Prueba a fondo

Renault Grand Scénic Zen

Hace apenas cinco años, Renault comenzó su apuesta por los sistemas multimedia de última generación. Primero fue con el R-Link que, en la actualidad, ya va por su segunda generación. ¿De qué es capaz en un monovolumen como el Grand Scénic?

Qué debes saber -en pocas palabras- del Grand Scénic…

Que es el modelo ‘tope’: El Zen -el acabado más completo y, por lo tanto, el que incluye más tecnología de serie o el que puede incluirla en opción- más accesible está disponible desde 28.243 euros, o bien 26.177 euros con la promoción oficial. En ese caso nos llevamos la combinación de motor gasolina 1.3 turbo de 140 CV con caja manual de seis marchas.

Que lleva casi todo de serie -pero deja opciones aparte-: El mencionado acabado Zen incluye tecnologías como los faros delanteros con todas las funciones de ledes -se llaman Full Led Pure Vision-, sistema Renault Multisense, alerta por salida del carril, cambio automático entre luces cortas y largas, detector de fatiga para el conductor, cuadro de mandos digital y configurable, sistema multimedia R-Link 2 con navegador y pantalla de 8,7”, reconocimiento de señales de tráfico…

Sin embargo son opcionales la alerta de distancia de seguridad, asistente de mantenimiento en el carril, el HUD con display a color y el control de velocidad adaptativo -estos cuatro elementos forman parte del pack Safety, por 623 euros-, asistente de aparcamiento, detector de obstáculos en el ángulo muerto de los retrovisores y sensor de aparcamiento lateral -que componen el pack City, por 623 euros- y el sistema de sonido Bose -727 euros-.

Por historia, el scénic fue el pionero de los monovolúmenes compactos… y, ahora, se mantiene como uno de los pocos supervivientes

Así cambió el escenario con el Scénic

Estamos a punto de que se cumplan los 22 años del inicio de la comercialización europea del entonces conocido como Renault Mégane Scénic. El primer monovolumen compacto desarrollado, producido y vendido en el viejo continente llegó arrasando: fue un enorme éxito de ventas, se hizo al año siguiente con el título de ‘Coche del Año en Europa’, y los medios de comunicación no dejaban de preguntarse cómo un modelo de poco más de 4,1 metros de largo podía resultar tan práctico y espacioso.

En aquella época, la tecnología ya era algo a destacar en los coches que se presentaban, pero tampoco la parte fundamental; aquel primer Scénic presumía en un vídeo promocional de mediados de los años 90 de contar con avances como sus cuatro airbags -frontales y laterales delanteros., los limpiaparabrisas inteligentes, la apertura y arranque con llave codificada -que, se supone, hacía al coche imposible de robar-, el equipo de sonido integrado en la consola que no se podía robar ya que no serviría para otros coches o el sistema de navegación opcional ‘Carminat’, una apuesta de Renault para popularizar el GPS.

Ya bien metidos en el siglo XXI, cada vez resulta menos sorprendente al público el nivel de sofisticación alcanzada por los actuales automóviles. Tal es así que en nuestra prueba de hoy vamos a dedicar más espacio y explicaciones a hablar de uno solo de los sistemas del Scénic actual… que de todos los que podía incluir su antecesor de hace tres generaciones. Nuestro protagonista denota que es un coche de última generación y totalmente actualizado.

En su listado de equipamiento, ya sea de serie u opcional, no faltan elementos como el HUD de proyección de datos en el parabrisas, el dispositivo de mantenimiento dentro del carril, asistente de aparcamiento ‘manos libres’, control de velocidad inteligente, frenada activa de emergencia en ciudad, alerta de detección de fatiga, faros con todas las funciones de ledes…

Pero, como comentábamos, basta centrarse en uno de sus dispositivos para poder escribir casi un libro -de hecho, Renault facilita casi un libro de instrucciones para comprender el manejo de todas y cada una de sus funciones-; nos referimos al sistema multimedia, de información y entretenimiento conocido como R-Link 2 -el número hace referencia a que ya nos encontramos ante su segunda generación-.

