Un Defender OCTA -es decir, la versión más potente y exclusiva de la gama- empujando a otro coche hasta que este alcanza cerca de 96 km/h. Suena raro, pero así es como se baten algunos récords de velocidad en tierra: el vehículo no arranca por sí solo, sino que recibe un empujón inicial de otro coche durante los primeros metros. Y esta vez, ese empujón se lo dio este vehículo de Land Rover
Un evento muy especial
Todo ocurrió durante el SpeedWeek, una semana de pruebas que se celebra cada año en las Salinas de Bonneville, en Utah, Estados Unidos, uno de los lugares más famosos del mundo para intentar batir o establecer récords de velocidad. Es un sitio perfecto para este tipo de logros, porque el terreno es completamente llano y liso durante kilómetros, lo que permite a los coches alcanzar velocidades muy altas con seguridad.
Allí fue donde el JCB Hydromax, un prototipo que funciona con hidrógeno en lugar de gasolina o diésel, buscaba entrar en los libros de récords. Para lograrlo, necesitaba coger velocidad muy rápido, y el reglamento de estas pruebas es tan curioso que permite que otro vehículo le ayude a arrancar durante los primeros 300 metros de cada intento, ya que en este tipo de carreras no se compite contra otros coches, sino contra la distancia disponible para acelerar.
Un Defender hecho para la ocasión
El elegido para esa tarea de empuje fue el Land Rover Defender OCTA, la versión más potente que existe de este modelo, con 635 CV. Se le montó una pieza especial en la parte delantera, diseñada a medida, para poder empujar al Hydromax sin que nada se moviera ni se rompiera en el intento.
El reto no era nada fácil: el OCTA tenía que empujar un coche de más de 2.500 kilos desde parado hasta llegar a unos 96 km/h en muy poca distancia. Aun así, el Defender lo hizo sin ningún esfuerzo aparente, gracias a su potente motor y a su sistema de tracción a las cuatro ruedas.
Lee Harper, ingeniero jefe del proyecto JCB Hydromax, explicó que el Defender OCTA fue la elección natural para este trabajo, ya que en estas pruebas cuanto antes se alcanza la velocidad máxima, más seguro es el intento y mejor rendimiento se puede lograr.
La clave: mantenerse siempre estable
Lo más curioso de toda la historia es que el Defender OCTA no necesitó ningún peso extra para no perder el equilibrio durante el empuje, algo que en un principio preocupaba al equipo de ingenieros, ya que toda esa fuerza se concentraba en la parte delantera del coche. Su suspensión especial mantuvo el vehículo siempre nivelado, sin balancearse ni inclinarse hacia adelante, incluso acelerando a fondo con tanto peso extra en el morro, algo que resultó clave para que todo saliera bien.
Ian Johnson, director de Ingeniería de JLR, aseguró que era muy importante que el coche se mantuviera nivelado durante la aceleración para no desestabilizar al Hydromax, y que la suspensión del Defender OCTA logró justo eso sin necesidad de añadir ningún peso adicional.
Al final… récord conseguido
Gracias a esta ayuda, el JCB Hydromax logró un nuevo récord mundial de velocidad en tierra para coches de hidrógeno, alcanzando 653 kilómetros por hora, un dato homologado tanto por la organización estadounidense Southern California Timing Association como por la Federación Internacional de Automóvil -FIA-, presentes durante la hazaña. Al volante estuvo Andy Green, uno de los pilotos más reconocidos del mundo en este tipo de pruebas de récord -de hecho fue quien logró hace ya casi 30 años superar la velocidad del sonido en tierra con el ThrustSSC.














