Movilidad

VW resucita el Buggy: la historia de un mito

Divertido, compacto, simpático… VW logró que el concepto ‘buggy’ se convirtiese en un tipo de coche ideal para entornos vacacionales, lugares de playa y cualquier excursión donde se pudiese disfrutar de un vehículo. ¿Nos traerá de vuelta la tecnología este tipo de modelo?

Imagen de un VW Buggy clásico circulando por la arena

Todo empezó allá por 1963, cuando al surfista y hippie Bruce Meyers se le ocurrió crear en California el primer buggy. Tomó como punto de partida la base de un ‘Escarabajo’ y le instaló una carrocería de plástico reforzada con fibra de vidrio para desarrollar un modelo divertido de conducir, que desliza en las curvas, con una aceleración instantánea y en el que la ausencia de techo y puertas te permite sentirte en contacto permanente con la naturaleza -incluidos el viento, los mosquitos, el polvo… y la arena que proyectan sus enormes ruedas.

Un coche que es una auténtica ‘terapia de conducción’, tal y como asegura hoy en día Mike Dario, que es el director del Manx Club, una asociación para auténticos fanáticos de los buggies -incluso los que no tienen la base del Beetle- que ya cuenta con más de 5.400 socios. No, no había nada que protegiese a los pasajeros del exterior… salvo una buena barra anti-vuelco, por si acaso.

Imagen del nuevo VW ID Buggy tres cuartos delantero

El éxito de la idea fue tal que este modelo, que hacia la década de los 80 ya existían cerca de 250.000 unidades que habían seguido la idea original de Meyers. Eso sí, con el paso de los años  había evolucionado para ser más ligero, más potente y más auténtico si cabe. Ahora, ya metido en pleno siglo XXI es la propia Volkswagen quien puede darle un nuevo enfoque al Buggy para convertirlo en un modelo más de su gama. Aunque sin ser un modelo más de su gama.

La idea ya la vimos en salones del automóvil como Ginebra; se trataba de crear un modelo que heredase todo el espíritu del coche que va camino de cumplir de 60 años, pero adapatado a los tiempos y tecnologías del presente. El resultado se llama ID Buggy y por estética no hay duda de que es un auténtico buggy: el diseño se lo debemos al diseñador jefe de Volkswagen, Klaus Bischoff.

Se trata de un vehículo moderno, minimalista -de nuevo, no tiene ni ventanas ni puertas- y con colores llamativos, que es otra seña de identidad habitual en estos coches. Su estilo ha gustado tanto que, por lo pronto, el concept consiguió el premio del público en la última edición del Concourse d’Elegance Chantilly. ¿Uno de los principales motivos? Es de esos vehículos que consigue que la gente sonría a su paso.

Vale, pero… ¿qué hay detrás?

El mayor cambio del concept respecto a sus predecesores es, sin duda, la parte mecánica. Los eternos bóxer de cilindros opuestos dejan su lugar a una mecánica eléctrica y silenciosa, tal vez la mejor opción a la hora de sacar uno de estos modelos a su entorno natural: el campo, los caminos, las dunas, la playa…

Imagen del interior de un VW ID Buggiy

Por lo que se refiere a la plataforma, el modelo emplea la misma -conocida como MEB- que vamos a ver en toda una generación de nuevos productos de Volkswagen: desde el compacto ID3 hasta el SUV ID Cross, lo que demuestra su polivalencia. En el Buggy se emplea un motor eléctrico de nada menos que 204 CV que envía su potencia al eje trasero, aunque el proyecto de este modelo podría contemplar la instalación de un segundo motor en el eje delantero para disfrutar, de esta manera, de un vehículo con tracción a las cuatro ruedas.

Por supuesto, su conducción será tan divertida como siempre: aceleración instantánea y sin cambio de marchas harán que circular con este modelo, ya sea en una playa o en una localidad costera sea algo ‘diferente’. Como el vehículo original, en el interior completamente abierto se opta por un diseño minimalista y por contar con materiales impermeables que se pueden limpiar con un manguerazo.

Y aunque el concept muestra un modelo biplaza, se trata de un coche preparado para acoger dos plazas adicionales en la zona de carga -en la que, en el concept, ahora mismo va situado un patín todo terreno-.

Imagen del nuevo VW ID Buggy tres cuartos trasero

El salpicadero se reduce… a un volante de dos radios -que lleva integrados los mandos del equipo de sonido que no va a la vista-, una mini-instrumentación para la velocidad y estado de carga de la batería… y unos botones en la propia columna de dirección para seleccionar la marcha hacia adelante, hacia atrás o el punto muerto.

No hay nada más: ni climatización, ni sistemas multimedia; sí que hay bastantes huecos para depositar objetos, como la gran bandeja que recorre toda la parte inferior del salpicadero o la guantera entre los asientos que no tiene una tapa clásica… sino una tapa que se abre con cremalleras.

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