Podríamos resumirlo como una Tablet completamente integrada en el vehículo y desde la cual se pueden controlar multitud de funciones del Grand Scénic. Es la puerta de entrada, la forma en la que el coche y los pasajeros pueden entenderse y un excelente ejemplo de lo que es un HMI -Human Machine Interface- moderno.

Comencemos con lo más evidente: su apariencia. Para destacar la importancia del R-Link 2 para Renault, hay que decir que el salpicadero de la gran totalidad de sus modelos actuales ha sido diseñado en torno a esta pantalla, que en su versión ‘premium’ mide 8,7” y 22,1 cm en diagonal -es decir, es de las más grandes del mercado, donde la normal habitual es moverse entres las siete y las ocho para pantallas ubicadas en la consola-, que está dispuesta en posición vertical -algo aún poco habitual, aunque ya lo hemos visto en los Volvo, en los Tesla…- y que cuenta con un marco de color negro que, visualmente, hace que esté perfectamente integrada.

Dicho marco, en realidad, no es un adorno -aunque sí es fácil de ensuciar con los dedos-, ya que sirve para integrar seis botones ‘no físicos’ que gobiernan este sistema y permiten desplazarnos por él con mayor rapidez -esta es otra diferencia con otros sistemas parecidos, ya que lo habitual en el mercado es que los sistemas multimedia vayan acompañados de una piña de botones ‘reales’-.

Situados todos ellos en el lado derecho de la pantalla -y de arriba abajo- permiten encender o apagar el dispositivo –y que si se mantiene apretado durante más de cinco segundos, reinicia el sistema-, subir o bajar el volumen -algo que se puede hacer también desde unos mandos en el volante-, botón de pantalla principal o HOME -para que, te encuentres donde te encuentres, al pulsarlo regreses al menú de inicio-, botón de acceso a las ayudas a la conducción y botón de acceso al menú de ajuste en las pantallas.

La pantalla en sí tiene una resolución muy buena, se ve incluso con cuando incide sobre ella la luz del sol. Los gráficos también son de calidad, los colores resultan brillantes y, en general, resulta muy nítida. El manejo es como el de una Tablet habitual, de tal manera que se utilizan los dedos -no funciona si usas guantes- para pulsar sobre los iconos, introducir textos, desplazarse entre pantallas, ampliar o reducir la imagen…

La rapidez de funcionamiento, transición entre distintas pantallas y menús, sensibilidad al tacto de los dedos es muy buena; quizá no como la mejor de las tablets de Apple, pero en general, muy buena entre los dispositivos multimedia de los automóviles.

¿Qué puedes hacer con el R-Link 2?

En realidad, casi se podría decir «qué no puedes hacer con el R-Link 2». Todo empieza con la pantalla de bienvenida, en la que se muestra el logo de R-Link junto a una sintonía y a una animación en el reloj principal de la instrumentación; esto sólo sucede al desbloquear el cierre centralizado y abrir las puertas; antes de encender el contacto del vehículo, se muestra un salvapantallas con un reloj -se puede escoger que sea en formato analógico o digital- junto con la fecha y la temperatura exterior.

En el momento en el que entra en funcionamiento, el sistema ya permite configurar funciones de seguridad y privacidad. De hecho, nos pregunta si deseamos compartir información fuera del vehículo: por ejemplo, pueden ser los datos relativos a los desplazamientos. No es algo habitual en sistemas similares de la competencia, por lo que es de agradecer que Renault lo haya resuelto así.

Otra forma rápida de reinicializar todos los parámetros del sistema, algo que incluye  eliminar cualquier dato personal del usuario, consiste en acceder a ‘Sistema’ y después ‘Reset general’, seguido de una confirmación pulsando el ‘Sí’.

También, en estos momentos iniciales, se puede seleccionar el perfil del usuario -lo analizamos más adelante- o cambiar el idioma -hay que tener cuidado de no escoger uno que no controlemos porque puede que luego nos cueste volver a encontrar el español-.

Una vez hecho esto, por defecto, el R-Link 2 nos muestra cuatro pantallas de inicio, tres de las cuales son configurables mediante widgets -una pequeña aplicación o programa que se utiliza para tener acceso directo a funciones del dispositivo-, donde al usuario se le permite personalizar cuáles quiere tener a la vista y llegar rápidamente hasta ellas -navegador, multimedia, configuración del vehículo, análisis de eficiencia en la conducción…-.

