Las flotas de robotaxis se estaban comenzando a extenderse a gran velocidad… pero les ha tocado ‘echar el freno’. En muchos casos, han tenido que suspender sus servicios para, según han declarado varios de los responsables de este tipo de servicios, «reconstruir la confianza de la sociedad» en este tipo de movilidad -es decir, volver a ganarse la confianza de los usuarios-. ¿El motivo? No dejaban de protagonizar, cada vez, más situaciones peligrosas o, al menos, molestas para el resto del tráfico como nos contaba ESET en su blog welivesecurity.
Al principio parecía algo poco importante o, por lo menos, algo que no podía afectar a la seguridad del tránsito; de hecho, mucha gente recordará un vídeo que se publicó en Reddit donde se veía a una flota de estos robotaxis en Austin -Texas, EE.UU.-, llegando a una de las vías principales de esta localidad, deteniéndose de golpe y provocando un gran colapso. Una escena que se repitió en alguna otra ocasión, conforme iba aumentando la popularidad de esta plataforma.
Como decimos, este suceso no ha sido el único; parece algo lógico si se tiene en cuenta que ya están operando este tipo de flotas de vehículos autónomos en otras zonas como San Francisco o Las Vegas, con programas piloto en alrededor de una docena de ciudades por todo Estados Unidos, desde Seattle hasta Miami. Y en caso de que te lo estés preguntando, este no es un problema exclusivamente de los Estados Unidos: los vehículos sin conductor también se están desarrollando y probando en toda Europa y Asia.
En este momento, los problemas causados por los vehículos autónomos, como grandes atascos, bloqueo de los servicios de emergencia… son una realidad que ya existe; y la práctica totalidad han tenido lugar debido a errores ‘no maliciosos’ de los que cabe pedir cuentas a las empresas que manejan este tipo de vehículos sin conductor.
La cuestión que deberíamos hacernos es… ¿qué pasara cuando este tipo de incidentes no sean provocados por los propios coches, sino que sean debidos a algún ataque intencionado de un cíber-delincuente con fines perversos?
Lo que ha traído el progreso y numerosas décadas de seguridad informática es que cualquier tecnología que tenga éxito atraerá a empresarios que buscarán ganar dinero con ella, tanto legal como ilegalmente. Mientras tanto, para los ciber-delincuentes, el atractivo de los vehículos autónomos debe resultar especialmente atrayente, y no es para menos
Y es que además de las ya conocidas y muy extendidas prácticas de ciberataques que ya existen en el mundo digital, como robar datos personales o información bancaria a los consumidores, o bien realizar todo tipo de ransomware que están dirigidos a empresas con el fin de chantajearlas exigiendo un rescate económico a cambio de la información que hayan sustraído, en este caso se une el hecho de poder manipular vehículos que se mueven y desplazan por el mundo físico. Algo que podría ofrecer algunas interesantes oportunidades para los crackers.
- Extorsionar a los clientes sobre su historial de viajes. ¿Has estado en algún lugar ‘turbio ‘delicado’ que preferirías no compartir? Sería el equivalente, en el mundo del automóvil, a lo que se conoce como ‘el porno de venganza’.
- Adquisición remota de vehículos, también conocido como drivesomware
- Detener algunos -o todos- vehículos autónomos de golpe, exigiendo un rescate económico a cambio de que puedan volver a funcionar, podría convertirse en un nuevo modelo de extorsión al estilo ransomware.
- Amenazar con borrar el almacenamiento local de los vehículos o sobrescribir su firmware para que ya no puedan operar y llevar a cabo la misión que tengan encomendada como vehículos totalmente autónomos generaría grandes costos para el propietario de la flota de vehículos, quien no solo tendría que recuperar cada vehículo, sino también restaurar el firmware y el software de cada uno y, con suerte, corregir las vulnerabilidades que fueron explotadas y generaron un problema.
- Robo de vehículos -en su totalidad o por piezas-: Se puede ordenar al vehículo que, de vuelta a su base, se detenga en un taller -o desguace- para aligerar el coche de todas las cosas vendibles que lleve a bordo -que son unas cuantas-.
