Compras inteligentes

Toyota Camry Executive

¿El coche más detallista es una compra inteligente?

Imagen tres cuartos delanero de un Toyota Camry de color azul

Toyota acaba de poner a la venta su rediseñado ‘buque insignia’ para Europa: el Camry. Pero eso no quita que si encuentras una unidad en stock del modelo precedente ‘te lances’ a por ella, y por muchos motivos. Por eso, lo hemos probado.


Y es que, además de su condición de vehículo híbrido, su diseño llamativo y original -pensado originalmente para países como Estados Unidos- y su ajustado precio con promociones, el Camry es muy interesante por todos esos detalles con los que agasaja a conductor y pasajeros, algunos de los cuales son curiosos, llamativos o poco vistos.

Pero centrémos en el coche en sí: este Toyota es una auténtica ‘gran berlina’, como reflejan sus casi 4,9 metros de largo, su diseño largo y estilizado, su frontal muy de modelo de representación… Teniendo en cuenta que, desde el plano estético, los cambios en el Camry 2021 son menores, la versión que estaba a la venta sigue siendo un coche de aspecto ‘diferente’. Y, por cierto, muy aerodinámico, porque su Cx es de 0,27, algo que contribuye, como veremos, a que sus consumos sean muy razonable para un modelo con este ‘porte’.

¿Otra cosa que puedes ver en su exterior? Su pegatina con la leyenda ‘ECO’ en el parabrisas y que le identifica como modelo híbrido auto-recargable.

Echa cuentas: no hay nada igual

Si buscas en concesionarios de la marca, seguramente todavía puedes dar con unidades de kilómetro cero que, en la versión más completa de la gama, denominada Luxury -es decir, como la que ves en las imágenes- deja su precio rebajado de los originales 40.500 euros hasta alrededor de los 33.000 euros.

La conclusión es muy clara: es muy difícil encontrar en el mercado otro coche con ese tamaño, potencia y equipamiento que salga más barato. Los dos más parecidos serían, por un lado, el Ford Mondeo, que también es una muy buena compra, aunque con menos potencia -190 CV- y menos equipado de serie, aunque con las promociones actuales su precio se asemeja el del japonés.

Y hablando de japoneses, la otra alternativa es algo asi como la versión lujosa del Camry: el Lexus ES300, otro híbrido que comparte muchos elementos con el Toyota… aunque no el precio, que parte de los 47.900 euros, justificado por su imagen más distinguida, unos acabados más premium y algún que otro elemento tecnológico que no encuentras en su compatriota, como los retrovisores virtuales -es decir, sustituidos por cámaras que muestran su imágen en el interior-.

Imagen interior del Toyota Camry

Precisamente, el equipamiento de serie es una de las grandes virtudes del modelo, ya que al ser un vehículo que ha llegado con unas contadas unidades, todas ellas son lo que se denominaba en la jerga comercial como full equipment. ¿Eso que quiere decir? Pues que lógicamente tienes todo lo que esperas en un coche de este nivel, como un buen sistema multimedia, presentación con materiales como cuero y madera, climatizador con varias zonas…

Pero lo que añade son muchos elementos que suelen ser opcionales en la competencia. Por ejemplo, el dispositivo de proyección de datos en el parabrisas que, además, en el Camry tiene un buen tamaño y puede mostrar desde la velocidad hasta las indicaciones de la navegación o el funcionamiento de los asistentes a la conducción.

Y más allá de eso, luego están las micro-tecnologías que sorprenden. Por ejemplo, desde el asiento del ocupante sentado detrás a la derecha puedes accionar el asiento del copiloto con un mando en el lateral para desplazarlo hacia adelante. Los propios asientos posteriores en la variante Luxury pueden reclinar ligeramente su respaldo para viajar de forma más relajada.

También hay cortinillas en las ventanas de esa zona, si bien tienen accionamiento manual, mientras que la de la luneta posterior sí tiene accionamiento eléctrico, y se baja automáticamente al introducir la marcha atrás para facilitar las maniobras. Incluso hay un detalle pensado para no perjudicar el confort y, sobre todo, el consumo… y es que si vas circulando a baja velocidad -por ejemplo, por ciudad o en un entorno rural- con las ventanillas bajadas y sales a la carretera, el Camry te recordará que es una buena idea que subas ‘los cristales’.

