Tecnología HC

Runflat: 20 años del neumático que no ‘pincha’

Seguir circulando tras un pinchazo parece algo propio de la ciencia ficción. Pero es algo corriente desde hace mucho, mucho tiempo...

Imagen seccionada de un neumático Pirelli Run Flat

Si algún inconveniente pudiera derivarse de lo bien aislados que están -hoy por hoy- los habitáculos de los coches, es precisamente la poca información que llega al conductor desde el chasis. Debido a ello, emergencias como los pinchazos son mucho más complicadas de anticipar, pues no es fácil acusar el típico temblor en la dirección. Por poner un ejemplo…

No obstante, en estas circunstancias, existe una tecnología que ataja el problema desde el principio: el neumático ‘runflat’. Como la propia expresión anglosajona indica, está concebido para rodar completamente ‘plano’. Es decir, sin una gota de aire en su cámara.

Eso sí, con unas limitaciones. Tan pronto como el testigo del cuadro nos advierta de la pérdida de presión, nuestra mejor decisión será conducir con cuidado hasta el taller más cercano, procurando no superar los 100 km de distancia ni los 80 km/h de velocidad.

Cuando la competición trae la idea

Para que lo sepas: esta tecnología lleva la friolera de 20 años pasando inadvertida. O casi, porque una de sus impulsoras -la italiana Pirelli– ha querido recordar de dónde viene… y hacia dónde va.

Precisamente, como muchas otras cosas importantes en el automóvil, el mundo de la competición aportó el primer paso. En la década de los noventa, el Mundial de Rallys se hallaba en pleno apogeo, con media docena de marcas peleando -de manera oficial- por la gloria.

Y, cuando la diferencia entre ésta y una sonrojante derrota puede depender de un ínfimo detalle, ningún director de equipo querría que su piloto estrella tuviera que decir adiós a una victoria por quedarse ‘tirado’ a causa de un fallo en un neumático. Cosa, por otro lado, bastante común en los rincones inhóspitos del planeta que suelen servir de escenario a esta especialidad.

Por ello, especialistas como los transalpinos desarrollaron un método que implicaba integrar -en el corazón de la cámara de aire- varios anillos de caucho duro, reforzados con malla metálica para crear una barrera que nada afilado o punzante pudiera atravesar. Esta solución se complementaba con un sistema -el cual se quedó en los parques cerrados- que, controlado electrónicamente, rellenaba la cámara con una pasta formulada para solidificarse en segundos.

Planes de futuro

Pronto, marcas como BMW comenzaron a incorporar como opción este tipo de neumáticos, consolidando poco a poco el paso de su tecnología a la carretera. Pero eso no significa que su evolución se haya detenido. Con el paso de estos últimos veinte años, problemas iniciales como su sonoridad se han subsanado. De hecho, Pirelli asegura que prácticamente no existen diferencias con uno convencional.

Además, en opinión de los transalpinos, aún queda un paso muy interesante, y es su aplicación en los futuros coches autónomos. Más que nada, para que un pinchazo -algo que seguirá siendo siempre probable- no detenga tampoco su funcionamiento.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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