La pregunta es qué no puedes hacer desde el sistema multimedia. El R-Link2 tiene tantos menús y submenús que exige cierto tiempo de aprendizaje para controlarlo a fondo

Sin embargo, aparte de estas pantallas de inicio, para entender mejor las funciones y cómo se ramifican, es necesario acudir a el menú principal, pulsando el botón menú situado a la derecha de la pantalla -el que tiene el logotipo de una casa-.

En total, se muestran seis iconos para acceder a las principales funciones que gobierna el R-Link 2: Navegación -siempre que el coche vaya equipada con este dispositivo-, multimedia, teléfono, aplicaciones, vehículo y sistema. Enumerar todas y cada una de las cosas que es capaz de hacer resulta casi infinito, por lo que hemos analizado y puesto a prueba las más interesantes.

Puedes tener un coche diferente cada día

Renault denomina a esta posibilidad con el término ‘multisense’ y, como todo en este coche, se configura desde el R-Link. Hay dos formas de llegar hasta él: bien desde la pantalla principal, accediendo a ‘Vehículo’ y después a ‘Multisense’… o bien pulsando uno de los pocos botones físicos que se encuentran en la consola central del Grand Scénic, a la derecha de la palanca del cambio.

Al hacerlo, se accede al menú principal, con el cual es posible configurar el ‘carácter’ del coche que queremos en cada momento. En concreto, existen cuatro perfiles, denominados Sport -más deportivo-, Eco -más económico-, Neutral -punto intermedio-, Confort -para incrementar la comodidad-… a los que hay unir el Perso, en el cual, el conductor puede combinar características de los anteriores.

¿Y cuáles son esas características que se pueden ajustar? La firmeza de la dirección -que cuenta con asistencia eléctrica para, además, ofrecer sistemas de asistencia al conductor, como el aparcamiento automático o el mantenimiento del coche dentro del carril-, la respuesta del motor, el confort térmico, la apariencia del cuadro de mandos, el ‘diseño’ del sonido del motor o la iluminación ambiental del interior.

Por poner como ejemplo los dos extremos, si el conductor selecciona Sport verá que la dirección tiene un tacto más durito, que la respuesta al pisar el acelerador es más inmediata, que la climatización funciona de manera óptima, que la instrumentación ofrece la máxima información, que el sonido del motor es algo más bronco -algo que se logra con un truco acústico, empleando ciertas frecuencias que se emiten por los altavoces para crear esa sensación auditiva de que el propulsor emite un tono más grave- y la iluminación del interior apostará por tonos rojizos.

Por el contrario, si elegimos el modo eficiente o Eco, la dirección tendrá un tacto normal, la respuesta del motor será más suave, la climatización funcionará al mínimo necesario, el cuadro de mandos mostrará datos relacionados con la eficiencia de la conducción, el sonido del motor será el normal y la iluminación a bordo será en color verde.

En realidad, el efecto de pasar de una modalidad a otra no se percibe demasiado; en otros Renault, como el Espace, este sistema también puede actuar sobre la firmeza de la suspensión, sobre el funcionamiento del dispositivo de dirección a las cuatro ruedas e, incluso, sobre la función de masaje del asiento del conductor… pero son elementos que, de momento, no están disponibles en nuestro protagonista. Tampoco actúa sobre el funcionamiento de la caja de cambios en las versiones que, como la analizada, cuentan con una transmisión automática.

Te pone un examen de eficiencia

Si accedes a ‘Menú’, ‘Vehículo’ y después a ‘Driving Eco2’, el R-Link 2 te permite conocer cómo de económica, ecológica y eficiente resulta tu conducción. El Grand Scénic te puede mostrar toda la información en modo estándar o avanzado, siendo preferible escoger el segundo, ya que aporta mayor cantidad de datos. Por un lado, se nos muestra la distancia que hemos recorrido en los últimos trayectos -o desde que se pone a cero el contador-, el consumo medio en esa distancia y la velocidad media.