Hemos comentado anteriormente que un modelo como este Toyota es bastante lógico que venga con un buen sistema multimedia; y este lo lleva… pero, sin embargo, ha sido uno de los principales cambios que ha experimentado el Camry 2021. Con todo, hay que destacar que los cambios efectuados han sido como un restyling para este sistema: es decir, en el modelo más nuevo se ha apostado por una pantalla ‘flotante’ situada en una posición más elevada, de un tamaño más grande, con menos mandos físicos y con una resolución superior.

Con todo, lo que podía hacer la versión anterior ya era muy interesante, de tal forma que si encuentras una de esas unidades en stock del Camry 2019, que no te eche para atrás su parte multimedia. Para empezar, y si bien la pantalla de ocho pulgadas no es muy grande, sí que dispone a ambos lados de unas cómodas hileras de botones para acceder de forma rápida y directa a sus principales funciones. Estas son las de fuentes de audio, navegación, teléfono manos libres, ajustes… además de no faltan dos ruedecitas giratorias para volumen o para sintonización manual de emisoras de radio.

Desde esta pantalla también se ven las imágenes de la cámara de marcha atrás, además de que se asocia a un sistema multimedia que es capaz de captar redes Wi-FI cercanas -por ejemplo, una que crees tú con tu móvil- para tener conexión a Internet y que, por ejemplo, el navegador cuente con información del tráfico. También puedes crear una cuenta con Toyota para poder acceder a una tienda virtual de apps que te descargues en el sistema multimedia y que te resulten útiles durante la conducción.

Por ejemplo, las hay para mostrarte gasolineras próximas -y sus precios-, información del tiempo, puntos de interés, ubicación de radares -con Coyote o Cyclops-… Además, el hecho que el Camry sea un coche conectado, implica que lleva una SIM integrada con la que dispone de llamada de emergencia.

Además, sirve para vincular a usuario coche a través de una app en el móvil denominada MyT. Entre sus funciones más interesantes destaca la del ‘Hybrid Coach’, que analiza tu estilo de conducción y te hace sugerencias para sacarle el máximo partido a la tecnología híbrida del modelo -una funcionalidad que estrenó en su día el renovado C-HR-. También permite localizar la posición del vehículo, recordarte los periodos de matenimiento, pedir reserva online para una cita en el taller, enviar un destino al sistema de navegación del coche… o guiarte en los últimos metros de un destino que lleves en el GPS del Camry y en los que ya no puedas ir en el coche, sino a pie.

Respecto a otras apps es interesante que el proceso de activación de la app y del registro del usuario implique que, además de meter el número del VIN del coche, también tengas que concluir la vinculación introduciendo datos como el kilometraje del coche o que tengas que circular con él durante unos metros para comprobar que, en efecto, eres el usuario legítimo.

Volviendo al sistema multimedia, Toyota -que fue quien lo puso de moda- también muestra en la pantalla toda la información del sistema híbrido del coche, para que veas cómo actúan sus dos motores o cómo va cargando y descargándose la batería.

Hay varias cosas bien pensadas en el sistema, por ejemplo, el llamado ‘modo portero’ que permite protegerlo con un PIN de cuatro cifras. También dispone de una sección para conocer información de los trayectos realizados con gráficos de barra para ver nuestro consumo medio, la energía regenerada, la autonomía restante… Por otro lado, el sistema ofrece su información en 17 idiomas, es capaz de leer mensajes que llegan al teléfono y su sistema de reconocimiento por voz no lo hace mal del todo.

Y luego está otro punto fuerte del coche en este acabado Luxury: el sistema de sonido JBL con nueve altavoces, que suena de maravilla, y que cuenta con un amplificador de ocho canales, así como con un altavoz de graves ubicado bajo el suelo del maletero.

