Expertos HC

Tus paquetes llegarán bien -incluso con atasco-… si han estado en la nube

Hay muchas variantes que afectan al reparto de paquetería. Malentendidos en la dirección, incompatibilidad de horarios, tráfico inesperado. ¿Qué soluciones tecnológicas se están desarrollando?

fallos servicios entrega
Photo by Andrea Piacquadio from Pexels

La frustración a causa de fallos en servicios de entrega se ha convertido en un sentimiento habitual. Más de un 5% de los envíos online no llegan a su destino en el primer intento, según muestran encuestas tomadas sobre más de 2.000 consumidores. Esto significa una pérdida de alrededor de 15€ de media en cada entrega fallida o tardía.

Según aumenta la demanda de estos servicios, mayores son los esfuerzos de los repartidores en mejorar la eficiencia del último kilómetro. Ese último paso que resulta crucial. Estas mejoras pasan por cumplir tres premisas:

  • Que la hora y lugar de llegada sean los adecuados y preestablecidos.
  • Asegurar que existe un cliente que pueda recibir la entrega.
  • Acordar puntos de reparto donde la puntualidad no se muy estricta

Otras prácticas consisten en permitir que el cliente pueda posponer la entrega, autorizar a un vecino o derivar la entrega a puntos de acceso cercanos. DHL, por ejemplo, ha hecho una importante inversión en interfaces para facilitar la comunicación consumidor-distribuidor. Aplicaciones móviles, zonas de consultas online o bots que permiten rastrear un paquete a través de WhatsApp.

Sin embargo, muchos de los fallos en los servicios de entrega aparecen más cerca de la raíz del proceso. Según especialistas, la solución siempre pasa por dar más y mejor información a los conductores y repartidores.

Nunca es demasiada información para un repartidor si esta le va a ayudar a llegar hasta ti

Andrew Williams, CEO de DHL Express Canadá

Una de las mayores causas de error es la información imprecisa o incompleta con respecto a la dirección de entrega. Este se puede dar como fallos de la empresa remitente o del usuario al rellenar estos campos vía online.

Loqate, un servicio de verificación de localizaciones, dice que el big data puede ser de gran ayuda. Este tipo de servicios comparan en tiempo real la dirección provista con una base de datos. Notificando inmediatamente un posible error de validez.

Los atajos están en el Big Data

Estas compañías de verificación también recogen datos sobre rutas de entrega y tráfico. Lo cual puede ayudar a que los recorridos que realicen los repartidores sean más eficientes. Incluso se prevén avances inminentes. Gracias a los sistemas de mapeado será posible dar mejor información sobre las calles, el tráfico o el interior de los edificios.

Esta información puede ser particularmente útil para servicios de entrega con vehículos autónomos, reduciendo su ratio de fallos. Con mapas de datos que detallen la existencia de bordillos o de la distribución de interiores, un robot repartidor podría dejar el paquete sobre tu escritorio. Este tipo de mapeados que remplazan la localización GPS por WiFi o Bluetooth, interesan cada vez más en compañías como Google, Here u otras.

Una mejora en los datos de localización también ayuda en lugares donde los sistemas de dirección formales no son confiables. O en los casos en los que directamente no existe una dirección de entrega. El E-Commerce es un sector que crece a pasos agigantados en economías emergentes. Muchos de los clientes del futuro ni siquiera tendrán un domicilio en el que recibir un paquete.

Una de las compañías más aventajadas en estas prácticas es What3Words. Su servicio funciona gracias a una geolocalización que funciona relacionando direcciones de tres palabras con parcelas de 3 metros cuadrados que recorren toda la superficie terráquea habitable.

Incluso con todos los datos correctos en la mano, a veces se dan fallos o retrasos. Por ello, investigadores logísticos recurren al machine learning. Estos sistemas se basan en aprender de entregas anteriores a partir de algoritmos que recaban los datos de cada una de estas. Por desgracia, esto solo resulta realmente eficiente para lugares de entrega de gran volumen y constancia.

La solución más simple y que acabaría con todos los problemas sería el desarrollo de grandes puntos de recogida. En Francia, por ejemplo, el servicio postal destina cientos de parcelas de recogida situadas en estaciones de tren u otros lugares públicos. Proyecto similar a los que están naciendo en Estados Unidos y que, al contrario que las taquillas de Amazon, permiten todo tipo de paquetes.

Otra alternativa para barrios difíciles de localizar en lugares como la India, pasa por la simple designación de un vecino repartidor. Este se encargaría de realizar el último tramo del servicio de entrega, el que ya se ha descubierto como la mayor fuente de fallos.

En todo caso, cada sitio tiene sus peculiaridades. La conclusión es que resulta clave darle la importancia que merece al factor humano. Los datos y tecnologías empleados deben ir dirigidos siempre a facilitar la operación de los repartidores y acercar al cliente a una forma óptima para que reciba su pedido.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.