Tecnología HC

Realidad aumentada: ¿ideal para la conducción?

Los sistemas de cámaras ya permiten hacer grandes avances en la asistencia al conductor. ¿Qué cabida tiene en estos sistemas la realidad aumentada? ¿Cómo la implementarán los coches del futuro?

realidad aumentada conducción
Photo by Sebastian Voortman from Pexels

Parece que la realidad aumentada va a ser uno de los buques insignia de las marcas en el campo de la conducción asistida. En los años venideros, compañías como Mercedes, Cadillac o Hyundai -a través de su marca de lujo Genesis- tienen planeado integrar las funcionalidades de esta tecnología en sus coches.

Las fabricantes de coches no son las primeras en desarrollar esta idea para la conducción. Los pilotos de aviones F-35 ya tenían sistemas de inteligencia con interfaz en sus cascos. Airbus trabaja actualmente con algo similar para que los helicópteros luchen contra las dificultades de visión. Y Google sigue desarrollando la aplicación de la realidad aumentada de Maps a situaciones reales.

Situaciones mucho más complejas que la conducción de un coche. De hecho, en muchos modelos actuales de gamas medias ya se utiliza la realidad aumentada en situaciones como el aparcamiento. Algunos vehículos que cuentan con cámara trasera dibujan unas guías sobre el monitor para orientar la maniobra del conductor.

Para la implementación de esta tecnología, el único hardware que se necesita son cámaras. Un dispositivo cada vez más usual en los coches. El resto surge de la combinación de la localización GPS y los mapas de datos.

Esto hace posible que puedas ver en tiempo real la inclinación del terreno sobre el que se mueve tu coche. Entre otras funciones que eliminan tener que traducir los datos de un mapa a la situación real. La disolución de las barreras en la información que recibe el conductor es la clave de la realidad aumentada.

Una distracción excesiva

Sin embargo, esta tecnología plasma su interfaz en el panel multimedia de cada coche, lo que supone un problema. La conducción de un vehículo con sistemas de realidad aumentada implica desviar la atención de la calzada para mirar la pantalla. Dando pie distracciones en carretera, una de las preocupaciones crecientes para la seguridad vial.

El paso evidente sería adaptar estos sistemas para que pudieran proyectarse en el parabrisas. Obviamente, un sistema así no podría bombardear con información visual al conductor. Por ello, los datos tendrían que reducirse a mensajes simples, fáciles de procesar e intuitivos -velocidad, dirección, reproducción de música-.

Evidentemente, empezar a trabajar con sistemas más avanzados como este requiere más herramientas que unas cámaras. Para proyectar información en la luna delantera es necesario un proyector, valga la redundancia.

Pero no uno cualquiera, sino que debe tener capacidad para crear imágenes con profundidad, alta resolución y un campo de visión muy amplio. Ya existen conceptos y patentes que ponen a prueba este tipo de realidad aumentada. Sin embargo, su coste e incapacidad de producción en cadena la alejan en el tiempo. De hecho, algunos entendidos hablan de que una versión rudimentaria de esta tecnología podría tardar entre 5 y 10 años en ver la luz.

De momento, habrá que seguir trabajando con la información en las pantallas tradicionales. Los ejemplos que han mostrado el Escalade 2021 de Cadillac, el AMG GLC Coupe de Mercedes o el GV80 SUV de Genesis; sirven para tomar consciencia sobre la potencial utilidad de la realidad aumentada en la conducción.

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