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¿Son los taxis voladores una realidad cercana y accesible?

La startup alemana Volocopter pretende convertir los taxis voladores en un medio de transporte diario antes de 2035 ¿Es un objetivo realista? ¿Se trata de un proyecto dirigido a las élites o al ciudadano medio?

Imagen de unos coches voladores en una ciudad futurista

El 21 de octubre de 2019 estaba planeado que la startup de taxis voladores Volocopter desvelara su primera estación para este tipo de vehículos. Iba a estar situada en el centro de la ciudad de Singapur, e iba a ser el primer emplazamiento de este tipo en el mundo.

Tras dos intentos de demostración frustrados por la languidez del constructo y la incesante lluvia, el modelo Volocopter 2X echó a volar el tercer día. Se mantuvo dos minutos en vuelo ante los comentarios de una prensa que se impacientaba por las jornadas de espera. Tras descender y ser arrastrado 700 metros por el río, la demostración se dio por terminada.

A finales de esa misma semana, el VoloPort -como llaman a esta especie de helipuertos- estaba desmantelado y preparado para montarse en otro lugar y preparar futuros lanzamientos. Por el momento, el futuro del transporte eléctrico aéreo es un espectáculo fugaz. Una mala noticia para Volocopter, cuya pretensión es convertir estos coches voladores en una solución diaria y no en un artículo de lujo.

un vehículo con apariencia de dron volando sobre la bahía de Singapur
Photo: Nikolay Kazakov for Volocopter

Grandes nombres como la NASA, Airbus, Boeing o Uber también han echado el resto en esta carrera. Todas compiten contra ambiciosas startups en la construcción de vehículos aéreos que sean viables como método de transporte urbano.

Actualmente es Volocopter la que lidera esta competición, pero incluso teniendo un prototipo funcional debe superar el mayor escoyo: la aceptación pública. Es difícil hacerse a la idea de la autonomía de taxis voladores cuando ni siquiera se han establecido los coches autónomos convencionales.

Un futuro… ¿cercano?

Durante el Congreso Mundial de Sistemas de Transporte Inteligentes de 2019, el VoloPort tardó cuatro días en ser montado para una nueva demostración. Una vez terminado el proceso de montaje, el resultado fue que su aspecto resultaba ordinario. Lo cual encauza con la voluntad de Volocopter de presentar este sistema de transporte como algo no excesivamente lejano ni fuera del alcance del ciudadano de a pie. Sin embargo, su interior parecía un set de una serie o película de ciencia ficción. Su diseño modular lo hace extremadamente versátil.

Photo: Nikolay Kazakov for Volocopter / Skyports

Es aquí donde entra de nuevo en escena el Volocopter 2X, un pequeño vehículo multihélice con forma de huevo. Es un taxi volador diseñado para llevar únicamente a un pasajero y un piloto. Los planes de Volocopter son que este 2X haga pequeños trayectos entre los VoloPorts que conformen la red de transporte que estiman poner en pie para 2022.

Tras esta salida comercial, la empresa de filial alemana pretende tener en liza docenas de puertos de despegue en Singapur para el año 2035. Según estimaciones, estas infraestructuras podrán manejar 10000 pasajeros al día. El objetivo final es que su 2X pueda aterrizar en una plaza de aparcamiento normal. Antes de su lanzamiento comercial, Volocopter ya piensa en un futuro en el que sus VoloPort queden obsoletos.

Preguntado por el modelo de Lilium, con una capacidad para cinco pasajeros, Alex Zosel, jefe de tecnología y cofundador, parecía despreocuparse. Para ellos aumentar los asientos convertiría el modelo de transporte en uno compartido y que obligase a múltiples aterrizajes y despegues en un mismo trayecto. Estos diseños también implican mayor consumo de energía, más ruido y materiales de construcción más caros. Por ello es razonable que se quiera huir de este concepto.

Transporte de ciencia ficción

Tras años en los que los coches voladores parecían formar parte de una era futurista, cada vez están más cerca. Florian Reuter, CEO de Volocopter, ha declarado más de una vez que tomó parte de su inspiración de El Quinto Elemento, la película de fantasía y ciencia ficción. Pero ¿es este un punto de referencia positivo un mundo contaminado, monitorizado y con una abrupta desigualdad económica?

El mismo Reuters pretende alejarse de estos juicios. Quieren evitar a toda costa parecer un producto enfocado a las élites como lo ha sido siempre el helicóptero. Pero por el momento, este es un propósito fallido.

Singapur ha sido el centro de miras de esta startup desde hace tiempo. Parece poco adecuado dada su escasa relación con los vuelos de baja altura. De hecho, su tráfico no demanda la emergencia de algunas ciudades estadounidenses. El informe de tráfico anual de TomTom la sitúa con el número 88 en su ranking de ciudades en cuanto a la congestión urbana. Aunque sus ciudadanos si son conocidos por sus tendencias tecnófilas, y más importante, su clima es benevolente.

La lucha contra el tiempo atmosférico es uno de los grandes problemas del modelo 2X. Sus 290 Kg estando destripulado hace que sea muy vulnerable a los fuertes vientos y a las lluvias. Una batalla que parecen haber dado por perdida cada vez que se han encontrado con estas dificultades. Además de esto, también se enfrentan con el problema del ruido que producen los 18 rotores que monta el mismo vehículo. Desde la compañía consideran que no es silencioso, pero si “aceptablemente ruidoso”, lo cual podría no parecer suficiente para algunos.

Otro frente abierto es el de la recolección de datos. Un futuro de taxis voladores hace vital la demanda de sistemas que puedan recoger y almacenar una cantidad ingente de información. Para ello, Volocopter ha buscado en Intel a su mayor aliado. Dado que el 2X llevará a cabo millones de cálculos en cada trayecto, la inteligencia artificial y la comunicación con bases aéreas resultan campos indispensables a desarrollar. Los problemas legislativos en temas protección de datos e información se abren como otro panorama a sondear para posibilitar las ideas de la empresa.

Las aspiraciones pueden ser problemáticas

La ambición de la compañía germana no pasa por presentar soluciones a los problemas de movilidad actual, sino que pretenden construir algo totalmente nuevo. Es fácil decir que tu público objetivo es el ciudadano medio y que no estás diseñando un servicio elitista. Sin embargo, la idea de situar el centro de la actividad en Singapur podría llevar a equívoco.

Esta urbe es el hogar de más de 200.000 millonarios. El dato supone que casi la mitad de su población se encuentra entre el 10% de las personas más ricas del mundo. Enfocar la acción hacia la clase turista y empresaria es viable. Pero resulta difícil que la población de a pie acepte el sistema VoloPort en un lugar con tal desigualdad económica. Los taxis voladores pueden estar a la vuelta de la esquina, pero sigue estando en duda su accesibilidad.  

*Artículo escrito por Alexis Ong y publicado originalmente en The Verge.

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