Prueba a fondo

Toyota RAV4

La firma japonesa acaba de estrenar -como quien dice- la nueva generación de uno de sus mayores superventas en los últimos veinte años. Y promete, además, ser el SUV más tecnológico de todos. ¿Lo conseguirá?

Imagen frontal del Toyota RAV4

Qué debes saber sobre el Toyota RAV4:

Que es la quinta generación de este todocamino, el cual apareció por vez primera en España en 1995. Su cuarto de siglo de ‘vida’ lo convierte en el segundo modelo más longevo en el catálogo de la firma nipona, sólo superado -evidentemente- por el compacto Corolla.

Que a lo largo de su historia ha evolucionado significativamente. Desde sus inicios como vehículo recreacional el RAV4 se ha transformado, con el paso del tiempo, en uno de los coches más apreciados por las familias. La anterior generación introdujo ya la primera mecánica híbrida, concepto que la actual ha llevado a su plenitud: el Hybrid 220H es el único propulsor disponible.

Que es muy tecnológico. El acabado Luxury -presente en nuestra unidad- incorpora todo lo que este coche puede ofrecerte: ayudas a la conducción de todo tipo, múltiples posibilidades de conectividad y entretenimiento e, incluso – como verás más adelante-, algún ‘gadget’ curioso. Como opcionales incluye el techo panorámico practicable -por 1.300€-, un ‘pack’ estético con estribos bajo las puertas -por 700€-, las llantas de aleación de 18” en negro -otros 1.236€- y la ‘peculiar’ pintura Urban Khaki, que cuesta 1.250€. Eso sí, todo tiene un precio: si quieres uno igual, deberás preparar en total -según la actual oferta- unos 49.436€.

“Las líneas del RAV4, duras y abstrusas, parecen querer marcar un punto y aparte respecto a sus antecesores. Y sus tecnologías son la perfecta continuación de este pronunciamiento”.

En el mundo de los coches, para crear una leyenda sólo necesitas dos cosas: la idea correcta en el momento adecuado. En un tiempo en que el deporte y la aventura movían pasiones a lo largo y ancho del globo -los felices y dinámicos noventa-, Toyota se atrevió a condensar su amplia experiencia en todoterrenos en un modelo que, si bien no estaba destinado a “subirse por las paredes” como los LandCruiser, sí brindó a toda una generación una nueva forma de relacionarse con la naturaleza.

Muchos años pasaron desde entonces y, hoy en día, la marca japonesa persigue otras metas como la de la sostenibilidad. Pero el RAV4 -a diferencia de otros productos- ha sabido adaptarse a este cambio de filosofía, dejando atrás sin rechistar todo aquello que pudiera impedirle acomodarse a las tendencias de cada época. Esta quinta iteración, en apenas un año de vida -fue lanzada en 2018- ha logrado una presencia notable en las calles y carreteras, a pesar de tener durísimos competidores como el CR-V de Honda. Sus líneas, duras y abstrusas, parecen querer marcar un punto y aparte respecto a sus antecesores. Y sus tecnologías son la perfecta continuación de este pronunciamiento.

Aires de lujo

La primera novedad que encontramos en este SUV es su planta motriz. Se trata de un bloque gasolina de la familia ‘Dynamic Force’, con cuatro cilindros y 2,5 litros de cubicaje. En la configuración 4×4 que equipaba nuestra unidad, produce una potencia conjunta de 222 CV gracias a la ayuda de dos motores eléctricos. Para asegurar la tracción total, el segundo de ellos está instalado en el eje trasero.

Al igual que sus compañeros de gama -como el urbanita C-HR-, equipa una transmisión automática de variador continuo o CVT. Sin embargo, a diferencia de aquéllos el agrado de conducción aquí es notablemente superior. No te librarás de su clásico ‘gruñido’ al acelerar a fondo, pero podrás dosificar bien la presión en el pedal para evitarlo en la mayoría de lo posible. Y dejando a un lado su sonoridad, si necesitas toda su potencia te la da sin paliativos. En suma, evoca las sensaciones típicas de sus ‘primos premium’ de Lexus, como los RX.

