Prueba a fondo

Volvo V60 Cross-Country

La firma sueca es todo un referente entre los familiares, con una acreditada fama de producir coches seguros y de calidad. Y ahora, además de todo lo anterior, también son muy tecnológicos…

Imagen tres cuartos frontal del Volvo V60 Cross-Country

Qué debes saber sobre el Volvo V60 Cross-Country:

Que es el actual familiar medio de la marca: Lanzado en 2018, hereda su posición del anterior V70 que, a su vez, bebe de la línea dinástica de las series 850 y 700 de los años ochenta y noventa. Eso sí, no es el más grande. Por encima tiene el V90, variante más práctica de la gran berlina S90.

Que es bastante autónomo: nuestra unidad de pruebas equipaba todos y cada uno de los sistemas automatizados que ofrece este modelo, como el Pilot Assist -mantenimiento de carril-, el Park Assist Pro -para el estacionamiento automático- y la tecnología Intellisafe, que ‘lee’ el entorno que rodea al coche a través de varios asistentes en conjunto. Con todos ellos el V60 alcanza el nivel 2 SAE de conducción autónoma.

Y es que nuestra versión -Cross Country Pro- es de las mejor dotadas de la gama, con permiso de la más lujosa Inscription. Incluye también toda clase de detalles de confort, como la calefacción programable o el plegado eléctrico para los reposacabezas traseros. El problema con los suecos suele ser, precisamente, el elevado precio de los extras: uno igual vale la nada despreciable cifra de 71.683€.

“El V60 parece por fuera tan amigable como ese portero de discoteca que nunca te deja pasar. Eso sí, una vez estás dentro su tecnología se vuelve familiar y fácil de aprender”

Siempre hay una. Esa marca de la cual te pasas media vida anhelando tener uno de sus modelos o, al menos, conducirlo. Has devorado durante años todo lo escrito sobre ella y, siempre que has podido, has cogido un catálogo suyo. Sabes que es una obsesión que sólo se curará el día que consigas saciarla. Esta pluma suscribiente puede ya afirmar que, con paciencia y trabajo, ese día acaba llegando.

Por todo lo anterior, pocos motivos necesité para presentarme voluntario a mi encuentro con el V60 Cross Country. Guardaba en mi memoria las pinceladas de identidad populares de esta firma nórdica. Sus líneas a escuadra y cartabón, especialmente en aquellas carrocerías familiares que muchos apodaban aquí como ‘tanques’. Su mítico eslogan de “respuesta segura”. Y, por encima de todo, esa sensación de coches ‘para toda la vida’, pensados para las mejores familias. Vehículo, “padre” y protector, todo en uno.

Imagen tres cuartos posterior del Volvo V60 Cross-Country

Como bien te enseñan los ejemplos de apartamentos que exhiben en Ikea, en Suecia saben meter mucho en un espacio limitado ya que, aun bajo la influencia del dragón económico de su dueña Geely, los Volvo siguen manteniendo sus cualidades de siempre. Y añaden, ahora, un conjunto de tecnologías que nada tiene que envidiar a lo que ofrecen los líderes del mercado.

Como una alfombra voladora

Por encima de todos, el aspecto más destacado de este modelo -desde el punto de vista de un usuario- es lo intuitivo de sus sistemas. Esto se aprecia especialmente en las ayudas a la conducción como, por ejemplo, el Pilot Assist.

Activarlo es muy sencillo: desde los mandos del volante, basta con pulsar -en el brazo izquierdo- el mismo botón que utilizarías para el control de crucero. Hecho esto, con un toque en la tecla direccional izquierda aparecerá, en el panel de instrumentos, el testigo de esta función semiautónoma.

Detalle botones del volante del Volvo V60 Cross-Country

No obstante, esto no significa que puedas soltar el volante y cruzarte de brazos. Según advierte la propia marca -y como hemos podido corroborar-, es una ayuda mucho más “ligera” de lo que aparenta.

