Ataques

¿Se puede engañar a un coche completamente autónomo… con solo usar una camiseta?

Los 'sentidos', en el ser humano, son nuestra principal forma de captar información de lo que nos rodea... y también resultan fáciles de 'engañar'. Pues bien, los vehículos totalmente autónomos resultan bastante parecidos a nosotros.

Imagen de un coche autónomo que se detiene por camiseta
Imagen generada por la IA de Bing

Seguramente, si eres usuario de cualquier red social, en más de una ocasión te habrán aparecido publicaciones en forma de retos para poner a prueba tus sentidos. Suelen ser del estilo “qué línea recta es más larga”, “hacia dónde camina el caballo”, “qué palabras escuchas en esta canción”, “de qué color es esta figura”…

Son divertidas prueba que demuestran que no siempre las cosas son lo que parecen. Sin lugar a dudas, el sentido de la vista es el que más se presta a los engaños; de hecho, en colaboración con el cerebro, en muchas ocasiones pensarás si el engaño que tienes delante es ciencia… o brujería.

La cuestión es que necesitamos de todos los sentidos, en especial el de la vista, para desenvolvernos con cierta normalidad en el mundo que nos rodea. Y a los vehículos les pasa lo mismo. De hecho, ya equipan todo tipo de cámaras para leer señales de tráfico, líneas de la carretera, ver si de noche se aproxima otro vehículo o, incluso, localizar posibles obstáculos.

Pero eso solo el principio: Cuando la conducción totalmente autónoma se vuelva una realidad cotidiana, podrían darse circunstancias en las que un modelo con esta tecnología confíe parte de la información que necesita a ‘sus ojos’ mecánicos… y, o bien no interprete bien la situación o, directamente, sea engañado.

Para demostrarlo, un ingeniero de California -extrabajador de Tesla y Apple- realizó un sencillo experimento que, seguramente, apenas le supuso unos pocos euros. Fue el coste de imprimirse una camiseta que llevase serigrafiada la señal de Stop a cierto tamaño y sobre un fondo negro. Lo que hizo nuestro protagonista, a continuación, fue salir a dar una vuelta por las calles de su ciudad, San Francisco, caminando por la acera pero bastante próximo a la calzada. ¿Su objetivo? Cruzarse con un vehículo completamente autónomo.

Puede que parezca una utopía, pues muchos pensarán que esos vehículos aún no existen y, mucho menos, circulando por vías públicas. Sin embargo, hay que recordar que en ciudades como San Francisco o Phoenix -y muy pronto en Los Ángeles o Austin-, la empresa Waymo ya ofrece un servicio de ‘robo-taxis’ completamente autónomos y realizados sobre la base de un SUV eléctrico como es el Jaguar E-Pace.

Para que sea capaz de hacer su trabajo, cada unidad de estos vehículos cuentan con un complejo sistema de radares, cámaras, lídar -alguna de ellas bastante ‘aparatosas’-, así como un potente software que procesa toda la información recogida y la procesa para que el vehículo tome sus propias decisiones. Lo que comprobó este ingeniero es que, cuando oteaba que se acercaba uno de estos vehículos de Waymo, bastaba con quedarse parado en la acera, con su camiseta de ‘Stop’ enfocada hacia el Jaguar… para que este la leyese y se detuviera.

El experimento lo llevó a cabo tanto de día como de noche -con menores condiciones de luminosidad- y el resultado -o, al menos, lo que se muestra en el vídeo- es que el vehículo se detuvo por completo en tres de las cuatro ocasiones -en la cuarta se ve que frena ligeramente, pero pasa de largo-. A partir de ahí, publicó el vídeo -de apenas 40 segundos- en ‘X’, con el siguiente comentario: “Una forma divertida de conducir a los coches autónomos: Imprime la señal de STOP en tu camiseta”.

A partir de ahí y como suele ocurrir en las redes sociales, surgieron todo tipo de comentarios acerca del video publicado por el ingeniero, que en su perfil de ‘X’ se hace llamar @S3XYengineering. Algunos le decían que era una inconsciencia lo que proponía, otros le animaban a que hiciese la prueba con el Tesla que posee… incluso algunos comentaban que, lo sucedido, les recordaba a lo que pasaba con algunos asistentes a la conducción, que podían leer las señales de límite de velocidad que llevan los vehículos pesados en su parte posterior y que hacía que el coche que iba por detrás, al detectarla, se quedase a rebufo del camión y sin adelantarle.

De todas formas, tal y como venimos contando desde el Área Técnica de EUROCYBCAR, lo de ‘engañar’ y ‘crackear’ un coche autónomo a base de modificar las señales de tráfico no es algo nuevo y, de hecho, existen casos similares del año 2017, en los que se manipulaba -precisamente- una señal de STOP. Y, en otras investigaciones se hizo lo mismo, pero con señales de velocidad a las que se les retocaba los dígitos para que el vehículo interpretase de manera incorrecta el límite de la vía por la que circulaba.

 Para poder comprobar todos los que se han producido, la mejor base de datos con la totalidad de estos ‘Casos Reales’ relacionados con la automoción o el sector del transporte y la movilidad los encontrarás en la web de EUROCYBCAR, la empresa tecnológica con sede en Vitoria-Gasteiz que ofrece un completísimo histórico con cientos de casos que se han producido en los últimos 14 años.

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