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La moda que crece: compartir una bici eléctrica

Las plataformas de bicicletas eléctricas compartidas han sufrido un gran retroceso tras la irrupción de la pandemia, y a pesar de que hoy la movilidad es casi total. A pesar de esto, vuelven a experimentar hoy un crecimiento.

Servicios e-bike

La plataforma Bird ha notificado que a su flota de e-scooters se incorporará un servicio con e-bikes. Sus servicios se reparten por 250 ciudades, en distintos países del mundo. Este proveedor de micromovilidad también lanzará lo que ellos llaman «plataforma Smart bikeshare», que permite a proveedores locales y a aplicaciones para el tránsito integrarse con la aplicación de Bird.

En una declaración de esta empresa, la plataforma de «bikeshare» se declara como «el primer operador de scooters en integrarse con proveedores locales de motocicletas eléctricas y bicicletas compartidas». La compañía todavía no tiene planes para integrar a un tercer actor, proveedores de scooters electrónicas en su aplicación móvil. Esto de acuerdo con la misma organización.

¿Está extendido este servicio?

Las bicicletas eléctricas son hoy una realidad. Están ya implementadas en las grandes ciudades, también aquí en España, por ejemplo en Madrid, Barcelona y Valencia. En el caso de Madrid, un total de 6 proveedores suministran de estos servicios a las empresas que ofrecen servicios de «bikesharing». Durante el año académico que está por terminar, en la capital española estos proveedores han ofrecido 3.900 bicicletas eléctricas para implementar, entre septiembre y noviembre de 2020.

La ciudad poseía un extendido servicio de plataformas con coches eléctricos compartidos, así como motos e incluso patinetes del mismo tipo. Sin embargo, Madrid no disponía de plataformas de e-bikes sin base fija. Varias empresas extranjeras, concretamente chinas, ya intentaron el pasado año 2018 llevar sus servicios de «e-bikes» a la capital. El problema fue que estas, entre las que se encontraban Mobike y Ofo, apenas duraron varios meses.

Madrid contaba anteriormente con un sistema público de bicicletas eléctricas compartidas. Este se denomina BiciMad, y hasta este pasado curso 2020/2021 era el único proveedor. Por lo tanto, esto muestra los últimos progresos de este tipo de transporte sostenible en España.

Cómo se compatibiliza con la época pandémica

Cuando comenzó la situación de alarma en España por la expansión del coronavirus, las ciudades españolas no tardaron en prohibir todos aquellos vehículos utilizados para la movilidad compartida. Esto incluyó a coches, patinetes y a bicicletas eléctricas. Actualmente, y con una movilidad que apenas sufre restricciones a nivel nacional, todavía existe cierta reticencia con respecto al uso de estas plataformas para compartir ciertos medios de transporte.

Pero algunas compañías han sabido vender su servicio como seguro, dentro de la época pandémica. Un ejemplo es el de la plataforma Wheels, que ya aprovechó desde el comienzo el repunto en el uso de bicicletas eléctricas compartidas en Estados Unidos. Para volver a implementarse con rapidez, se mostró el servicio como un apoyo pensado para repartidores de alimentación o mercancías que no cesaron sus actividades durante los confinamientos a nivel nacional.

Sin embargo, una oportunidad para que las «e-bikes» vuelvan a popularizarse puede ser la tecnología presentada por NanoSeptic, y de la que ya se sirvió precisamente la empresa Wheels. No solo en vehículos compartidos, también comienza a extenderse para objetos de uso totalmente cotidiano, como ratones y teclados o pomos de puertas. La tecnología se sirve de nano cristales -nano significa una milmillonésima parte-. Estos crean una oxidación más poderosa que muchos productos de limpieza, y gracias a la luz solar de la que se sirven. Esta tecnología es un impulso para la total normalización de estos servicios.

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