Imagen posterior del Toyota RAV4

El dinamismo de su chasis es el que cabría esperar de un vehículo así, con una suspensión bastante elevada y de tarado eminentemente blando. El trabajo de la marca es bueno, tanto en cuanto que la presencia de los órganos eléctricos -en especial, la batería- no desestabiliza el reparto de masas del conjunto.

A salvo en el camino

Entrando ya en el apartado de las ayudas a la conducción, merece una calificación notable el control de crucero inteligente. Funciona con suavidad, y la cámara frontal no pierde la vista de las líneas. Salvo, eso sí, porque tenga un vehículo justo delante. En este caso el dispositivo ‘copia’ la trazada de aquél, tomándola como el eje central del carril. El único punto flaco está en la regulación de la distancia: molesta un poco que -a diferencia de sus competidores- no ‘memorice’ la última que hemos elegido. Al arrancar y activar el sistema, éste selecciona siempre por defecto la mayor de todas.

Mandos en volante del Toyota RAV4

Unido al anterior, encontramos un limitador de velocidad vinculable al lector de señales de tráfico. Éste es capaz de reconocer algunas señales de información -como las que marcan el principio y el fin de autovías, autopistas, poblaciones o zonas residenciales- e, incluso, los carteles adicionales que se acoplan bajo ellas: por ejemplo, las flechas que marcan el sentido del desvío en las autopistas. Curiosamente, también funciona con aquellas que se integran en un panel.

En carretera abierta, el sistema de mantenimiento de carril dista mucho de ser una función de autonomía como la que nos ofreció, en su día, el Ford Focus. Tan sólo ofrece una ligera asistencia en los virajes sencillos, al estilo del Volvo V60 Cross Country. Ahora bien, cuando entra en funcionamiento no ‘pelea’ contigo para mantener la trazada que él quiere, sino que espera -y se adapta- a tus movimientos. Como nota negativa, la detección de las manos sobre el volante es demasiado sensible: necesitarás tener siempre los pulgares en los apoyos del aro si no quieres que el aviso se dispare en falso.

Panel de instrumentos del Toyota RAV4

Otra funcionalidad algo ‘asustadiza’ es la alerta de cambio involuntario de carril. Cuando el lateral del coche ‘muerde’ una de las líneas, se advierte de ello al instante con un pitido notable. Si tardas en corregir el movimiento, la dirección actúa para devolverte al sitio sin brusquedades. Tal vez el pitido pueda resultar molesto y/o confuso a veces, pues se diferencia poco del que emitiría un testigo de avería grave.

En contraste, el detector de fatiga es mucho más difícil de provocar. Según recoge el manual de instrucciones, sólo entra en funcionamiento si detecta vaivenes bruscos de la dirección. En tal caso, aparece un aviso en el cuadro para pedirte que sujetes el volante, acompañado por el típico icono en forma de taza que te recomienda descansar.

Con mil -y un- ojos

Sin duda alguna, la percepción de sus -muchos- sensores es una de las mayores virtudes del RAV4. Comenzando por los de aparcamiento, éstos poseen un margen amplio, aunque parezca lo contrario desde la perspectiva del conductor. No obstante, creemos que esta sensación tiene más que ver con las dimensiones del vehículo. Sólo queda un ínfimo detalle a mejorar: la transición entre los pitidos rápidos y el continuo nos ha parecido demasiado fugaz.

La alerta de tráfico cruzado posterior, por su parte, está a la altura de lo visto en sus rivales. Y el control de ángulo muerto funciona correctamente, con un radio amplio de detección. Eso sí, no podemos soslayar el hecho de que las motocicletas que pasan muy próximas a nosotros sean ‘invisibles’.

