Tecnología HC

¿Se ha reducido el salto tecnológico entre premium y generalistas?

La tecnología tiene múltiples beneficios; por ejemplo, ha conseguido que los vehículos sean capaces de cosas inimaginables hace apenas 20 ó 25 años. Pero... ¿ha sido así tanto las marcas más lujosas como las más 'populares'?

Mujer saltando
Foto: Sasin Tipchai en Pixabay

Para salir de dudas, hemos reproducido tres duelos entre un modelo premium y otro generalistas, que representan a los modelos de propulsión convencional, a los híbridos enchufables y a los completamente eléctricos.

Imagen de un  mercedes-a35-amg-o-Cupra-Leon

¿Mercedes A35 AMG o Cupra León 2.0 TSI?

El terreno de los compactos ha sido, tradicionalmente, de las firmas generalistas; de hecho, no fue hasta los años 90 cuando Audi con los A3 o BMW con sus Compact lanzaron modelos premium en torno a los cuatro metros. Sin embargo, aportaron todo lo que ofrecían sus modelos más grandes –en materia de imagen, calidad, personalización o tecnología … pero en formato más reducido. Por lo tanto, pasaron a convertirse en referentes… aunque, lógicamente, eso tenía un precio.

Para este duelo hemos tomado, en sus versiones deportivos, dos de los modelos más equlibrados: por un lado, el Mercedes Clase A, que ya cumple casi cuatro años en el mercado y que dispone de esta potente versión de 306 CV -ojo, incluso hay otra situada por encima que se va a los 421 CV-. Por otro, el León, que en sus versiones más extremas ahora se comercializa bajo marca Cupra, y que compite con sus 300 CV.

Tecnológicamente, en el segmento de los compactos, la brecha prácticamente no existe. Ambos coches, por ejemplo, recurren a sofisticados sistemas multimedia, a instrumentaciones digitales, a originales sistemas de iluminación ambiental… incluso a asistentes naturales de voz -en este caso, el del Clase A aún nos sigue pareciendo el más inteligente-.

En cuanto al rendimiento de sus avanzados motores 2.0 turbo de cuatro cilindros, tampoco hay grandes diferencias, con una velocidad máxima que, en ambos casos, está limitada electrónicamente a 250 km/h; eso sí, el 35 AMG es más rápido en aceleración, porque sólo se ofrece con la tracción total, que le proporciona un plus de agilidad en las arrancadas: de hecho, pasa de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos, lo cual es un segundo menos que en su oponente. Ambos modelos disponen sólo de caja de cambio automática-secuencial de siete velocidades.

¿Dónde están las diferencias? Pues en un factor que, como veremos, se va a repetir en los otros duelos. Por un lado, el tema de la personalización; es cierto que Cupra quiere darles a sus modelos un aspecto distinguido y diferenciador. De hecho, es posible escogerlo entre diez diferentes colores, hay seis tipos de llantas… mientras que un Clase A ofrece 12 colores o nueve tipos de llantas.

Lo mismo pasa en el interior, donde el León permite elegir entre dos tipos de exclusivos tapizados… pero es que el alemán da a elegir entre nada menos que 15 tapizados de cuero, siete tipo de molduras o tres volantes diferentes. ¿Una curiosidad? Que el Mercedes lo puedes elegir también en versión sedán de cuatro puertas, y el León en una recién estrenada variante familiar.

Así que, en resumen, la brecha tecnológica como tal no existe en este caso; pero lo que sí existe, y mucho, es la brecha de precio. Por precio de tarifa, el Clase A sale por 60.425 euros, frente a los 42.167 euros del Cupra. ¿Se justifica la diferencia por la tracción total, los seis caballos extra y la imagen del Mercedes? Visto lo visto, particularmente pensamos que no.

Imagen de un Audi Q4 y un Ioniq 5

¿Audi Q4 50 eTron o Ioniq 5 AWD?

