En el complejo mundo de la industria de la automoción son muchas y variadas las organizaciones que participan en el proceso para diseñar y fabricar un vehículo. Desde proveedores de materiales, fabricantes de dispositivos electrónicos o suministradores de servicios hasta los OEMs, se comprometen para lograr la calidad óptima de sus productos.
Para lograr un consenso entre todos los OEMs, proveedores y suministradores de servicios se creó la IATF -International Automotive Task Force-, compuesta por los grupos de automoción más importantes -BMW Group, Ford Motor Company, Geely Group, General Motors, IVECO Group, Jaguar Land Rover Limited, Mercedes-Benz Group AG, Renault Group, Stellantis, Volkswagen AG-.
Así, mediante el estándar IATF 16949 todos los fabricantes garantizan que su cadena de proveedores mantienen coherencia en su calidad, tanto con los demás proveedores como con los demás fabricantes.
En 2020, la IATF decidió incluir nuevos requisitos en la IATF 16949, relacionados con la ciberseguridad, incluyendo controles correspondientes a esa materia dentro de la calidad a garantizar. Así, todos los participantes en la creación de los vehículos deberán comprometerse a protegerse ante ciberdelitos, salvaguardando, a la vez, a los demás actores de la cadena de suministros.
No cabe duda que la industria de la automoción está evolucionado para convertirse en un sector más ciberseguro, ya que la necesidad de garantizar un entorno mejor protegido frente a amanezas cibernéticas es una idea contemplada por todos los actores de la automoción, dónde cada agente realiza su función para que el consumidor disfrute de un vehículo con mayor calidad posible.
Mikel Bilbao Hernández / Área Técnica EUROCYBCAR















