Prueba a fondo

Skoda Scala Sport

En un mercado tan nutrido como el de los compactos, lo vital es diferenciarse de tus competidores. El Scala lo intenta mediante la relación calidad-precio... pero sin renunciar a la tecnología. ¿Cuáles son las más destacadas del modelo checo?

Imagen frontal superior del Skoda Scala Sport

Qué debes saber sobre el Skoda Scala Sport:

Que es un modelo ‘peculiar’: mide 4,36 m de longitud, por 1,79 de anchura y 1,47 de altura. Skoda lo clasifica como un compacto… aunque su plataforma -la MQB-A0- es la misma que la de los urbanos del Grupo Volkswagen como, por ejemplo, el VW Polo o el Seat Ibiza. Para más ‘inri’, sustituye a los anteriores Rapid y Rapid Spaceback. Estos últimos, a pesar de estar conceptuados como berlina y compacto -respectivamente-, se basaban en el mismo chasis que el Fabia.

Que guarda muchos ‘easter eggs’, muy típicos de la firma checa. Por ejemplo, no falta el rascador de hielo en el reverso de la tapa que cubre la boca del depósito de combustible. También hacen acto de presencia el ‘tapón-embudo’ para rellenar el líquido lavaparabrisas sin mancharse. ¡Y cómo olvidar el clásico paraguas, oculto en el guarnecido de la puerta del conductor!

Que es la gran apuesta de Skoda. Hasta ahora, el fabricante checo se había mantenido al margen de la guerra por el segmento C. Lo más aproximado de su catálogo era el sedán Octavia, el cual posee ‘raíces comunes’ con el VW Golf. Por tanto, el Scala es un ‘novato’ que se aferra a su practicidad y su precio relativamente asequible. Pero esto no impide…

Que sea bastante tecnológico: El acabado Sport de nuestra unidad de pruebas ya incluye de serie elementos como el limitador de velocidad, el sistema que te mantiene dentro del carril, el freno automático de emergencia en ciudad o el radar de párking trasero. La pestaña de opciones puede añadir otros como el acceso -y arranque- sin llave o la iluminación completa en Led, ambas presentes en el vehículo de nuestro test. Aunque, estrictamente hablando, su configuración es imposible de replicar -pues se trata de un ejemplar previo a la actual gama-, el precio aproximado de uno similar debería situarse en los 27.230€.

«Cualquier otra marca, ante tal pléyade de ‘combatientes’ consagrados -incluidos muchos de sus ‘hermanos de armas’ del Grupo Volkswagen-, hubiese optado por enarbolar la bandera blanca y retirarse. Pero el Scala de los checos confía en su tecnología -y en sus ‘armas secretas’- para alzarse victorioso».

Siempre hay una primera vez para todo. Eso es lo que debieron pensar en Skoda cuando decidieron plantar batalla en un frente que, en su historia contemporánea, jamás pisaron. Y es que el mercado de los automóviles compactos, siendo sinceros, es un ‘charco’ lleno de ‘pirañas’.

Cualquier otra marca, ante tal pléyade de ‘combatientes’ consagrados -incluidos muchos de sus ‘hermanos de armas’ del Grupo Volkswagen, como el Seat León o el Audi A3-, hubiese optado por enarbolar la bandera blanca y retirarse. Pero el Scala de los checos confía en su tecnología -y en sus ‘armas secretas’- para alzarse victorioso.

Tiene… lo que hay que tener

Empezando por el apartado de las ayudas a la conducción, nos encontramos -como ya viene siendo habitual en el consorcio germano- con un control de crucero inteligente muy suave en aceleraciones y ralentizaciones. En la misma línea de parientes lejanos como el Seat Tarraco, trata de ser ‘prudente’ con las distancias para evitar que una invasión repentina de tu carril te amargue el día… pero carece de la precisión de aquél: aun con todo el espacio libre por delante, tarda en volver a acelerar si encuentra algún vehículo en los carriles contiguos.

