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Cómo evitar -casi al 100%- todo tipo de ciberataques contra los vehículos en 2026

Estamos de acuerdo en que la ciberseguridad 100% no existe. Tampoco en el sector del automóvil. Pero la aplicación de una serie de medidas de forma conjunta pueden lograr que los fabricantes de vehículos y sus productos, en el nuevo año 2026, se aproximen mucho a ese porcentaje.

Imagen que representa un vehículo muy ciberseguro

La expansión -cada vez más rápida- de los coches que disponen de algún grado de conectividad, así como sensores avanzados y todo tipo de tecnologías integradas ha revolucionado la industria del automóvil. Qué duda cabe que eso ha supuesto muchas ventajas para el usuario, que se traducen en una mayor comodidad, seguridad y entretenimiento cada vez que utiliza su coche -o, incluso, cuando está alejado de él-.

Pero también es cierto que esa transformación digital ha introducido una nueva y preocupante variable como es la de los ciberataques. Y es que a medida que los vehículos conectados se han vuelto cada vez más dependientes de las comunicaciones inalámbricas, también es cierto que se han convertido en objetivos muy apetecibles para los ciberdelincuentes, cuyo fin es explotar posibles vulnerabilidades en estos vehículos con fines maliciosos.

Sus acciones pueden buscar desde el acceso no autorizado a los sistemas de control del vehículo hasta la sustracción de los datos que maneja. La buena noticia es que para protegerse contra estas amenazas, tanto los fabricantes como los propios dueños de automóviles y los desarrolladores de software pueden adoptar un enfoque de protección muy eficaz a base de aplicar múltiples capas de ciberseguridad. Eso ha sido así en 2025 y seguirá siendo válido en 2026.

Veamos algunos aspectos de ese ‘enfoque’. En primer lugar, destacaríamos la necesidad de apostar por redes de vehículos seguras; y es que una de las primeras líneas de defensa contra los ciberataques es, precisamente, proteger las redes internas de un vehículo. Cualquier modelo moderno se basa en una compleja red de sistemas de comunicación entre sus distintos componentes: pueden ser desde el sistema de infoentretenimiento hasta el navegador, los asistentes a la conducción o cualquiera de las centralitas del coche como la ECU que controla el buen funcionamiento del motor.

Un ataque ante podría aprovechar las posibles vulnerabilidades en estas redes para obtener el control de funciones críticas. Si se quiere evitar, los fabricantes de vehículos deberían implementar protocolos de cifrado robustos para proteger los intercambios de datos entre los sistemas del vehículo. Asimismo, el uso de cortafuegos -al más puro estilo de los antivirus de ordenador- y sistemas que puedan detectar posibles instrucciones dentro de esas redes pueden ayudar a identificar y bloquear actividades sospechosas antes de que se conviertan en un grave problema.

Por otro lado, una buena solución es hablar de redes segmentadas, lo que permitirá que un ciberataque contra un determinado dispositivo no pueda extenderse a otras redes y sistemas de ese vehículo.

Una segunda medida muy acertada para estar a buen resguardo de los ciberataques son las actualizaciones periódicas de software. Esta ya es una práctica que se emplea en todo tipo de teléfonos inteligentes y ordenadores… pero que también va ganando terreno en unos vehículos que cada vez más, dependen y estas definidos por un software que va a requerir actualizaciones periódicas que le ayuden a corregir posibles vulnerabilidades o fallos de seguridad.

¿Por qué es fundamental? Porque los cibercriminales suelen fijarse mucho en dispositivos que cuentan con un software obsoleto cuyos fallos ya son conocidos y, por tanto, fáciles de explotar. Por eso, es clave mantener actualizado el software del vehículo. En este caso, lo que deberían implementar los fabricantes de automóviles son mecanismos seguros para esas ‘actualizaciones por aire‘ conocidas como ‘Over The Air’ -OTA- que permitan realizar una puesta al día del coche sin que éste tenga que visitar un concesionario. Se hace necesario que las actualizaciones lleguen al vehículo a través de métodos de autenticación sólidos… para evitar que lo que es una posible solución no se convierta un problema, de tal forma que un cracker introduzca software malicioso que corrompa o altere el normal funcionamiento del vehículo.

En tercer lugar hablamos de sistemas de autenticación mejorados. Y es que uno de los puntos de entrada más ‘aprovechables’ para los cibercriminales es el acceso no autorizado a sistemas del vehículo mediante aplicaciones móviles o la tecnología de acceso sin llave. Si se aprovecha una autenticación débil, un pirata informático podría tomar el control de vehículo o. en el mejor de los casos, ‘tan solo’ robarnos los datos personales.

