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VW Golf Limited: el GTI que asombró al mundo hace 30 años

Si eres un enamorado de los Golf, sabrás que en el pasado este modelo contó con versiones exóticas y muy minoritarias, como el Rally, el Country... pero este Limited se llevó la palma.

Imagen de un VW Golf GTI Limited con su propietario
No. 58 of 71 – Ludwig Fischer loves his rare Golf G60 Limited.

Imagina que estamos a finales de los años 80. En aquella época, modelos como el Opel Kadett GSI 16V o el Peugeot 309 GTI 16V eran ‘lo más’ entre los compactos, con sus motores multiválvula de alrededor de 150/160 CV.

Sin embargo, siempre que se hablaba de un modelo de tamaño ajustado y prestaciones deportivas había que pensar en el vehículo por antonomasia: el VW Golf. Sin embargo, sus versiones más deportivas -la GTI 16V o la G60- no eran suficientes para batir en potencia y rendimiento a sus oponentes directos.

Así que la marca alemana decidió poner en el mercado el Golf más potente de todos los tiempos. Un modelo inalcanzable para la competencia -o casi toda; por aquella época ya había un tal Lancia Delta Integrale 16V-, gracias a su motor sobrealimentado por un compresor y que lograba la alucinante cifra de 210 CV.

IMagen tres cuartos trasero de un VW Golf Limited

Pero la marca alemana no quiso que este coche fuese como el resto de los GTi, algo al alcance de casi cualquiera, y por eso hizo dos cosas; por un lado, fabricar apenas 71 unidades -todas ellas convenientemente numeradas-, de tal forma que si algún día te cruzas con uno, no lo dudes, habrá sido como ver un unicornio. Por otro lado, le puso un precio que, incluso hoy, nos parecería elevado: por encima de los 50.000 euros -más del triple de un VW Golf GTI G60-. En la actualidad, si encuentras uno, prepara el doble de esa cantidad.

Pero, aparte de potencia y una tirada tan limitada, ¿qué tenía aquel coche y por qué hoy en día son joyas de coleccionista cuyo precio no deja de subir? Para empezar, era un compacto con cosas típicas de los coches grandes. Disponía de tracción a las cuatro ruedas, frenos de disco delanteros y traseros con ABS -que heredaba de un deportivo más moderno de aquella época: el Corrado-, dirección asistida… incluso un lujoso interior con tapicería de cuero, elevalunas eléctricos en todas las puertas y asientos dotados de calefacción.

De todas formas, habría sido una gran idea que un modelo tan exclusivo y tecnológico -para su época- hubiesen apostado por incluir una de las opciones más caras, exclusivas y desconocidas que ofreció el Golf MK2: el ‘centro de información digital del conductor’, o ‘DigiFiz’, para abreviar, y que era un cuadro de mandos completamente digital, al estilo del Kadett GSI 8V.

A diferencia de cualquier otro Golf, estos Limited puestos a puntos entonces por el departamento MotorSport requerían de un proceso artesanal, de ahí que cada unidad tardase una semana en estar listar para su entrega al propietario.

Tan discreto como -casi- siempre

A pesar de todo lo visto hasta ahora, sorprendía bastante que la apariencia exterior del vehículo era absolutamente discreta. Para empezar, contaba con carrocería de cinco puertas, algo más ‘clásica’ que la de tres. Incluso no disponía de las dos parejas delanteras de faros redondos, sino solo dos, mientra que la doble salida de escape era como la del Golf GTI de 112 CV.

¿Qué le hacía reconocible? Las llantas BBS multiradio de 15″ sobre neumáticos de 195 mm de anchura, la línea azul que recorría el exterior, la parte inferior del paragolpes delantero heredada de los GTI 16V y el logo de MotorSport en parrilla y portón trasero. Nada de alerones, mayores tomas de aire o pasos de rueda ensanchados.

Los probadores de la época dijeron que este modelo, a pesar de su potencia, seguía siendo ‘un Golf’, en el sentido de que resultaba medianamente cómodo y fácil de conducir. Era un coche pesado para aquellos años, con sus 1.275 kg, pero muy rápido, con una velocidad máxima de 227 km/h -verificada por los periodistas de motor en 1989- y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos. En cuanto al consumo, la media era de unos 10 litros, que pasaban a ser 18 en conducción deportiva.

¿Quién le pudo hacer sombra en aquella época? Pues, como mencionábamos al principio, sólo era capaz un campeón del mundo de rallyes como el Delta Integrale 16V. Puede que no fuese tan refinado, ni tan cómodo, ni tan equipado… pero con sus 200 CV y su tracción total era incluso más rápido, más exigente y, sobre todo, muchísmo más barato comparado con el Golf: unos 25.000 euros -la mitad que su oponente-.

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