Imagen posterior del Skoda Scala Sport

Tras mucho cavilar, creemos que la diferencia puede estar en el radar frontal. Especialmente en lo que concierne a su colocación pues, al ocupar el centro de la parrilla, está quizá demasiado cerca del radiador. Esto, unido a la alta temperatura de trabajo del 1.5 TSI de 150 CV, puede provocar algunos fallos e imprecisiones.

Ilustraremos con un ejemplo vivido durante las pruebas con la función ‘Stop & Go’: circulando en autovía, en una situación de tráfico muy lento -pero que no terminaba de convertirse en atasco- el asistente llegó a desconectarse repentinamente, advirtiéndolo con un breve pitido. Dicho error sólo pudimos subsanarlo… apagando el coche por completo, y volviéndolo a arrancar.

Por su parte, la ayuda al mantenimiento de carril aspira a convertir al Scala en un vehículo semiautónomo. Se integra bien con el sistema anterior, actuando sobre el volante con buen criterio para ayudarte a mantener tu rumbo sin forzarlo. Además, la cámara del parabrisas tarda muy poco en leer las líneas de la carretera.

Detalle de mandos en el volante del Skoda Scala Sport

No obstante, tras probarlo exhaustivamente creemos que le falta algo más de ‘pulido’ para poder confiar en su guiado. Pulido que -a buen seguro- llegará con el tiempo, ya que el modelo lleva muy poco en el mercado.

La gran novedad en este modelo es el detector de ángulo muerto, denominado por Skoda ‘Side Assist’ e inspirado en el que equipan productos ‘top’ como el VW Touareg. En lugar del tradicional testigo en el espejo, este sistema utiliza para avisarte unas luces anaranjadas en la parte interior de la carcasa de los retrovisores.

Como punto a favor, es mucho más vistoso. Pero no podemos pasar por alto el hecho de que aún necesitaría una ligera ‘afinación’ ya que, en situaciones de mucho tráfico, llega a saturarse. La detección de las motocicletas es también algo aleatoria cuando pasan cerca de los laterales.

La nota en esta parte la compensa con su particular ‘ángel de la guarda’, la alerta de tráfico cruzado posterior. Este sistema no se limita a avistarte si un coche se acerca a tu parte posterior. Si -aun a sabiendas de su presencia- se te ocurre maniobrar hacia atrás, el Scala se frena solo para impedir la colisión.

ADAS en el Skoda Scala Sport

A la hora de estacionar, el juego de sensores de aparcamiento hace gala de su buen alcance, siendo capaces de detectar la presencia de los bordillos más bajos. Su rango de aviso inspira confianza, pues con un pitido continuo aún te quedarán unos 10 cm antes de ‘palpar’ el obstáculo.

La cámara de visión trasera tiene una calidad más que aceptable, aunque ayudaría que -como en tantos otros coches del grupo- las líneas predictivas girasen con la dirección.

Y a falta de vista 360º, tienes un completo gráfico cenital de toda la ‘zona sensible’ que rodea al coche y sus niveles de distancia. La única ‘pega’ encontrada es que, para desactivarse por sí solo, necesitas circular hacia delante por encima de 30 ó 40 km/h.

Interior del Skoda Scala Sport

Los faros full Led del Scala, por su parte, son una buena muestra de la altísima penetración que esta tecnología está consiguiendo en los coches generalistas. Al igual que los modelos de ‘alta gama’, cuentan con iluminación dinámica -que modifica el haz de luz mientras vas trazando las curvas-, conexión automática de las luces de carretera y unos preciosos intermitentes animados.

Por otro lado, uno de los beneficios de este acabado -de corte tan deportivo- es el control electrónico del chasis -o DCC-, ligado a sus cuatro modos de conducción: Normal, Eco, Sport e Individual. Como ya es costumbre, cada uno de ellos programa -entre otros detalles- una sensibilidad distinta para la dirección, o diferentes sugerencias de cambio para la transmisión automática DSG.

