Movilidad

Ya es oficial: California se abre al coche autónomo

El conocido estado norteamericano se convierte en la primera región del mundo con un reglamento específico para los vehículos automatizados. ¿Qué supuestos contempla? ¿Seguirán su ejemplo en otros rincones del mundo?

Imagen del puente Golden Gate en San Francisco
Image by Public Co from Pixabay

Era cuestión de tiempo que se abriera la última puerta que le faltaba por cruzar al coche autónomo: la de la legislación. El pasado mes de diciembre, el estado de California -perteneciente a los EEUU- aprobó, por medio de su Departamento de Vehículos a Motor, la creación de un nuevo permiso para el despliegue de vehículos comerciales automatizados.

Según el comunicado del citado organismo, los tipos más conocidos de vehículos autónomos podrán acogerse a esta autorización: turismos, camionetas de tamaño mediano y furgonetas de reparto. En cuanto a su entrada en vigor, la entidad apunta a mediados de enero.

Este gesto supone la ‘luz verde’ definitiva para un gran número de compañías que llevaban tiempo esperando el visto bueno de las autoridades. No en vano, la Costa Oeste americana se había convertido en los últimos tiempos en su campo de pruebas predilecto. Desde pequeñas ‘startups’ hasta importantes ‘joint ventures’, todas ellas han encontrado la acogida necesaria para trasladar sus proyectos a la realidad.

La seguridad, lo primero

En palabras del director del departamento, Steve Gordon, «la adopción de estas normas significará que los californianos podrían recibir próximamente sus envíos mediante un vehículo autónomo, siempre y cuando la empresa cumpla con los requisitos. Como siempre, la seguridad de las personas es nuestra prioridad».

Y es que este nuevo permiso -al igual que los ya existentes para la realización de ‘tests’ en carretera abierta- exige una serie de compromisos por parte de la compañía interesada.

Por ejemplo, es preciso certificar que el software de control está preparado para circular de acuerdo con la normativa de tráfico del estado, amén de equipar una ‘caja negra’ que recoja toda la información de cada trayecto realizado. Si no es necesaria la presencia de un ‘conductor de seguridad’ humano, el vehículo debe poseer un canal de comunicación capaz de advertir en tiempo real -a un operador remoto- de cualquier posible incidencia o colisión.

¿Y qué hay de la ciberseguridad? Afortunadamente, en este caso las autoridades exigen que el vehículo cumpla con los estándares industriales de detección, defensa y respuesta frente a ciberataques, accesos no autorizados u órdenes de control falsas. Asimismo, la compañía tendrá que certificar que ha llevado a cabo en él procedimientos para validar la información.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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