El driving eco otorga de una a cinco estrellas según la forma en la que el conductor acelera, realiza los cambios de marcha o su anticipación -es decir, aprovecha la inercia del vehículo para dejar de acelerar, por ejemplo, al llegar a un semáforo que está en rojo-. A continuación, tenemos lo que llaman la ‘tendencia de la puntuación’: una flecha que si apunta hacia arriba quiere decir que estamos consiguiendo más puntos y, por lo tanto, mejor resultado al conducir de manera eficiente que en el trayecto anterior; si apunta hacia abajo es que perdemos en eficiencia y si se sitúa en horizontal, se mantiene.

Ya en la parte inferior, teniendo en cuenta todo lo anterior, se otorga una nota global que va de 0 a 100 puntos. Quien consigue por encima de los 75 puntos, practica una eco-conducción, mientras que si queda por debajo de los 45, realiza una conducción poco eficiente. Además, como dato curioso, a la derecha se muestran los kilómetros ‘gratis’ que hemos sido capaces de recorrer aprovechando la inercia del vehículo.

En realidad, conseguir una puntuación por encima de los 80 es bastante sencillo, superar los 90 ya exige ser cuidadosos todo el tiempo… pero obtener los 100 es casi imposible, salvo que las condiciones siempre fuesen las ideales -por ejemplo, que siempre circulásemos cuesta abajo-. Durante los días de prueba, practicando una conducción muy económica, sin apenas conectar la climatización y en trayectos en su mayoría interurbanos, alcanzamos un valor de 96/100.

Navegador: de serie, grande, vistoso y conectado

Este acabado Zen incluye un completo navegador que no nos sorprende por lo bien que funciona; es rápido tanto a la hora de calcular la ruta inicial como los recálculos. En la pantalla de 8,7″ todas sus indicaciones se ven genial y, además, si dispones del sistema HUD, no tienes que apartar la vista de la carretera porque te muestra las indicaciones en forma de flechas, rotondas, distancias…

Por otro lado, dentro de ‘ajustes del mapa’ podemos utilizar Tom Tom Traffic, es decir, información en tiempo real del tráfico que nos vamos a encontrar cuando elegimos un destino con el navegador -lo hace sorprendentemente bien, tanto como el Google Maps de muchos teléfonos. El servicio está incluido gratis durante tres años y, según la marca, su información se actualiza cada dos minutos y cubre el estado del tráfico en el 99% de las carreteras.

Sería perfecto cuando se pueda combinar con aplicaciones como Waze, para informarnos de otras incidencias de la ruta, como posibles accidentes, presencia de radares ocultos… aunque, a cambio, puede descargarse ‘Coyote’, que también engloba a una enorme comunidad de usuarios que se informan de todo tipo de incidencias en carretera-.

Otro ejemplo del grado de personalización que ofrece el Scénic tiene que ver, precisamente, con su navegador; casi como si fuese una función oculta -o Easter Egg, como denominan en Tesla a aquellas cosas que sus coches pueden hacer pero que exige cierta búsqueda por parte del propietario para encontrarlas- , si entramos en ‘navegación’ y después en ‘ajustes’ encontraremos una opción conocida como ‘galería de vehículos en 3D’ que, lo que permite, es reemplazar el clásico icono con forma de flecha que emplean casi todos los navegadores para mostrar la situación del coche sobre el mapa por otras imágenes: las de casi cualquier Renault de la gama, modelos clásicos, prototipos que no se venden… Se puede ver el vídeo aquí.

Compra aplicaciones, como en el móvil

Al igual que en tu teléfono existen tiendas virtuales donde adquirir apps que permitan añadir nuevas funciones al móvil -App Store, Play Store…-, con el sistema R-Link2 se puede acceder a una tienda donde descargar aplicaciones, gratuitas o de pago, que sean útiles durante la utilización del vehículo -ojo, hay algunas que se pueden bajar desde un ordenador con conexión a Internet para, posteriormente, pasarlas al vehículo desde una memoria USB o una tarjeta SD-. Se llama R-Link Store y a ella se accede desde la pantalla de incio, ‘Menú’, ‘Aplicaciones’ y ‘R-Link Store-… pero sólo podremos proceder a la descarga con el coche parado.

