Los expertos del Área Técnica de EUROCYBCAR cuentan con la principal base de datos de ‘casos reales’ de ciberataques contra vehículos. Y en una buena parte de los casos que se han producido con el objetivo de robar o sustraer un vehículo equipado con sistema de acceso y arranque manos libres, siempre se repetía una patrón común: recurrir a la técnica de ‘amplificación de la señal’.
A pesar de las recomendaciones de los cuerpos policiales, incluso aunque existen ciertos métodos que pueden evitarlo de una forma sencilla -no hay más que recordar la prueba que hicimos para poner a prueba las conocidas como ‘Fundas de Faraday’– no hemos dejado de asistir estupefactos a la publicación de grabaciones de cámaras de seguridad situadas en las entradas de los domicilios… y en los que se puede ver a una pareja de ciberdelincuentes que con la ayuda de unos aparatos, y en unos pocos segundos, consiguen captar la señal del mando a distancia del vehículo -con dicha llave en el interior de la casa del dueño del coche-, ampliarla y ‘captarla’ junto a la puerta del automóvil para que este crea que el usuario legítimo es el que quiere acceder al vehículo.
La cuestión es que de este tipo de ataques se han producido multitud de casos especialmente en Reino Unido, donde es muy habitual ver la ‘tradicional’ estampa de casas individuales donde los propietarios dejan el coche aparcado justo en un camino de entrada que desemboca junto a la casa y, por lo tanto, fuera de un garaje o espacio cerrado. Y, como decimos, esos ataques tan eficaces y en los que no es necesario recurrir a la fuerza para acceder al vehículo, solo se pueden llevar a cabo con los métodos -tecnológicos- adecuados.
Pues bien, las autoridades británicas acaban de anunciar que se va a prohibir no ya solo el uso -que conlleva penas de prisión de hasta cinco años-, sino también la venta o la posesión de estos artefactos. Es un paso adelante respecto al ordenamiento existente ya que, hasta ahora, el procesamiento judicial por manipular los mencionados aparatos solo era posible si los cuerpos policiales eran capaces de demostrar que se habían utilizado los mencionados aparatos para cometer un delito.
A partir de ahora, el poseedor de esta clase de dispositivos será el que deba demostrar que si está en posesión de uno de ellos, en realidad lo utiliza para un fin legítimo. En este sentido, la ministra de Policía del Reino Unido, Dame Diana, se ha mostrado bastante sensibilizada con lo que estaba sucediendo con el continuo aumento de los robos de vehículos y de ahí que declarase que estaban «introduciendo nuevas leyes enfocadas en abordar el problema desde su origen».
Por otra parte, la responsable del Consejo Nacional de Jefes de Policía, Jenny Sims, se mostró aún más rotunda si cabe, al afirmar que los mencionados dipositivos «no tienen ningún propósito legítimo, aparte de ayudar a la actividad delictiva. Si se reduce su disponibilidad, se ayudará a la policía y a la industria a prevenir el robo de vehículos, que es perjudicial tanto para las personas como para las empresas».
Clive Wain, jefe de enlace policial en Tracker, espera que la prohibición de la posesión y distribución de dispositivos, junto con una sentencia propuesta de cinco años de prisión para quienes infrinjan la ley, disuadirá a las bandas criminales.
Con todo, cabe recordar que los delincuentes organizados intentan constantemente encontrar formas de superar las medidas de seguridad de los vehículos, incluso en los modelos más recientes, explotando las vulnerabilidades de los vehículos y las nuevas tecnologías. Por eso, nunca está de más que si tu coche permanece estacionado en la calle, no dudes de recurrir a los métodos ‘clásicos’ de protección, como una buena alarma, un dispositivo físico que bloquee pedales y volante… e, incluso, algún sistema de rastreo que permita dar con el vehículo en poco tiempo.















