Consejos HC

¿Vas a comprar algo ‘on-line’ a una marca de coches? Ten cuidado con esto

Ahora ya no hace falta que te muevas del sofá para comprar productos, firmar un contrato o adquirir un servicio de una marca de coches. Basta con que tengas a mano un móvil u ordenador. Tanta comodidad... ¿puede entrañar riesgos?

IMagen persona comprando en internet
Foto: Campaign Creators en Unsplash

Hasta hace pocos años, realizar cualquier tarea para adquirir un producto exigía que ‘te movieses’ del sofá y te pusieras manos a la obra. Ya fuese comprar un litro de leche, hacer el papeleo para adquirir algo o recibir información de un producto que te interesaba, ‘exigía’ que agarrases tu chaqueta, cogieras las llaves de casa y salieras a la calle en búsqueda del lugar o establecimiento donde pudieras hacer todo eso.

Con la llegada y popularización de Internet, y más recientemente con la incorporación a nuestras vidas de las tiendas de comercio electrónico, apenas si necesitas unos minutos y ‘el esfuerzo’ de mover los dedos sobre un teclado, ratón o pantalla para conseguir casi cualquier cosa. Y eso también se puede aplicar, y cada vez, a todo lo relacionado con los vehículos y la automoción.

Si quieres contratar un seguro ya puedes hacerlo online; si necesitas cita para un taller, es posible hacerlo desde una app; si buscas un regalo en la boutique de una marca de coches, lo puedes encargar y que te lo lleven a la puerta de tu casa. Incluso, ya puedes hacer reservas de algunos modelos, previo pago online de una seña que apenas te exigirá que busques tu tarjeta de crédito en la cartera e introduzcas tus datos.

Todas estas cómodas operaciones tienen algo en común: se llevan a cabo de forma online, ‘enfrentándote’ cara a cara con una máquina. Pero, como suele ocurrir, cuanto más cómodo y sofisticado es algo, más riesgos de ciberseguridad suele entrañar, de tal manera que no está de más repasar algunos conceptos que debes tener en cuenta antes de efectuar una compra en la web de una marca de coches, de accesorios o de una cadena de talleres, y que nos recuerdan desde la OSI -Oficina de Seguridad del Internauta-.

Lo primero, prepara tu equipo

Como recuerdan desde la OSI, puede que compres en la página web más segura con la plataforma de pago más robusta… pero que el problema esté ya instalado en tu dispositivo. Por lo tanto, para que todo el proceso vaya bien, es muy aconsejable que tengas instalada una herramienta antivirus. Y es que existen virus que, instalados en tu equipo, son capaces de saber y memorizar lo que escribes en un teclado.

¿Eso que significa? Que si introduces un PIN de tu tarjeta o un dato importante a la hora de hacer un pago, el atacante podrá conocer esa información y replicarla. También puede ‘quedarse’ con todo lo que pongas, como puede ser tu nombre, dirección, DNI, fecha de nacimiento…

Otro ‘clásico’ que debes tener en cuenta es el de mantener tu dispositivo y su software al día y actualizados. Es decir, que tanto el sistema operativo como las aplicaciones instaladas sean la última versión disponible, porque incluirán posibles soluciones frente a vulnerabilidades que, como destacan desde la OSI, afecten a la privacidad y seguridad en un proceso de compra.

Otra buena idea a la hora de hacer alguna compra o transacción online es que recurras a una conexión segura. Es decir, que si necesitas Internet para conectarte, lo hagas usando el de una red de confianza, es decir, la que te proporciona tu router en casa o con la conexión de tu móvil. No hagas ninguna compra online si estás conectado a una red wifi pública porque, como recuerdan desde la OSI, cualquier usuario conectado a ella podría espiar tus comunicaciones.

Lo segundo: examina la tienda donde vas a comprar

Evidentemente, también tienes que fijarte en la tienda on-line o en la página web a través de la cual quieres adquirir algo. Dice la OSI que «un sitio web es seguro para realizar compras si garantiza al menos que la información que intercambiamos con la página web se transmite protegida y a salvo de las miradas curiosas de un atacante».

Esto es algo que puedes comprobar si miras que la URL o dirección que aparece en la barra superior del navegador comienza por https://, así como el dibujo de un candado al final de la misma. De esta forma te garantizas que la información se va a transmitir de manera cifrada; por supuesto, revisa que el certificado de seguridad de la web coincida con el sitio donde estás navegando. Y aunque te suene poco importante, mira que la web en la que quieres pagar algo dispone de cierta información, normalmente en la parte inferior, que habla sobre «Aviso legal», «Política de Privacidad», «Quiénes somos», «Contacto», etc.

Lo tercero y fundamental: el método de pago

Y, como es lógico, lo más peliagudo tiene que ver con los métodos de pago que ofrece una determinada web y sus características. Comentan desde la OSI que debes considerar la más apropiada según el tipo de compra, la confianza que te dé la tienda online…

Por ejemplo, pagar con tarjeta es cómodo y rápido, porque vienen toda la información que necesitas para hacer el pago en la propia tarjeta y no deja de ser un método sencillo y, por lo general, muy seguro… salvo que tengas algún tipo de duda sobre la web donde quieres hacer la compra, porque no olvides que estás dando una información que, en manos de la persona equivocada, puede permitirle hacer todo tipo de compras a tu nombre. ¿Lo ideal? Que no sea la tienda la que accede a los datos de tu tarjeta, sino la entidad bancaria, algo para lo cual se emplean los TPV virtuales con autenticación -lo utilizan tanto Visa como MasterCard-.

Si recurres a la transferencia bancaria, sabrás que el lado positivo es que no tienes que introducir datos en alguna web; en el negativo, si formalizas un pago a una cuenta en el extranjero y te encuentras con un fraude, puede ser complicado recuperar el dinero, como recuerdan desde la OSI.

También existen las plataformas de pago, unos servicios independientes que actúan como intermediarios entre nosotros y el vendedor; la más conocida es PayPal, que tiene como mayor ventaja que la tienda virtual donde quieres comprar algo no va a acceder a los datos de tu tarjeta; además, que estas plataformas también se cuidan mucho de que no haya ni errores ni fraudes a la hora de pagar, de tal forma que te otorgan seguridad.

Otro método de pago son los servicios de transferencia instantánea, es decir, empresas como Western Union o MoneyGram que resultan útiles y rápidas para enviar dinero… pero que no han sido diseñadas para gestionar compras, de tal manera que si algo sale mal, una vez enviado el dinero no podrás cancelar la operación o pedir que te reembolsen la cantidad. Eso y que como estas compañías permiten hacer envío de dinero de forma anónima, lo de identificar al destinatario en caso de fraude es poco menos que imposible.

Una fórmula interesante pueden ser las tarjetas prepago, que sirven para hacer pagos sin que estén asociados a una cuenta bancaria. Dichas tarjetas se pueden rellenar con la cantidad de dinero que tú elijas; lo bueno que tienen es que si algún ciberdelincuente tiene acceso a ella, «solo» perderás la cantidad de dinero que tuviese en ese momento, pero no te quitarán todo lo que tengas en la cuenta bancaria. Con todo, desde la OSI aconsejan que nunca las ‘rellenes’ con grandes cantidades de dinero.

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