Entre los modelos conectados, el Scénic fue de los primeros en incluir su propia tienda de aplicaciones. A día de hoy, pocos rivales siguen ofreciendo esa posibilidad

Como en cualquier tienda de móvil, al seleccionar una de las apps nos aparecerá su descripción, una valoración de los usuarios. Aquellas que sean de pago, el coste se puede abonar mediante tarjeta -de crédito o débito-, o bien agilizar el proceso vinculando nuestra tarjeta a través de una cuenta ‘My Renault’.

¿Algunas de las apps de pago? Hay juegos para el viaje -1,99 euros-, otra para calcular los gastos del trayecto -1,99 euros-, información meteorológica -0,99 euros-, precios de las gasolineras -6,99 euros-… Entre las gratuitas, las hay para consultar el correo electrónico, una calculadora, encontrar un concesionario Renault cercano o un servicio de noticias suministrado por el canal Euronews.

Cuando la tecnología te ayuda a… ser práctico

Navegando por los menús del R-Link2 te puedes encontrar una función pensada para abatir los asientos de la fila central del Scénic sin ninguna clase de esfuerzo… y también las dos últimas plazas en el caso del Grand Scénic.

La banqueta central se compone de dos segmentos: uno con un asiento y otro con dos -esta generación del monovolumen compacto de Renault es la primera que no tiene todos los asientos completamente individuales-; mientras, la tercera fila consta de dos asientos individuales de menor tamaño que cualquiera de los delanteros.

Quien lo desee, cuenta con unos mandos en uno de los laterales del maletero que permiten abatir cualquiera de estos asientos, tanto por bloques -cuatro botones- como en un solo movimiento -uno solo para abatir todos los asientos al mismo tiempo-.

Pero lo curioso, como decimos, es que esas mismas operaciones se puedan hacer desde la pantalla táctil del sistema multimedia… algo que no recordamos haberlo visto en ningún otro vehículo del mercado. Para ello tenemos que acceder al menú ‘Vehículo’, una vez allí pulsar sobre el widget de ‘asientos’ y nos encontraremos con la funcionalidad denominada ‘Modularidad One-tocuh’.

Una vez seleccionado, un gráfico muestra, visto desde arriba, todos los asientos del vehículo; aunque se incluyen los delanteros, los que se pueden manejar -lógicamente, porque son los únicos que se pueden abatir- son los de la segunda y tercera fila.

Podemos seleccionar los que deseemos -pasarán a estar resaltados con un cuadro en rojo- y, a continuación se acciona el botón ‘plegar’. Por seguridad, y como los respaldos se pliegan con cierta fuerza y tienen su peso, se pide al conductor si desea continuar con la operación: si se le da que sí, el asientos o asientos seleccionados se abaten en apenas un segundo y, como es lógico, sin ningún esfuerzo para el usuario.

El puntazo de su sistema

Renault ofrece actualizaciones que, si bien es cierto sólo afectan al sistema R-Link, ya supone situarse por delante de muchos otros fabricantes que, seguramente en breve, comenzarán a anunciar sus actualizaciones remotas OTA o ‘over the air’ para los dispositivos integrados en sus coches.

La tarea es sencilla -tan sencilla como entrar en este enlace, donde te piden un número de bastidor y te dicen si hay actualizaciones para tu unidad-, lleva pocos minutos y evita desplazamientos al servicio técnico, pues para hacerla sólo nos pedirán tener a mano el número de chasis de nuestro vehículo -que figura en la documentación-, una memoria externa USB de entre 8 y 32 gb de capacidad y una conexión wifi estable a Internet.

Por otro lado, al igual que para el teléfono o la Tablet que usas a diario, existe la posibilidad de que adquieras un protector de pantalla, que te sale por entre 10-12 euros. Están hechos a la medida de la pantalla de 8,7” y las puedes adquirir en tiendas online, como ésta.

renault gran scenic 1.6 dci tres cuartos trasero

Y lo que está por venir… -que será aún mejor-

Este mismo verano, el grupo Renault-Nissan-Mitsubishi anunció que había llegado a un acuerdo con el gigante tecnológico Google, con el fin de mejorar y ampliar las funcionalidades de sus vehículos.

