dentro – para evitar reflejos innecesarios, se recomienda el uso de viseras o protectores adicionales si la luz del sol es intensa, y evitar mirar directamente al sol y cambiar el ángulo de visión cuando sea posible.
Cuando las condiciones de luminosidad no son las adecuadas y las ayudas visuales o recomendaciones no ayudan , quizá nos estemos encontrando con un paciente que padezca alguna patología ocular añadida y no diagnosticada que deba ser valorada y / o tratada, en este caso, por un oftalmólogo para dar solución.
Definitivamente, podemos ver que el cambio de horario si influye en la salud ocular pero gracias a los hábitos y las ayudas visuales de los que disponemos, podemos ir adaptándonos poco a poco hasta que remita , al igual que el resto de características fisiológicas de nuestro cuerpo .
Verónica Martínez Fernández, especialista en optometría
El cambio horario podría llegar a su fin
El debate de si el cambio de hora es una práctica necesaria, lleva sobre la mesa varios años, de hecho, ya en 2021, desde la Unión Europea se trató de implementar una guía que establecería el último cambio horario. La razón del cambio, como comentaba al principio, es el ahorro energético, pero esta justificación está perdiendo cada vez más fuerza, teniendo en cuenta los informes que aseguran que son más los perjuicios para la salud, que los beneficios económicos.
En España, el BOE mantiene los reajustes horarios hasta este año 2026; esto significa que hasta 2027 no habrá posibilidad de cambiar los reajustes horarios. En España, los ciudadanos se decantan más por el horario de verano, y tan solo el 24% por ciento prefieren el horario invernal. Curiosamente, los expertos y científicos opinan como la minoría española, ya que aseguran que el horario de invierno, es el más beneficioso para la salud.
Sin embargo, el balance de este cambio de horario es, a priori, positivo. El nuevo horario nos da mas horas de sol, lo que reduce el tiempo de conducción nocturna, que es cuando más accidentes se producen. En concreto se producen entre un 28% y un 50% de los accidentes. Aunque lo verdaderamente alarmante es que los accidentes nocturnos tienen una tasa más alta de mortalidad. Será cuestión entonces, de esforzarnos en las primeras horas del día para no cometer errores, y aprovechar al máximo la luz en nuestra conducción durante el resto de la jornada.
¿Cómo protegerse frente al impacto en la conducción?
El cambio de horario tiene un impacto inmediato sobre la visibilidad, el estado físico y mental de los conductores. En las mañanas, la luz natural se reduce considerablemente, lo que dificulta la percepción de distancias y eleva la fatiga ocular. Con menos luz para conducir, los conductores tienen que adaptarse a nuevas condiciones, lo que aumenta el riesgo de cometer errores al volante.
El cuerpo humano necesita un tiempo para ajustarse a este cambio, y la falta de sueño puede hacer que los reflejos y la concentración disminuyan. La DGT recuerda que la fatiga es uno de los factores más peligrosos en la carretera, y conducir sin haber descansado lo suficiente aumenta el riesgo de accidentes. Se recomienda dormir al menos 7- 8 horas antes de un viaje largo y hacer pausas cada 2 horas o cada 200 km.
Otro aspecto relevante es el impacto emocional que este cambio de horario puede generar. La irritabilidad y la ansiedad son comunes durante los primeros días de la transición, lo que puede provocar distracciones y una menor capacidad de concentración. Estos cambios también pueden elevar los riesgos al volante.