Posiblemente sea en el terreno de los coches completamente eléctricos donde las firmas ‘generalistas’ están demostando que aspectos como el rendimiento y las prestaciones ya no son coto privado de las grandes marcas de prestigio, y que desarrollar modelos de cero emisiones con potentes propulsores es algo que puede hacer hasta el fabricante más modesto -o casi-.

En este duelo se enfrentan dos vehículos desarrollados a partir de sendas plataformas de nueva generación. La del Audi es la misma que ya hemos visto en coches como los Skoda Enyaq o VW ID.3; la del Hyundai Ioniq 5 ha comenzado a usarla también el Kia EV6.

El enfrentamiento lo hemos llevado a cabo en las que son, hasta el momento, las variantes ‘top’ de ambos coches que, sin duda alguna, se ampliarán en el futuro con variantes más potentes. En el caso del Audi, este Q4 recurre a una pareja de propulsores para no sólo contar con tracción total, sino que también ofrece unos interesantes 299 CV de potencia. Como es de esperar, sus prestaciones son muy buenas, con una velocidad máxima -autolimitada- de 185 km/h y, sobre todo, una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,2 sgundos.

El rendimiento del Ioniq es, si cabe, aún más bueno, pues con sus 306 CV acelera de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, si bien su velocidad máxima es ligeramente inferior, con 180 km/h. Por autonomía eléctrica, el coreano ronda los 432, que es cerca de un 10% inferior a los 488 km que declara el SUV alemán; a cambio, el Ioniq 5 permite carga direccional, es decir, que en un momento dado es capaz de ser suministrador de electricidad. Si a esto le unimos que el coche coreano está capacitado para su batería se cargue bastante más rápido -puede pasar del 0 al 80% en unos asombrosos 18 minutos, por los 38 de su oponente-, es difícil no darle la victoria en los apartados relacionados con la ‘electricidad’.

En cuanto a la tecnología a bordo y opciones de equipamiento, lo que tenemos aquí es un modelo como el coreano en el que, muy probablemente casi todo venga de serie -al cierre de esta noticia, aún no había tarifa de precios o de descuentos del Ioniq 5-, si bien en mercados como el alemán, se ofrecen prácticamente las tecnologías más punteras de la marca en un pack que ronda los 11.000 euros. Por su parte, el alemán, puedes recurrir a un mayor listado de opciones para dejar al coche a tu gusto.

Sin embargo, el coreano cuenta con elementos como el techo solar que permite recuperar carga para la batería o unos sofisticados faros de apariencia futurista con sus 256 píxels en forma de pequeños cubos.

Con la personalización del vehículo pasa o mismo, es decir, el Ioniq apenas ofrece opciones -aparte de otras llantas, por ejemplo-, mientras que el Audi tiene hasta cuatro modelos diferentes donde elegir. En el interior sucede lo mismo, con un alemán y sus asientos conveniconales o deportivos, diferentes tipos de tapizados… Con todo, si solo fuese por apariencia, el Hyundai destaca por su sensación de salpicadero limpio y esquemático, con la posibilidad de escoger tonalidades claras y con opciones como el pack Relax, que permiten que, por ejemplo, el pasajero pueda recostarse en el asiento para descansar.

¿Y qué sucede con el precio? El Q4 sale por 58.150 euros, mientras que su oponente se queda en 50.810 euros -a falta de saber si aplicará algún descuento-. Aún no está definida la dotación exacta del coche coreano para nuestro mercado, pero es previsible que su equipamiento de serie sea más completo y que si el Audi quiere igualarlo tenga que poner varios miles de euros más en opciones sobre la mesa. Así que… visto lo visto, a falta de probarlos dinámicamente en carrera y comprobar si la calidad alemana sigue siendo argumento suficiente para compensar su mayor precio, queda claro que el trabajo llevado a cabo por el Ioniq 5 ha sido excelente.