Los fabricantes de automóviles pueden contrarrestar este tipo de ataques mediante la aplicación de lo que se conoce como autenticación multifactor para el acceso a remoto, lo que garantizaría que sólo una su usuario autorizado pueda conectarse al vehículo. En este caso, la combinación del sistema de seguridad del automóvil con otras tecnologías como la autenticación a base de biometría -como puede ser la huella dactilar o el reconocimiento facial- también suponen una capa adicional de protección contra accesos no autorizados.

En cuarto lugar tenemos que hablar de privacidad y protección de datos. Y es que los vehículos conectados de hoy en día son capaces de recoger y almacenar una enorme cantidad de datos como puede ser la ubicación del coche los hábitos de conducción de quién va al volante o sus preferencias personales.

Como es lógico, si toda esta información cae en las manos equivocadas se podría utilizar para llevar a cabo tácticas como el robo de identidad o el rastreo/seguimiento de una determinada persona. Asimismo, los datos filtrados pueden exponer información sensible sobre el propietario del vehículo, como sus contactos personales o datos de pago. Aquí los fabricantes de automóviles lo que pueden hacer para evitar este tipo de infracciones es implementar medidas de cifrado sólidas que protejan tanto los datos almacenados -o datos en reposo-. como los datos transmitidos -o datos en tránsito-.

Asimismo, anonimizar los datos siempre que sea posible es una buena idea para garantizar que, incluso en el caso de que se produzca una infracción, esa información no pueda vincularse directamente con el propietario de un vehículo.

En quinto lugar hay que hablar de la realización de pruebas de vulnerabilidad y test de penetración. Y es que los fabricantes de automóviles deberían ‘contratar’ periódicamente ese tipo de ensayos para identificar y, de esta forma, abordar posibles fallos de seguridad en sus modelos.

Estas pruebas, realizadas por expertos en ciberseguridad, simulan intentos de piratería en el mundo real para evaluar la capacidad de un automóvil para hacer frente y defenderse a posibles intrusiones. Es una de las tareas que realizan firmas como EUROCYBCAR, empresa tecnológica vasca cuya fundadora y CEO es Azucena Hernández y que ha inventado la tecnología ESTP. Los fabricantes que, con la ayuda de estas empresas, logren identificar y corregir vulnerabilidades de manera proactiva, conseguirán mejorar la capacidad de resistencia general de sus vehículos conectados -además de que les ayudarán a cumplir con mayor solvencia los requisitos legales de normativas en ciberseguridad que ya están en vigor, como la UNECE/R155-.

Imagen que representa un vehículo muy ciberseguro


Por otro lado, esa colaboración con empresas independientes de ciberseguridad también contribuye a garantizar que las metodologías de prueba se mantienen actualizadas y completas. Hemos comentado la colaboración con expertos en ciberseguridad y es que hay que tener en cuenta que, precisamente, el ámbito de la ciberseguridad evoluciona de una manera muy rápida y mantenerse al día de las amenazas más recientes requiere una vigilancia constante.

Por eso, los fabricantes de automóviles deberían asociarse con expertos y organizaciones de ciberseguridad para recibir y compartir información sobre las amenazas emergentes, así como las mejores prácticas a llevar a cabo. Esa colaboración con expertos en ciberseguridad del automóvil ayudará a los fabricantes a estar al día de los últimos vectores de ataque y, de esta forma, poder desarrollar defensas más efectivas.

El último lugar, hay que destacar un aspecto que también resulta fundamental para estar bien protegidos, como es el de educar a los consumidores. Es cierto los fabricantes tienen un papel clave que desempeñar para garantizar la seguridad de los vehículos conectados, pero es que los usuarios -a los que suele calificarse como ‘el eslabón más débil’- también deben ser proactivos a la hora de involucrarse en la protección de sus coches contra las amenazas de ciberseguridad.

Esos propietarios de vehículos deben recibir información acerca de la importancia de aspectos como gestionar de forma segura las contraseñas, los riesgos de conectarse a redes WiFi públicas que no están protegidos por claves y las necesidades de aceptar la descarga, en cuanto estén disponibles, de actualizaciones periódicas de software.

En este caso, se pueden tomar medidas como que los fabricantes de automóviles ayuden a generar conciencia ofreciendo instrucciones claras para un uso seguro de sus modelos. Por otro lado, otra buena idea es apostar la labor concienciadora y fomativa que ofrecen empresas como Grupo CYBENTIA y sus numerosos cursos de ciberseguridad aplicada a numerosos aspectos de la automoción y la movilidad.

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