En la práctica funciona como acompañamiento en las curvas, preferiblemente abiertas y rápidas como las de una autopista o autovía. Si decides ponerte en sus manos para que las tome él sólo verás que aplica una fuerza sobre la dirección muy tenue, que no basta para abordar el viraje.

Por tanto, el Pilot Assist queda como un ‘aliado’ al mover el volante que -además- te ayuda a perfeccionar tu trazada. Como punto negativo los sensores de presión -esenciales para que el coche sepa que “sigues ahí”- son fáciles de ‘engañar’, ya que sólo están presentes en los apoyos para los pulgares. Un detalle difícil de justificar en una marca como Volvo, tan afamada en términos de seguridad activa.

El control de crucero adaptativo, por su parte, es todo un ejemplo de suavidad. Y una vez seleccionas la velocidad actúa con suma cautela, incluso si eliges la distancia de funcionamiento más corta para el radar. Donde otros coches no “ven” más allá de 20 ó 30 metros, este V60 vigila todo con calma desde el doble de distancia.

Ello le permite -como haría un prudente y experimentado conductor humano- anticiparse a los cambios de ritmo de los vehículos que tiene por delante. Quizá, cuando debe reducir drásticamente la velocidad frena de manera un poco brusca.

Pieza inseparable de la anterior es la función Stop&Go. En el caso de este modelo, una vez se detiene el coche debes presionar el acelerador -como si fuera un botón- para reanudar la marcha. Un detalle que lo diferencia de otros como el DS 7 Crossback, el cual puede arrancar automáticamente si ha estado parado menos de tres segundos.

Siempre sabrás por dónde vas

La “humanidad” se contagia también a los asistentes de maniobra, como el Park Assist Pilot. Éste es capaz tanto de aparcar, como de sacar el vehículo sin más intervención que seleccionar la D o la R en la palanca de cambios cuando te lo pida.

Mientras tanto podrás supervisar toda la operación con la cámara 360º, sin duda uno de los mejores dispositivos de este coche. A pesar de la evidente exageración de los objetos que provoca su perspectiva virtual, la imagen tiene una gran calidad y es muy precisa. Como complemento, los sensores de proximidad son muy de fiar: con un pitido continuo, aún tendrás entre 5 y 10 cm de espacio antes de topar con el obstáculo.

Pantalla ADAS del Volvo V60 Cross-Country

Siguiendo con los sensores, no podíamos por menos que detenernos en los que mejor representan el espíritu del bien común que encarna esta marca. Nos referimos, cómo no, al sistema BLIS -tan emulado por sus rivales- que detecta los vehículos que se te aproximan desde tu ‘ángulo muerto’. Cuenta con dos modos de operación, en función de si estás utilizando o no los intermitentes.

En el primer caso, el testigo en el espejo parpadeará -con furia- para advertirte de que no debes cambiar de carril. En el segundo, se iluminará mientras su espacio de detección -muy amplio- esté ocupado por un vehículo. Como nota adicional, es uno de los mejores detectando motocicletas, especialmente en los casos en que éstas te rebasan a una cierta distancia.

Relacionada estrechamente con el anterior punto, la alerta de tráfico cruzado te advierte sin problemas de cualquier coche que vaya a alcanzarte mientras maniobras hacia atrás. Hemos llegado a probarlo en condiciones ciertamente difíciles -por ejemplo, saliendo de un estacionamiento diagonal, en cuesta-, y no hemos logrado encontrarle un ‘punto flaco’.

Un toque de ‘Sensusibilidad’

Pero los suecos no se conforman con dar a sus coches una ‘humanidad’ por hardware. También su software es sumamente intuitivo, y ya la pantalla principal del sistema multimedia Sensus lo demuestra.

Al igual que en el benjamín XC40, sus 9 pulgadas en vertical muestran una presentación al ‘estilo Android’, con cuatro bloques dedicados a las funciones más comunes: navegador, audio, telefonía y -en el más bajo- el último submenú consultado.

Pantalla principal Sensus del Volvo V60 Cross-Country

Como si fuese un smartphone, pellizcando la parte superior desplegarás el menú de opciones del sistema. Y tocando en la parte inferior, abrirás el submenú de la climatización junto a otras funciones como la calefacción y ventilación de los asientos.

