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Así cree Antolin -y la Inteligencia Artificial- que será el interior de los coches dentro de muy poco

La Inteligencia Artificial quiere cambiar casi todo del mundo de la automoción tal y como lo conocemos. Un buen ejemplo tiene que ver con los habitáculos del vehículo; Grupo Antolin considera que esa IA puede ser un buen aliado para definir los interiores de los coches de un futuro muy cercano.

Imagen interior del modelo diseñado por Neural COncept y Antolin

Antolin, uno de los mayores proveedores mundiales de componentes interiores, ha dado un paso decisivo en esa dirección al anunciar una alianza estratégica con Neural Concept, una plataforma de ingeniería basada en IA que permite acelerar el diseño y la validación de piezas complejas. La compañía española -con 111 fábricas en 23 países y más de 20.000 empleados- lleva décadas siendo un actor importante en el desarrollo de techos, paneles de puerta, módulos de cockpit y soluciones tecnológicas para el interior del vehículo. Su peso en la cadena de valor es tal que cualquier cambio en sus procesos repercute directamente en los fabricantes de automóviles de todo el mundo.

La colaboración con Neural Concept busca transformar la forma en que se diseñan los interiores, reduciendo ciclos de desarrollo que antes duraban semanas y que ahora pueden resolverse en cuestión de días. Esto es posible gracias a la integración de flujos de trabajo nativos de IA y a los llamados copilotos de diseño, herramientas capaces de analizar miles de variantes, simular comportamientos lumínicos o estructurales y proponer mejoras basadas en datos. Según Antolin, el piloto realizado en 2024 demostró que la IA no solo acelera el proceso, sino que también mejora la calidad de las decisiones de ingeniería.

Uno de los campos donde esta transformación es más visible es la iluminación interior. Hasta hace poco, los equipos de I+D trabajaban con procesos manuales: ajustes de luz realizados a mano, revisiones sucesivas y simulaciones que podían prolongarse durante semanas. Con la IA, la validación se vuelve casi inmediata y permite explorar configuraciones más complejas, desde efectos ambientales personalizados hasta sistemas de iluminación que refuerzan la identidad de marca.

Pero la idea de Antolin es ir un poco más allá. La compañía prevé extender el uso de IA a otros componentes interiores, desde piezas plásticas hasta conjuntos completos del salpicadero. La visión pasa por crear interiores más sostenibles, más personalizables y capaces de adaptarse a las nuevas funciones que exige la movilidad eléctrica y conectada. En palabras de Neural Concept, el interior del vehículo se está convirtiendo en uno de los principales elementos de diferenciación entre fabricantes, y la IA permitirá a Antolin estar a la vanguardia de esa evolución.

La integración de estas herramientas también refuerza la colaboración entre equipos globales, ya que los modelos generados por IA pueden compartirse, revisarse y ajustarse en tiempo real. Esto elimina cuellos de botella tradicionales -como la dependencia de simulaciones externas o la necesidad de prototipos físicos tempranos- y permite que la innovación fluya de forma más ágil.

La ciberseguridad: el ‘equipamiento de serie’ que deberían llevar todos los vehículos

Para proveedores como Antolin y para los fabricantes de automóviles, la digitalización del interior del vehículo también debería implicar una responsabilidad creciente en materia de ciberseguridad. El salpicadero, que antes era un conjunto de módulos relativamente aislados y bastante ‘analógicos’, se ha convertido en un ecosistema digital e interconectado conformado por pantallas -cada vez más grandes-, sensores, unidades de control, iluminación inteligente y sistemas de conectividad. Como nos recuerdan los expertos del Área Técnica de la empresa tecnológica EUROCYBCAR -cuya CEO y fundadora es Azucena Hernández– Cada uno de estos elementos -y especialmente su integración- puede convertirse en un punto vulnerable si no se diseña con criterios de seguridad desde el primer boceto.

En este contexto, la industria está adoptando metodologías de security by design, que consisten en incorporar medidas de protección desde la fase conceptual del producto. Esto implica validar no solo la resistencia física de una pieza, sino también su comportamiento digital: cómo se comunica con otras unidades, qué datos intercambia, qué protocolos utiliza y cómo responde ante intentos de acceso no autorizado. Para un proveedor global, garantizar esta seguridad requiere coordinar equipos de ingeniería, software y fabricación en distintos países, y asegurar que todos trabajan bajo estándares homogéneos.

La llegada de la IA acelera el diseño, pero también obliga a reforzar los mecanismos de verificación. Los modelos generativos pueden proponer geometrías o configuraciones innovadoras, pero deben pasar por auditorías que aseguren que no introducen comportamientos inesperados en la arquitectura electrónica del vehículo. A esto se suma la necesidad de mantener actualizados los módulos interiores, ya que muchos incorporan firmware que debe recibir parches periódicos para corregir vulnerabilidades.

En este contexto, la ciberseguridad del interior del vehículo se convierte en un elemento tan esencial como la ergonomía o la calidad de los materiales.

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