Ataques

EE.UU. ultima una guía con directrices de ciberseguridad para puntos de carga de coches eléctricos

Durante muchos meses ya, hemos venido contando cómo los vehículos eléctricos y, más en concreto, sus puntos de recarga, se están convirtiendo en un objetivo muy serio para los crackers. Por eso, EE.UU. ha comenzado a tomar medidas...

Imagen de vehículos eléctricos frente a la Casa Blanca
Imagen generada por la IA de Bing

No hay duda: Estados Unidos, con el presidente Joe Biden a la cabeza, no dejan de presionar a los fabricantes de automóviles del país para que continúen y aceleren el proceso de electrificación de sus modelos para «ayudar a abordar la crisis climática». Pues bien, al mismo tiempo, la principal agencia de tecnología y competencia de aquel país está ejerciendo fuerza, a su vez, para que se establezcan pautas de ciberseguridad con el fin de que la industria centrada en el vehículo eléctrico se proteja frente a los piratas informáticos, ya sean nacionales o extranjeros.

De esta forma, el nuevo borrador de la guía que prepara el Instituto Nacional de Estándares y Tecnologías –NIST– exige que las empresas construyan redes de carga ultra-rápidas -que acabarán siendo las más numerosas, pues permiten ganar mucha autonomía en pocos minutos- para asegurar los sistemas de pago digital en las propias estaciones y el equipo que las conecta con la red eléctrica.

Se considera que sin pautas o estándares básicos de ciberseguridad para las estaciones de carga de vehículos eléctricos, las empresas podrían conectar equipos que resultasen vulnerables a los ciberdelincuentes. «Es algo así como ‘traiga su propio dispositivo a la red’, ha asegurado Megan Samford, directora de seguridad de productos para la gestión de energía en Schneider Electric, empresa que se encarga, precisamente, de fabricar equipos de carga para vehículos eléctricos y otros dispositivos que se conectan a las redes eléctricas, como paneles solares.

Los investigadores han advertido que los piratas informáticos podrían infiltrarse en las redes de carga de vehículos eléctricos para robar datos de los clientes o causar efectos perniciosos en la red eléctrica… llegando, incluso, a generar apagones en poblaciones de cualquier tamaño. 

No hay duda de que por la imposición de todo tipo de ‘Agendas’ hay prisa por aumentar la producción y adopción de vehículos eléctricos en EE.UU. y en Europa, lo que aumenta los riesgos de que las protecciones de ciberseguridad -como ya ha ocurrido muchas veces con todo tipo de tecnologías-, sean algo que se estén tomando de forma tardía, como advierten los analistas. 

En abril, la administración de Biden propuso objetivos de emisiones de automóviles más estrictos para acelerar la transición a los vehículos eléctricos y pidió que los vehículos eléctricos representen la mitad de todas las ventas de vehículos nuevos para 2030. 

Una ley de infraestructura de EE. UU. de 2021 otorgó a los estados nada menos que 7.500 millones en fondos para expandir las estaciones de carga de vehículos eléctricos. La guía de seguridad en ese momento pedía a los diferentes estados que adoptaran estrategias de seguridad cibernética «apropiadas» para proteger los datos y los sistemas, pero les otorgaba un margen de maniobra para que cada uno lo hiciera como lo considerase más adecuado. 

Los expertos en seguridad del NIST comenzaron a trabajar en pasos más específicos -pero también a aplicar de forma voluntaria-, el otoño pasado, tal y como aseguró Jim McCarthy, ingeniero senior de seguridad del NIST y uno de los autores de las pautas.

«Ahora los interesados pueden señalar esto y decir, ‘OK, comencemos aquí. Podemos llevar a cabo todos nuestros análisis y mitigación de seguridad cibernética posteriores’ en función de lo que se proporciona en la guía de directrices”, dijo McCarthy.

En un análisis reciente de 12 sistemas de carga de vehículos eléctricos -pero sin especificar nombres- Sandia National Laboratories encontró defectos de seguridad que dejaban al descubierto nombres de usuario, contraseñas y credenciales que se mostraban ‘en abierto’ y que los piratas informáticos pueden modificar o usar para configurar algunos equipos. También es cierto que algunos productos tenían protecciones de seguridad más fuertes.

Imagen de vehículos eléctricos frente a la Casa Blanca
Imagen generada por la IA de Bing

La infraestructura de carga incluye tecnología operativa común en industrias críticas como la energía y sistemas de tecnología de la información omnipresentes en otras empresas, según el NIST. A menudo, las empresas tratan esos sistemas por separado, pero el NIST recomienda considerar sus riesgos de ciberseguridad comunes debido a las interdependencias en la carga de vehículos eléctricos. 

El malware -programa malicioso- que podría infectar el equipo de carga de vehículos eléctricos y propagarse entre las estaciones es la amenaza cibernética más preocupante, dijo McCarthy. «Si alguien no puede cargar su automóvil en el momento que lo necesita debido a algún malware o algún tipo de ataque de seguridad cibernética, eso es un gran problema», dijo.

NIST también recomienda proteger las redes mediante cifrado, cortafuegos y programas antivirus. Las empresas deben usar herramientas de registro durante «períodos prolongados» para ayudar con los análisis forenses, dice el documento. Los registros ayudan a las empresas a analizar cómo entraron los hackers después de un ciberataque.

La idea del NIST es seguir recabando información del público hasta el 28 de agosto y luego planea finalizar las pautas que se incluirán en su guía. 


Información publicada originalmente en The Wall Street Journal

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