- Secuestrar a los pasajeros, incluso someterles a la amenaza de no dejarlos salir del interior del vehículo si no pagan antes, podría funcionar también con algunos usuarios: después de todo, cualquier persona ya lleva consigo un método de pago digital en su bolsillo o bolso, lo que permitiría a un secuestrador pedir un rescate de manera sencilla. ¿Quieres aumentar la angustia de los ocupantes y que, incluso, estén dispuestos a pagar un rescate mayor aún? En ese caso, tras el secuestro se llevaría a los pasajeros a un lugar inhóspito, inspirado en alguna película de terror… Incluso la extorsión se podría llevar a cabo contra el operador de la flota, amenazándole de que va a poner en peligro la seguridad de sus pasajeros si no accede a satisfacer una serie de demandas económicas.
- Enviar vehículos a un lugar específico para provocar un atasco. Es lo que se empieza a denominarse como TJaaS –Traffic Jam as a Service-; al fin y al cabo, se asemejaría a lo que es un ataque de denegación de servicios DDoS, pero llevado a cabo contra los automóviles.
- Generar atascos kilométricos a base de enviar vehículos autónomos a ubicaciones estratégicas, como intersecciones o autopistas con mucho tráfico en las horas pico. En el caso de carreteras que ya estén atascadas con vehículos de conducción convencional, se podrían generar retenciones aún mayores ‘colando’ estos vehículos con el fin de aumentar o reducir la velocidad media del tráfico… y luego dispersar a los vehículos causante. De esta forma… ¿quién sería capaz de saber lo que realmente ha pasado?
- Los aeropuertos, las estaciones de tren o las terminales de autobuses abarrotadas de tráfico pueden actuar como una barrera para los delincuentes que buscan mantener alejadas a las autoridades mientras cometen sus crímenes. Un atasco provocado por vehículos autónomos podría, incluso, impedir o dificultar que la policía llegue a un banco que esté siendo asaltado.
- ‘Bloqueo y ‘distracción’ de los servicios de emergencia: Una variación de lo que se conoce como SWATting -técnica de acoso cibernético que tiene como objetivo enviar un equipo de respuesta de emergencia armado a la ubicación de la víctima- en la que mantiene alejadas a las fuerzas del orden enviándolas a otro lugar en el que, por ejemplo, se ha simulado un accidente.
- Cobertura para otras actividades delictivas organizadas, por ejemplo, robos flash mob por parte de bandas criminales; uso de vehículos para el transporte de mercancías ilegales. ¿Cómo sabría un vehículo sin conductor que está siendo utilizado como ‘mula’ para el transporte de drogas?
- Desactivar funciones de seguridad y causar accidentes. Los accidentes protagonizados por vehículos autónomos -pertenecientes, en su gran mayoría, a empresas de robotaxis, no dejan de ser una noticia muy llamativa; de esta forma, si una de las empresas que venda vehículos autónomos y cotice en bolsa ve que sus modelos comienzan a sufrir percances porque un delincuente les implementó un malware, seguramente sufrirá una venta masiva de acciones, con la consiguiente pérdida de valor bursátil.
De todas maneras, cada destacar que los robotaxis no son los únicos vehículos que podrían utilizarse para este tipo de ataques. Hay un número cada vez mayor de vehículos privados en las carreteras con capacidades de conducción autónoma y funciones antirrobo/bloqueo remoto que podrían activarse.
Lo que hablar de vehículos que pierden -aparentemente- el control por causas desconocidas no es algo nuevo y ya supone toda una realidad. Por ejemplo, en el mes de octubre de 2023 un vehículo eléctrico mientras estaba circulando no permitía desactivar sistemas como el control de velocidad y al conductor no le quedó más remedio que ‘frenarlo’ contra una furgoneta de la policía para poder detenerlo.
Es cierto que aquel coche no era totalmente autónomo, pero sí que disponía de un sofisticado sistema de asistencia al conductor que parecía haber fallado, impidiendo al vehículo reducir la velocidad o desconectar el motor. Si bien esto no parece ser el resultado de ninguna actividad maliciosa, definitivamente muestra el nivel de dependencia que empiezan a mostrar los vehículos en lo relacionado con sus sistemas informáticos.
