Movilidad

Un año de Madrid Central: ¿ha sido una medida útil?

Una de las medidas políticas más controvertidas de los últimos tiempos cumple un año desde su entrada en vigor. ¿De verdad ha servido para que la capital de España respire mejor?

Señales de entrada a Madrid Central

¡Cuán cierta es la expresión “nunca llueve a gusto de todos”! Especialmente, cuando la clase política toma decisiones impopulares. En 2018, el Ayuntamiento de Madrid -a cargo, entonces, de Manuela Carmena- aprobó la creación de Madrid Central, un plan de restricciones al tráfico rodado para el Distrito Centro de la capital.

Originariamente, limitaba -y sigue limitando- el acceso a todos aquellos vehículos -excepto residentes- cuyo distintivo medioambiental fuese distinto de los ‘0’ o ‘ECO’. Eso sí, estableciendo distinciones entre los que llevasen etiqueta ‘C’ o ‘B’ -otorgando un permiso supeditado al uso de un párking público o privado- y los que no poseyeran ninguna de las anteriores -prohibiendo su entrada por completo-.

En el momento de entrar en vigor -noviembre de 2018-, provocó airadas reacciones entre los usuarios habituales de la zona, quienes se vieron obligados a alterar significativamente sus planes de movilidad personales. Tampoco permanecieron en silencio los comerciantes, muchos de los cuales emprendieron acciones de protesta.

Ahora, en el primer aniversario de su funcionamiento, una pregunta se impone sobre las demás:

¿Ha cumplido Madrid Central con su objetivo?

Lejos de realizar un profundo análisis político, lo cierto es que la oposición a esta medida cobró un papel destacado en la campaña de las últimas elecciones municipales -celebradas en mayo de este año-, que llevó al popular José Luis Martínez Almeida a obtener la alcaldía.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la actitud del nuevo consistorio ha ido evolucionando hacia una intención de optimizar -o moderar, según se mire- el planteamiento de estas restricciones. Y, muy posiblemente, parte de este cambio de opinión no se ha debido únicamente a las reivindicaciones -ahora, en sentido contrario-, sino también a los datos que ha dejado la medida en este 2019.

Imagen de José Luis Martínez Almeida en la presentación de Madrid 360

Y es que, en estos 365 días, las emisiones de dióxido de nitrógeno -según afirma el propio Ayuntamiento- se han reducido hasta un 20% en la zona centro. Además, en una suerte de ‘efecto dominó’, las colindantes -desde Plaza de Castilla hasta Vallecas- han experimentado también descensos entre el 3 y el 18 por ciento.

En todo caso, como ‘regalo de cumpleaños’, el actual equipo de gobierno tiene sobre la mesa un nuevo plan complementario: Madrid 360. Éste contempla varias actuaciones como, por ejemplo, abrir el acceso a los vehículos que porten la etiqueta ‘C’ y un mínimo de dos ocupantes en su interior.

Además, prevé un plan de ayudas para la renovación del parque móvil y otras iniciativas como la eliminación de las calderas de carbón para 2022. ¿Llegarán a buen puerto estas medidas? Aún es pronto para saberlo, pero lo cierto es que algo ha cambiado en el cielo de Madrid…   

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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