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Por qué Lamborghini se dedica a espiar a las abejas

Por si no lo sabías, hace cuatro años que la ONU declaró el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas. Puede que suene pintoresco, pero el trabajo de estos insectos es vital para que el planeta mantenga una buena salud.

Imagen de una abeja junto al logo de un Lamborghini

Quizá por todo eso, y con el objetivo de «subrayar un compromiso con el medio ambiente», la exclusiva marca Lamborghini también apoya a las abejas. De hecho, incluso un año antes que la ONU marcase ese día en el calendario, la firma italiana ua puso en marcha un proyecto de biomonitoreo medioambiental con la instalación de un colmenar en el parque que tiene el fabricante en Sant’Agata Bolognese. 

En apenas cinco años, el colmenar ha ido creciendo, pasando de un total de ocho colmenas a las 12 actuales, con una población de unas 600.000 abejas de las cuales 120.000 se alimentan por todo el territorio.

Además, gracias a la Audi Environmental Foundation -hay que recordar que ambas marcas forman parte del Grupo VW-, a partir de este año el colmenar Lamborghini se beneficia también de la presencia de una “colmena tecnológica”. Recibe este nombre porque cuenta con cámaras de video, una dentro y otra fuera de la colmena, con el objetivo de observar de forma detallada el comportamiento de los insectos, y que van a permitir disponer de datos más detallados para los estudios que se están realizando.

A partir de los análisis de las matrices de la colmena -como puede ser, aparte de las propias abejas, la miel y cera que obtienen-, la empresa, en colaboración con expertos en entomología y apicultura, es posible detectar una amplia gama de contaminantes ambientales: plaguicidas utilizados en agricultura y en espacios verdes urbanos y privados, metales pesados, compuestos aromáticos, dioxinas y muchos otros. 

La conclusión es que con los análisis obtenidos es posible llegar a conocer y controlar los niveles de contaminación en el entorno que rodea la planta de producción y el área habitada de Sant’Agata Bolognese, gracias al amplio ‘forrajeo’ de las abejas, que es como se conocer a los vuelos que llevan a cabo para recolectar néctar y polen, en un radio de nada menos que tres kilómetros a la redonda.

El proyecto emprendido por Automobili Lamborghini se ha enriquecido más recientemente con un estudio experimental que, en este caso, persigue el biomonitoreo de colonias de abejas solitarias. A diferencia de las abejas sociales, la solitarias destacan porque su radio de alimentación es más corto -suele rondar los 200 metros- y porque cada hembra cuida de su propia descendencia, a diferencia de las abejas sociales que solo cuidan de la descendencia de la abeja reina. 

Las colonias, compuestas por casas de juncos ubicadas dentro del Parque Lamborghini y cerca del sitio de producción, permiten monitorear áreas más concretas, gracias al mencionado radio de alimentación más corto, y recopilar datos aún más efectivos para estudiar el impacto ambiental del lugar.

El proyecto de biomonitoreo de abejas es parte de una estrategia de sostenibilidad ambiental más amplia que Lamborghini ha estado siguiendo desde 2009 y que llevó a la empresa a obtener la certificación como empresa neutral en CO2 en 2015, que se ha logrado mantener incluso después de que la marca ha duplicado recientemente sus niveles de producción -sobre todo, tras la llegada del Urus, el SUV deportivo del que más unidades se construyen y venden-.

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