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Tecnología por el mundo: Daihatsu Copen

En Japón todo funciona de otra manera. Como bien demuestra este peculiar coche, allí es posible administrar dosis de deportividad muy, muy pequeñas... ¿Cuánta tecnología se aloja en él?

Imagen frontal del Daihatsu Copen

Desde los tiempos en que se regían por el código de los guerreros, los japoneses han apreciado siempre el valor de los pequeños detalles. Hoy en día ya no pasean con katanas por la calle -salvo excepciones de las que llaman ‘cosplay’-, ni escriben tantos poemas sobre flores de cerezo… pero su pasión por lo ‘concentrado’ sigue latente en sus corazones.

Esto también ha desarrollado una ramificación en su particular mundillo del motor. Impelidos por la falta de espacio -al ser un país isleño-, sus coches más urbanitas son la mínima expresión de lo que una pareja -o una familia poco numerosa- puede necesitar en su día a día.

Se trata de los conocidos ‘Kei Cars’, los cuales deben sus curiosas y -generalmente- ‘cúbicas’ formas a la legislación que los ampara. Esta última establece que no pueden medir más de 3,4 metros de largo, no pueden elevarse por encima de los dos metros, deben pesar menos de una tonelada y su motor no debe exceder los 660 cc y 63 CV de potencia.

Y decimos ‘generalmente’ porque estos simpáticos vehículos, a pesar de compartir el mismo patrón no son, ni de lejos, iguales entre sí. Los fabricantes nipones -especialmente en los últimos tiempos- otorgan a cada uno una personalidad propia. Esto permite que existan ‘Ks’ monovolumen, todoterrenos… y, también, deportivos. El Daihatsu Copen es uno de ellos.

La ‘joyita’ de un especialista

Este fabricante -que tuvo un discreto paso por España desde finales de los ochenta hasta la década del 2000- es una filial de Toyota dedicada en exclusiva a este tipo de coche. No hacen otra cosa, pero lo hacen bien… y lo venden mejor. El Copen es uno de sus productos más distinguidos, tanto que cuenta con su propia red de concesionarios.

Imagen posterior del Daihatsu Copen

A pesar de ser apto sólo para dos, sus 3,39 metros de longitud -y su distancia entre ejes de 2,23 m– permiten disfrutar de un trayecto agradable en pareja, máxime si lo descapotas. Este modelo ofrece dos opciones para ello: por un lado, está la clásica capota eléctrica de tela. Pero los más equipados incorporan un techo duro retráctil que aumenta su viabilidad de uso fuera del verano.

Su ligereza -pesa sólo 850 kg- permite que las prestaciones del pequeño propulsor produzcan la ‘magia’ de unas auténticas sensaciones deportivas. Pero esto se logra, también, a expensas de la tecnología. Entre las ayudas a la conducción, apenas cuenta con básicos como la frenada automática de emergencia. No obstante, su sistema multimedia aporta toda la conectividad necesaria: navegación -un extra muy apreciado por los japoneses-, Bluetooth para la telefonía ‘manos libres’…

Imagen del Daihatsu Copen Cero

Como última curiosidad, el Copen puede tener más de un ‘rostro’. Los paneles de la carrocería se atornillan sobre el bastidor, lo que permite intercambiarlos por los de otras versiones en el taller oficial. En apenas una mañana de trabajo, puedes entrar con un coche… y salir con otro.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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