Panel FIS del Skoda Scala Sport

Rematamos este capítulo con algunas ausencias ‘de bulto’, que achacamos por lo general a la improvisada configuración de lanzamiento que equipa nuestra unidad. La primera de ellas es la del panel de instrumentos virtual -que ya incluye de partida el actual Scala Sport-, cuyo lugar ocupa aquí un clásico cuadro de agujas -eso sí, muy cuidado- que mantiene en su centro el FIS, el conocido ‘display’ tan típico de los VAG de finales de los noventa. Esta particularidad deja también fuera al lector de señales de tráfico.

La segunda gran falta -el freno de estacionamiento eléctrico– no es un error de la marca… sino de la propia plataforma utilizada, ya que ningún modelo construido sobre ella puede equiparlo.

Orientado a la conexión

El salpicadero del Scala -de diseño completamente nuevo, que también puede verse en el Kamiq– es toda una declaración de intenciones. No en vano, limita al máximo el espacio de los botones físicos para cederle todo el protagonismo a la pantalla flotante de la parte central.

Sistema Bolero del Skoda Scala Sport

Lamentablemente, dicha pantalla no alojaba -en nuestro caso- el magnífico sistema multimedia Amundsen -con navegación conectada-, debiéndonos conformar con el intermedio Bolero. Y, a decir verdad, está muy bien resuelto.

Cuenta con una pantalla de 8 pulgadas -de buen tacto y rápida respuesta-, dos moletas físicas a los lados y seis botones capacitivos, que te conceden acceso directo a las principales funciones. Por su parte, la resolución gráfica sólo puede calificarse como magnífica.

Posee pocos menús -entre otras cosas, porque no dispone de navegación-, pero son concisos y están bien distribuidos. Esto es muy útil a la hora de utilizarlo en marcha, pues con muy pocas pulsaciones podrás acceder a cualquier funcionalidad.

SmartLink del Skoda Scala Sport

Otra de sus fortalezas es la conectividad con los smartphones. A través del sistema Smart Link -compatible con Android Auto, Apple CarPlay y Mirror Link-, básicamente, acopla el asistente de tu móvil al coche. Así -una vez lo vincules por cable… o Bluetooth-, cada vez que pulses el botón de los comandos vocales, accederás a hablar con Siri u OK Google.

Tal atención por la telefonía se complementa con la ‘Phone Box’: un cargador inalámbrico que ofrece, además, amplificación para la señal GSM del dispositivo.

En este punto sólo nos ha faltado conocer a Laura, la nueva inteligencia artificial que Skoda ha estrenado en este modelo… pero que, desgraciadamente, tampoco estaba presente en la unidad probada.

Reproducción de audio en el Skoda Scala Sport

Terminamos con el equipo de audio, el cual cambia bastante en sus conexiones. Por ejemplo: ya no es compatible con iPods antiguos, al contrario que sus antecesores. En lo tocante a los formatos de archivo, el sistema puede con los FLAC -de compresión sin pérdida-, pero tarda más en reconocer -e indexar- la unidad contenedora que con sólo MP3.

También se permite un guiño a la ciberseguridad, pues todos los puertos USB presentes en el habitáculo son del ‘tipo C’. Esto último conlleva la necesidad de emplear un adaptador que proporciona la marca, si bien es algo endeble… y fácil de extraviar.

Ecualizador del Skoda Scala Sport

El ecualizador tiene cuatro ‘presets’ para los estilos musicales más comunes -Original, Jazz, Rock y Clásica-, y uno más avanzado con deslizadores de frecuencias para el deleite de los eruditos de la alta fidelidad.

La calidad sonora de este sistema de serie -a decir verdad- no destaca demasiado, lo cual vuelve muy recomendable la instalación opcional de diez altavoces y 405 watios. Y nos anima a sugerir, desde estas líneas, que el especialista Canton comparta con el Scala el ‘saber hacer’ que disfrutan sus parientes Superb o Kodiaq.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
8
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
7
TECNOLOGÍA DE CONFORT
8.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
7
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.