Imagen de un BMW 330e o Peugeot_508PSE_

¿BMW 330e o Peugeot 508 PSE?

Las berlinas deportivas: ese sí que ha sido de siempre un terreno acotado, principalmente, para las marcas alemanas premium. Pero ahora, con la electrificación híbrida enchufable -conocida como PHEV- y las nuevas tecnologías de asistencias a la conducción o la parte multimedia y de conectividad… ¿sucecerá lo mismo? Lo que tenemos aquí son dos berlinas medias con un motor principal y el apoyo de la electricidad proporcionada por un motor -en el 330e- o por dos -en el 508 PSE-. Y ahí surgen las primeras diferencias: sí, ambos son automáticos, pero el francés tiene tracción total y en el alemán es propulsión trasera.

El hecho de tener un motor más también impulsa al modelo galo en cuanto a rendimiento. En conjunto, dispone de 360 CV, convirtiéndose en el modelo de serie más potente que jamás haya fabricado esta marca; en cuanto al BMW, y aunque su motor principal tiene más cilindrada -un 2.0 turbo gasolina por el 1.6 del 508-, al final dispone de una potencial total de 292 CV. A priori, la diferencia es grande… pero ojo: ambos tienen una velocidad máxima de unos 250 km/h, mientras que la aceleración de 0 a 100 km/h es de 5,2 segundos en el Peugeot y 5,8 en su oponente… que, por lo tanto, no le pierde la cara.

De hecho, luego llega el tema del consumo y el 330e se toma la revancha con una autonomía eléctrica media mayor, de entre 56 y 60 km frente a los 42 de su rival… algo que se refleja en la cifra de consumo medio oficial, que es de 2,03 l/100 km en el 508 y de entre 1,3/1,6 litros en el BMW. Cifras, en cualquier caso, llamativas por lo bajo. Y, de todas formas, un resultado igual de bueno en ambos.

¿Puede mantener el pulso a su oponente el Peugeot en otras lides? Por ejemplo, en el tema de la personalización nos encontramos quizá con la mayor diferencia, aunque por una causa ‘justificada’. Y es que mientras que el 508 se vende asociado en exclusiva al acabado PSE, que es bastante ‘cerrado’ en cuanto a posibilidades de personalización, su oponente no deja de ser un Serie 3 más, en el sentido de que necesitarás tiempo y algo de paciencia para elegir justo la configuración que deseas. ¿Un pequeño ejemplo? En su interior hay un total de ocho tipos de cuero -de un tono o de dos-, ocho tipo de molduras diferentes… Una buena noticia en ambos es que los puedes elegir en formato berlina o bien con carrocería familiar.

Los dos también son buenos y referentes en tecnología global; el 508 con su estilo más futurista parece eso, más avanzado -sobre todo por dentro-… pero aquí se puede hacer una distinción: si nos fijamos en cómo vienen ambos coches, tal cual, de serie… el Peugeot barre a su rival, pues dispone de elementos como el equipo de sonido Focal, la suspensión activa o el dispositivo de visión nocturna. El resultado es que para intentar igualar la apuesta, al BMW debes sumarle, al menos, 10.000 euros de presupuesto.

Y eso nos lleva, precisamente, al asunto del dinero. Si, el Peugeot es bastante más caro: cuesta 64.200 euros y su rival se queda en 54.450 euros; pero, como decíamos, si tiras del listado opcional del germando añadiendo esto y lo otro -entendiendo por ‘esto y lo otro’, las cosas que sí lleva su rival-, se irá fácil por encima de los 65.000 euros. Y seguirá siendo menos potente y deportivo que el francés.

A cambio, y si tu bolsillo es muy grande, podrá seguir enriqueciéndole con opciones que el galo ni plantea, como los faros delanteros de láser -2.277 euros-, el sistema de proyección de datos en el parabrisas -1.309 euros-, el control de funciones de la pantalla central mediante gestos -341 euros-…

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.