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¿Siguen teniendo sentido los salones del automóvil?

El cambio de fechas del Salón de Detroit y la cancelación de Ginebra han hecho sonar las alarmas sobre el futuro de estos eventos. ¿Hay razones para pensar que pueden perder su vigencia?

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Imagen de Photo Mix en Pixabay

Este año comenzó de forma extraña. El Salón de Detroit, a priori uno de los salones más importantes del sector del automóvil, por primera vez no se celebró a principios de año. En su lugar, ha sido movido a principios de junio.

Siendo justos, esta era una noticia anticipada ya en 2018, cuando los organizadores dijeron que 2019 sería la última edición en enero. Las razones que argumentaron entonces fueron la necesidad de refrescar el show, al cual estaban dejando de acudir marcas del renombre de Mercedes Benz, BMW, Porsche o Audi.

Aquí entran en juego bastantes razones. Aunque la cita de Detroit tenga alcance global, las marcas citadas provienen del mercado europeo, y llevar sus presentaciones al otro lado del Atlántico les supone un coste extra. Pero esto no había sido excusa nunca antes.

Por tanto, cabe fijarse en las causas de mayor peso. La primera, la coincidencia de fechas con el CES, también celebrado en el primer mes del año. Los coches hace tiempo que dejaron de ser un simple medio para llegar de un punto X a un punto Y.

El auge del coche conectado ha convertido a los vehículos en un campo más del desarrollo tecnológico. Por ello es coherente que muchas marcas quieran estar presentes en la feria tecnológica de Las Vegas. También la más relevante en su campo.

En el pasado CES 2020 se pudieron ver las propuestas de algunas de las marcas que ya se habían borrado de Detroit. Además de congregar también a los medios habitualmente dedicados al mundo del automóvil.

Pero quizás la razón de mayor peso sea la evolución de las fabricantes a la hora de gestionar la información. Es decir, las marcas globales son capaces de hacerse cargo de la comunicación con su público de forma independiente.

No necesitan escaparates porque ya son entes lo suficientemente grandes para generar notoriedad por ellas mismas. Y ahora tienen la capacidad de encauzar toda la información que generan a través de sus departamentos de comunicación.

¿El fin de los salones del automóvil?

La cancelación del Salón de Ginebra por la crisis del coronavirus ha dejado un interesante ejemplo a este respecto. Dado que la noticia se dio pocas horas antes de que el evento comenzase, las presentaciones ya estaban preparadas.

En su lugar, los responsables del salón habilitaron una página en la que se podían visualizar los vídeos de presentación de las marcas. Ordenados todos según el horario que tenían asignado. Lo curioso es que cada uno de los vídeos era un enlace directo al canal de YouTube de las fabricantes. Es decir, el propio Salón de Ginebra se convirtió en una fuente secundaria.

Quizás esto pueda suponer un antes y un después a la hora de que las marcas tomen consciencia del potencial que tienen como fuente de comunicación. El de Ginebra puede ser solo el primero de los salones del automóvil que se cancelen por el coronavirus. Si en este periodo las marcas no experimentan un bajón a nivel de alcance mediático, esto tal vez suponga un precedente peligroso para este tipo de eventos.

Dado este panorama, parece que los salones del automóvil están destinados a perder su vigencia. Lo que hace necesario replantear el concepto detrás de estos. Algo que el propio Salón de Detroit parece haber comprendido bien.

Por todo lo dicho, estos eventos ya no tienen sentido como mero escaparate. Sin embargo, parece innegable que siguen teniendo un significado especial para los amantes del mundo del motor.

Cada uno de los grandes salones del automóvil son una celebración del sector. Unos pocos días en los que los seguidores de la industria se congregan para prestar atención a las propuestas del futuro a medio y largo plazo. Y este espíritu se mantiene inalterado en el plano digital. De hecho, las redes sociales no han hecho más que amplificar la participación del usuario en los eventos.

Pese a ello, tampoco cabe olvidar al espectador presencial. El complejo que tiene planeado montar Detroit apunta a este tipo de detalles, dándole importancia a lo que es la feria más importante de la ciudad.

¿Qué hay de los medios de comunicación?

El tercero en discordia es la prensa. Los salones del automóvil suponen una gran oportunidad para los medios, ya que obtienen un torrente de información sin igual en un espacio y tiempo muy concentrado. Por eso son los grandes perjudicados del nuevo modelo que puede estar gestándose. Es cierto que la comunicación digital también tiene la ventaja de poder hacer el seguimiento de los eventos sin moverse. Pero el precio a pagar es el contacto con las personalidades del sector y los productos

Los salones del automóvil son también un punto de interés para que la prensa especializada pruebe de primera mano las propuestas de las fabricantes. Y esto es crucial también para las marcas. Si toda la información procede de la misma fuente, esta perderá relevancia, por lo que las marcas necesitan la colaboración de los medios para llegar al cliente de otras maneras.

En conclusión, existe la tentación de que las compañías decidan hacer la guerra por su cuenta. Desde luego, tienen las herramientas necesarias para mantenerse relevantes sin depender de los salones del automóvil. Sin embargo, para el usuario, la desaparición o pérdida de importancia de estos sería una mala noticia. Por eso, la solución debe pasar por cambiar el concepto tradicional de lo que son estos eventos y robustecer los puntos fuertes que todavía se mantienen.

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