Otra posible preocupación sobre los vehículos automatizados son los camiones dotados de este tipo de tecnología. Un camión autónomo que transporta una carga valiosa podría ser detenido o desviado a un lugar elegido por los delincuentes y robar su carga antes de que llegue la policía. Los camiones también podrían usarse para bloquear centros de tránsito, como muelles donde se descarga la mercancía de los barcos.
Además, también podrían utilizarse como arietes para acceder a zonas restringidas separadas por puertas, bolardos u otros obstáculos.
Los vehículos autónomos parecen blancos apetecibles para a convertirse en víctimas de técnicas de interferencia de GPS, del tal forma que dichas señales puedan localizarse e interceptarse para lograr que estos vehículos cumplan las órdenes de un atacante. Una red de ‘automóviles-robots’ que circula a instancias de un ‘pastor’ sería, sin duda, carne de cañón para protagonizar uno de los vídeos más virales de la historia.

Siendo justos, cualquier nueva tecnología, especialmente en los momentos de ascenso hasta que se vuelve popular en una determinada época, es normal que necesite un periodo de adaptación por parte de la gante y lo más probable es que se encuentre con todo tipo de obstáculos. Pero esa creciente fama también atrae a fanáticos tecnológicos que pueden ayudar a reforzar las defensas digitales para que las manadas de robotaxis no se conviertan en el tema de tramas de películas de serie B.
Los vehículos autónomos en forma de automóviles que pueden circular por las mismas carreteras que los automóviles tradicionales operados por humanos representan uno de los mayores cambios en la tecnología del automóvil en las últimas décadas. Por lo tanto, conviene no olvidar algunas precauciones básicas aprendidas durante más de un siglo de ingeniería del transporte:
- Los vehículos autónomos propiedad de particulares o empresas deben tener controles que puedan ser operados por un humano en caso de emergencia. Por muy buena que sea la IA para la conducción, es posible que nunca pueda anticipar y responder a todas las situaciones como puede hacerlo un conductor humano -con todas sus limitaciones y defectos-. Proporcionar mecanismos de dirección, aceleración y frenado que puedan desactivar el ‘piloto automático’ de la IA podría significar la diferencia entre salvar vidas y “simplemente” sufrir un accidente. Las máquinas son buenas para navegar en base a patrones conocidos, pero los humanos pueden gestionar eventos aleatorios a los que una máquina, por muy entrenada y automatizada que esté, podría no saber darle solución. ¿Te imaginas que, de repente, un niño disfrazado de fantasma sale corriendo delante de tu coche para asustarte? Seguro que sabrías qué hacer, pero es posible que tu coche no.
- Para vehículos destinados a operar como taxi o servicios de transporte, un sistema de frenado de emergencia debería ser accesible para los pasajeros, con un mecanismo no muy diferente a los tiradores y botones de emergencia que se utilizan en vagones de ferrocarril y metro de pasajeros. Aunque técnicamente tendría que operar de manera diferente, ya que los ferrocarriles van por vías y los coches por carreteras, el resultado deseado sería detener el automóvil autónomo de manera segura y sin poner en peligro a sus pasajeros, a otros vehículos a su alrededor o a los peatones cercanos.
- Independientemente de si se trata de un ser humano que toma el control total de un vehículo autónomo o simplemente tira del freno de emergencia, estas acciones -cuando se activan- deberían notificar automáticamente tanto a las operaciones de la flota como a los servicios de emergencia cuando se activan, al igual que ya lo hacen los servicios existentes proporcionados por OnStar de General Motors o STARLINK de Subaru, entre otros.
Los vehículos autónomos tienen el potencial de crear un futuro más seguro para todos los que circulan por la carretera. Sin embargo, la seguridad tiene que ser la principal preocupación tanto para los fabricantes de vehículos autónomos como para los operadores de flotas -que a veces, son lo mismo y otras no-. Eso sólo puede ocurrir si estos vehículos están diseñados de manera que la seguridad sea lo primero.
Si quieres conocer todas las últimas noticias y la más amplia base de datos relacionada con ciberataques en el sector de la automoción, visita la sección ‘Casos Reales’ de EUROCYBCAR.