¿Qué aspectos se podrían haber mejorado? Sin duda, el principal, su incompatibilidad con Android Auto y Apple Car Play; lo único que se puede hacer aquí para visualizar el contenido del móvil en la pantalla son dos cosas: o bien optar por Miracast como sistema de ‘proyección’ del smartphone. O bien recurrir -si el teléfono es compatible- a Mirror Link.

Por otra parte, y algo que suele pasar en otros coches japoneses, hay menús que contienen frases a cuyas palabras se les baja el cuerpo y se juntan sus letras -el conocido como track- para que entren en una línea, lo cual da como resultado una apariencia ‘extraña’, cuando se podría optar por textos ‘dinámicos’, de los que se cortan… pero que se desplazan para que se pueda leer todo lo que ponen.

El complemento a la parte multimedia viene de una instrumentación ‘clásica’, pero complementada por una pequeña pantalla central a color de 7″; evidentemente no es tan llamativa esta instrumentación como las de tipo ‘virtual cockpit’ que llegan a medir hasta 12″ y son personalizables, pero lo cierto es que resulta complicado que pueda entrar más información.

En ella se muestra la hora, la temperatura, la posición del cambio automático, la velocidad en formato digital, indicadores de la eficiencia de la conducción, de los asistentes a la conducción, de las fuentes de sonido, de ajustes del vehículo, mensajes de alerta… Con todo, como elemento sofisticado se encuentra, sin duda, el completo sistema de proyección de datos en el parabrisas -HUD- que abarca una superficie equivalente a 10″.

¿Un coche que te cuida el cutis y el pelo?

Llama la atención que el climatizador trizona del Toyota incorpora un sistema de tecnología nanoe; básicamente es un dispositivo que limpia el aire y que se activa cuando conectas la ventilación. La explicación científica habla de que libera “iones con carga negativa envueltos en moléculas de aguade entre 5 y 20 nm por la rejilla de ventilación del salpicadero del lado del conductor”. Aseguran que tiene, incluso, un efecto hidratante sobre piel y cabello, consiguiendo también que el habitáculo esté más fresco y agradable.

Atrás también puedes hacer cosas

No sólo hay mucho espacio en las plazas traseras; además, en la versión con el acabado más completo que hemos probado, en el reposabrazos central existen unos botones para reclinar levemente el respaldo de los asientos. Eso mejora el confort, aunque como contrapartida hace que para que el asiento pueda tener ese ‘juego’, el maletero pierda 24 litros de capacidad, bajando de 524 a 520 litros.

Por otra parte, las puertas son muy largas y facilitan el acceso, si bien no es un coche especialmente alto y, por eso, no resulta tan cómodo como puede ser un RAV-4 a la hora de salir de su interior… o cuando toca colocar una sillita de niño.

Sensación de rápido y ligero

Este Camry opta por la combinación de un motor 2.5 gasolina de cuatro cilindros con una potencia de 177 CV apoyado por un motor eléctrico que suma otros 120. Conjuntamente, la cifra final es de 218 CV, y lo cierto es que las prestaciones son bastante buenas. Posiblemente ayuda el hecho de que, aunque hablamos de una berlina tan grande y de que los sistemas híbridos no son ligeros, su peso de 1.670 kg resulta muy razonable.

La velocidad máxima está limitada a 180 km/h, pero la aceleración es buena, con un 0 a 100 km/h en 8,3 segundos. Incluso existe un modo Sport que hace que la respuesta sea más directa e instantánea. Pero todo esto, aún siendo importante, queda en un segundo plano comparado con la otra gran virtud del coche, como es su consumo medio.

En una conducción absolutamente normal, es capaz de rondar los seis litros, lo cual resulta sorprendente. Está claro que el Camry aprovecha mucho su parte eléctrica; por un lado, en circulación urbana, donde siempre que tenga carga en su batería, algo que sucede a menudo porque como es pequeña se carga y descarga con rapidez, permite mover el coche hasta unos 40 km/h siempre que se acelere con suavidad.

Y en carretera, en combinación con el motor eléctrico, a poco que el terreno sea favorable, el coche aprovechará para dar ‘descanso’ al propulsor térmico y mantener el movimiento del vehículo a base de electricidad -y en las cuestas abajo, de paso, podrá aprovechar para ir recuperando energía-.

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