La idea es que próximamente, todos los coches de estas marcas -incluido el Grand Scénic- recurran a Android para que los usuarios de sus coches accedan a Google Maps, Google Assistant -que permitirá interactuar con el vehículo mediante la voz; algo parecido a los Cortana, Siri…- o Google Play Store -tienda virtual desde la que descargar aplicaciones útiles para el vehículo y la conducción de forma segura… y que, en este caso, es un complemento a la propia tienda R-Link Store de Renault-.

Asimismo, se está desarrollando lo que se conoce como Alliance Intelligent Cloud, para que estos nuevos dispositivos mulltimedia permitan una conectividad más segura, gracias a la existencia de una plataforma en la nube que sirve para integrar datos, realizar diagnósticos a distancia del vehículo e, incluso, que reciban todo tipo de actualizaciones.

No le faltan varias microtecnologías

No hay duda de que el R-Link2 aporta grandes ventajas… pero esta cuarta generación del Scénic / Grand Scénic también añade pequeños sistemas que aportan mayor comodidad, seguridad o entretenimiento a los pasajeros. Nos hemos fijado en las siguientes:

MEDIDOR DE DISTANCIA
Dentro de la propia instrumentación, en la parte inferior del reloj que hace las funciones de cuentarrevoluciones, aparecen unos pequeños dígitos que lo que muestran es la distancia, medida en segundos, que nos separa con el vehículo precedente cuando estamos circulando.

Tal y como se describe en el manual del usuario, este dato es simplemente informativo, es decir, que el vehículo no intervendrá si la distancia que dejamos con otros coches es muy reducida y llega a ser peligrosa en caso de tener, por ejemplo, que realizar una frenada de emergencia.

MANTENIMIENTO DENTRO DEL CARRIL
Con la ayuda de una cámara situada a la altura del retrovisor interior -y por la cara interna del parabrisas-, el Grand Scénic puede ‘leer’ las líneas de la carretera -sean continuas o discontinuas-, y avisar al conductor en caso de que las sobrepase sin utilizar los intermitentes.

¿Cómo lo hace? Con una vibración en el volante y con un indicador en el cuadro de instrumentos que se ilumina en color rojo; ¿una curiosidad? El dispositivo es un poco más permisivo en las curvas, porque entiende que el conductor ‘se cerrará’ en el giro para aprovechar mejor el carril.

Este sistema se complementa con lo que Renault llama ‘asistencia para mantenimiento de vía’; de nuevo, el principio de funcionamiento es similar, con una cámara que lee las líneas de la carretera… pero, en este caso, si las sobrepasamos, lo que hace el asistente es actuar ligeramente sobre la dirección para que el coche que se mantenga dentro del carril.

Capaz de actuar a velocidades de entre 70 y 160 km/h -para saber que está activo se ilumina en verde un testigo del cuadro de mandos que simboliza las líneas laterales de un carril-, su funcionamiento nos ha parecido muy correcto, porque sus correcciones las lleva a cabo sin suavidad y no espera a que el coche llegue hasta uno de los dos lados que delimitan un carril, sino que tiende a mantenerlo en el centro.

GUANTERA QUE SE ABRE CON ROZARLA
No es tan sofisticado como los anteriores sistemas que hemos enumerado, pero lo hemos incluido porque este sistema de apertura de guantera es muy poco habitual. Mientras que cualquier tapa de guantera cuenta con una especie de manecilla para su apertura, la de nuestro Grand Scénic sorprende por contar con una pequeña superficie en la parte superior que basta rozar con la yema de cualquier dedo para que se abra este espacio de almacenamiento.

Además, no se abre una tapa, sino que la guantera es una especie de cajón que sale hacia afuera -como el cajón de una mesilla de casa-. Es amplia, práctica, aunque para abrirla del todo, quien viaje de copiloto tendrá que encoger las piernas o abrirlas para no entorpecer su apertura.

VALORACIONES
Conectividad
7,5
Asistentes de conducción
8,5
Tecnología de confort
7,5
Tecnología de entretenimiento
7
Llevo años dedicándome al mundo del motor; porque me gusta, porque es el único que he practicado y porque es un sector que no deja de evolucionar. Me gusta buscar la noticia -a veces es ella que me encuentra-, soy cotilla por naturaleza y creo que la exclusiva la puedes hallar muchas veces en el sitio más inesperado.

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