Vista 360 del Toyota RAV4

Al igual que Argos -la criatura que todo lo ve-, este Toyota posee una extensa colección de cámaras que lo rodean de extremo a extremo. Al introducir la marcha atrás, dispondrás de una vista cenital junto a la perspectiva clásica. Pero hay mucho más. Mediante un botón en la parte baja del salpicadero -a la izquierda del volante-, puedes seleccionar varias vistas: desde una simulación en 360º -con un RAV4 virtual que podrás personalizar en el color de la carrocería- hasta un ‘capó transparente’ similar al que ofrece Land Rover, pasando por dos cámaras de visión lateral. En cualquiera de estos modos la calidad de la imagen es mejorable, pero suficiente como para servir de ayuda en las maniobras.

Hemos querido dejar para el final su espejo retrovisor inteligente. Pulsando la tecla que utilizarías para bascular uno tradicional, se activa una cámara en la parte superior del portón trasero que te muestra lo que ocurre por detrás de ti. Dejando a un lado que la resolución tampoco es para tirar cohetes, la sensación al alternar la atención de los ojos entre la realidad del parabrisas y esta pantalla puede resultar ‘chocante’ para el cerebro. Tal vez tenga solución mediante la costumbre del uso pero, por el momento, no pasa de ser un ‘gadget’ curioso.

Retrovisor del Toyota RAV4

¿Falta algo en este coche? Pues, aunque pueda parecer extraño, dado su precio y su dotación hemos echado en falta dos sistemas que suelen estar presentes en modelos similares de otras marcas: el ‘Head-Up Display’ y el asistente de aparcamiento automático.

Mejorando lo presente

Majestuoso sobre el centro del salpicadero, encontramos el nuevo sistema multimedia Touch 2 Go con su pantalla de 10 pulgadas y dos columnas de botones a ambos lados. La versión que equipa el RAV4 es la más reciente, y próximamente se extenderá –con las debidas adaptaciones- al resto de modelos de la gama.

Interior del Toyota RAV4

Antes de desgranar sus virtudes, cabe mencionar su peor defecto: sigue sin ser compatible con Android Auto y Apple CarPlay. Y, teniendo en cuenta que el modelo que se comercializa en EEUU sí lo es, no nos explicamos el porqué de esta diferencia. Si deseas controlar tu smartphone a través del coche, tendrás que conformarte -si tu dispositivo es compatible- con Mirror Link. Al menos, gracias al cargador inalámbrico no le faltará energía en la batería…

Como menús principales, en la práctica tiene dos. El primero de ellos -a modo de ‘home’– ofrece de fondo el mapa del navegador y, en la parte izquierda, dos bloques de acceso directo -que puedes personalizar- a otras funciones. El segundo es el menú principal propiamente dicho, el cual recoge en un vistazo todas las posibilidades a tu alcance.

Menú principal del sistema multimedia del Toyota RAV4

Al igual que sucede en otros automóviles japoneses, el Touch 2 cumple en todos los apartados -telefonía, Bluetooth…- sin demasiados defectos a destacar. Tan sólo se puede lamentar la estética algo desfasada de la navegación y, por supuesto, la excesiva dificultad para establecer una conexión WiFi. De todos modos, se percibe una mejoría notable con respecto a los sistemas anteriores de otros Toyota, señal de que la marca japonesa se está ‘poniendo las pilas’ poco a poco en este apartado.

Pantalla de audio del Toyota RAV4

Y no podríamos finalizar esta prueba sin mencionar la gran calidad del equipo de audio. Firmado por el especialista JBL, llena el amplio habitáculo -que, además, está muy bien insonorizado- con un sonido cristalino gracias a sus nueve altavoces, entre los cuales se encuentra un ‘subwoofer’ que apenas roba espacio al maletero.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8
TECNOLOGÍA DE CONFORT
8.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
8
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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