La relación hombre-máquina viene dada, además del lado táctil -muy bien resuelto con su cristal antirreflejos-, por el del control vocal. Eso sí, este asistente tiene sus reglas. Y es muy estricto con ellas. Cualquier intento de pronunciar una frase que no esté construida como se te aconseja, producirá una respuesta al azar.

Por tanto, esta ‘testarudez’ no se debe a que Sensus ‘esté sordo’, pues el micrófono funciona perfectamente. De hecho, que te llamen por teléfono mientras conduces el V60 es casi un placer. La calidad de la conversación es perfecta, y puedes elegir entre varios tonos de llamada muy agradables o -si le tienes cariño- usar el de tu móvil.

Pantalla del teclado telefónico del Volvo V60 Cross-Country

La conectividad se realiza a través de un módem interno que requiere, como ya es costumbre, una tarjeta SIM en su interior. Si no disponemos de ella -como suele suceder en coches de prueba como nuestra unidad-, puedes emplear la función “Compartir Internet” de tu smartphone.

También tiene un punto WiFi para conectar hasta ocho dispositivos, aunque quizás sus credenciales de acceso -nombre de la red y contraseña- están poco “ocultas”: sólo hay que pasar un par de submenús para llegar hasta ellas.

Lo suyo es complacer

Conexión mediante, tienes a tu alcance un puñado de aplicaciones muy bien escogidas, con las cuales podrás -por ejemplo- consultar la previsión del tiempo, o encontrar aparcamiento. Entre las de entretenimiento destaca especialmente Spotify, aunque sólo podrás usarla si tu cuenta es ‘Premium’.

Lo cual es una pena, pues el equipo de audio Bowers & Wilkins de nuestra unidad -un extra de 3.328€- resultó ser una verdadera delicia. Sus 1.100 watios y 15 altavoces sacan el máximo partido de tus archivos de sonido, independientemente de su formato. Admite el códec FLAC de compresión sin pérdida y -además- es completamente compatible con iPod, pudiendo manejar las listas de reproducción de tu dispositivo con toda comodidad.

Pantalla iPod del Volvo V60 Cross-Country

El navegador rinde al nivel que cabe esperar en un vehículo de este porte. ‘Sigue’ al coche a la perfección, no ‘enloquece’ en un túnel largo y tiene el buen detalle de avisarte si tu ruta incluye alguna vía restringida al tráfico como, por ejemplo, una calle privada de una urbanización. Por supuesto, si surge el caso te propondrá cambiarla y ‘dar un rodeo’.

La información de muchas de estas funciones tiene su réplica -ya acostumbrada- en el panel de instrumentos digital, así como en el ‘Head-Up Display’ que se proyecta sobre el parabrisas.

Si bien el primero no es tan personalizable como el del VW Touareg, vence al germano en la claridad con que muestra la información. Y se permite el lujo de ofrecer varios menús -manejables con los botones del brazo derecho del volante- de ‘acceso rápido’ a otras funciones. Así, puedes seleccionar tus destinos favoritos o elegir una propuesta de Sensus sin apartar la vista de la carretera.

Digital Cockpit del Volvo V60 Cross-Country

Por su parte, el HUD es consciente de todo lo que debe mostrar al conductor, en tan poco espacio. Y por ello, establece prioridades en base a lo que éste necesita. Como muestra, un botón: los pictogramas del navegador no aparecen en su pantalla mientras no estés a 300 metros -o menos- del siguiente punto de ruta.

En definitiva, el gran acierto de los Volvo actuales -que este V60 Cross-Country demuestra en cada detalle- es su esfuerzo por presentar una tecnología que no agobie a sus usuarios. Más bien al contrario, este ‘crossover’ sueco invita a conocer a fondo cada sistema que equipa. Y es que, al final, los coches siguen siendo conducidos por personas…

VALORACIONES
Conectividad
8.5
Asistentes a la conducción
9
Tecnologías de confort
9.5
Tecnologías de entretenimiento
10
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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