Chile

Chile quiere ser la referencia en movilidad electrificada… ¡sobre el agua!

Mientras el mundo mira hacia los autos electrificados y los buses cero emisiones, Chile está apostando por una derivaba complementaria y muy interesante: llevar la electromovilidad al mar.

Imagen de un taxi fluvial

En Valdivia, el país acaba de marcar un hito con la primera navegación del Magellan Discoverer, el primer crucero híbrido‑eléctrico construido en América y desarrollado íntegramente con ingeniería chilena. La embarcación, de 94 metros de eslora -es decir, de largo- y 30 de altura, fue creada por los astilleros ASENAV para la operadora Antarctica21, y se puede decir que es un buen representante de algo tan novedoso como es la electromovilidad acuática.

El proyecto tiene una notable relevancia. Su sistema de propulsión híbrido diésel‑eléctrico permite reducir las emisiones de CO₂, disminuir el ruido submarino -clave para proteger la fauna marina- y optimizar la eficiencia energética en cada tramo de navegación. La nave cuenta además con certificación IMO Tier III, uno de los estándares internacionales más exigentes en materia ambiental. En otras palabras, Chile no solo está construyendo barcos más limpios, sino también más silenciosos y tecnológicamente avanzados.

La apuesta tiene un sentido estratégico. El país busca posicionarse como referente regional en tecnología naval sustentable, aprovechando su experiencia en energías renovables y su extensa costa. La electromovilidad acuática permitiría reducir la huella de carbono del transporte marítimo y fluvial, mejorar la eficiencia de los puertos y abrir nuevas oportunidades para el turismo científico y antártico. En regiones como Los Ríos y Magallanes, donde la navegación es parte de la vida cotidiana, el impacto podría ser enorme: menos contaminación, menos ruido y más innovación local.

El Magellan Discoverer es solo el comienzo. ASENAV y otras firmas chilenas ya trabajan en proyectos de embarcaciones eléctricas para transporte de pasajeros y carga ligera, mientras el Ministerio de Transportes evalúa incorporar estándares de eficiencia energética en la flota pública. La idea es que, en pocos años, los ríos y canales del sur puedan ser recorridos por ferris y cruceros eléctricos, impulsando una industria que combine turismo, tecnología y sostenibilidad.

Más allá del impacto ambiental, la electromovilidad sobre el agua también implica un desafío industrial. Requiere nuevos perfiles técnicos, ingenieros especializados en sistemas de propulsión eléctrica, baterías marinas y gestión energética. En ese sentido, Chile está formando talento local y consolidando capacidades que podrían exportarse a otros países del continente.

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