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Mégane RS Trophy-R: cuando los pasajeros son un lastre

No es la primera que vez que Renault apuesta por esta fórmula y los resultados siempre han sido excelentes, tanto a la hora de analizar el rendimiento en carretera como en circuito. ¿A qué renuncia el Mégane para convertirse en el compacto deportivo más radical del momento?

Imagen en un circuito del nuevo Renault Mégane RS Trophy

Decía Martin Prince -el aplicado alumno que conocerás de ‘Los Simpson’- cuando creó el que, según él, era el mejor coche de ‘carreras colina abajo’, que en un buen vehículo de competición “el piloto sólo es un lastre”.

Tal vez inspirados en esa máxima, aunque sin llegar a tal extremo, los responsables de Renault Sport han desarrollado la que es la variante más radical, no ya sólo de la actual gama Mégane, sino también del segmento de los compactos.

Y es que allí donde otros basan su apuesta en ‘prestaciones refinadas’, ‘comodidad de alta velocidad’ y ‘potencia con suavidad’, el conocido como Mégane RS Trophy-R contrapone un carácter deportivo que muchos posibles usuarios o ya habían olvidado… o, por su juventud, nunca habían conocido.

Precisamente, la radicalidad y el peso ajustado son las dos características fundamentales de este coche. Comenzando por el peso, la marca define de ‘drástico’ al trabajo llevado a cabo y con el que han conseguido una rebaja de nada menos que 130 kg respecto al Mégane equivalente ‘normal’. Algo imposible sin el empleo a fondo de la tecnología.

Y para conseguirla, o bien se han eliminado elementos o bien se han reemplazado por otros que pesasen… como una botella de plástico vacía. La lista es realmente grande: por ejemplo, el capó de carbono compuesto pesa la mitad que uno de acero, es decir, se queda en ocho kilos.

Además, para la ocasión, lleva incluida una llamativa toma de aire. El carbono también llega al difusor trasero -un elemento que aprovecha el aire que circula por debajo del coche a alta velocidad para ‘pegar’ al eje trasero contra el asfalto y a las llantas de aleación de 19” -que ahorran 2 kg por rueda… que pueden ser cuatro si se opta por otro diseño especial desarrollado por la empresa Carbon Revolution-.

No menos espectacular es el escape de Akrapovic realizado en titanio para ahorrar otros seis kilos y, de paso, darle al modelo un tono metálico. Por otro lado, en la parte delantera, donde en otros Mégane hay faros adicionales, en éste hay tomas de aire para reducir el peso en otros dos kilos.

Imagen del interior del Renault Mégane Trophy RS
Renault MÉGANE R.S. TROPHY-R

¿Algo tecnológicamente llamativo? La propia batería del coche puede ser de litio, con el fin de ahorrar 4,5 kg. Pero en la parte mecánica que más ha menguado el peso es en el eje trasero: unos notables 38 kg. El motivo es que prescinde del sistema de eje trasero direccional de otros Mégane, una buena ayuda para cualquier usuario medio… pero del que se prescinde aquí al entender la marca que “este coche está desintado a pilotos experimentados”.

En el interior, el ‘lastre’ de llevar a dos o tres personas en las plazas traseras no es un problema porque, directamente, desaparecen las plazas traseras. ¿Consecuencia? En su lugar aparece un receptáctulo donde llevar un kit de ruedas para circuito, que es una pieza 25,3 kg más ligera que una banqueta. Eso sí, el coche mantiene sus cinco puertas, siendo operativas las traseras para acceder con más facilidad a esta zona.

En las plazas delanteras, los asientos son unos baquets Sabelt de material compuesto -aunque recubiertos de Alcántara- para reducir otros siete kilos por asiento. El colmo por el aligeramiento llega a detalles como el emplo de cristales más finos en la parte delantera, ventanillas traseras condenadas… o una luneta posterior sin limpia. El coche, eso sí, sigue manteniendo la posibilidad de incluir un sistema multimedia… pero con el fin de ahorrar cerca de 250 gramos se apuesta por la pantalla de 7” en vez de por la de 8,7”. Como curiosidad y “dado su peso insignificante”, la cámara de marcha atrás por su utilidad al aparcar y con el fin de evitar daños en el difusor trasero.

El motor también tiene algo que decir

Este vehículo cuenta con el motor ya conocido del Mégane RS; eso significa que recurre a un 1.8 turbo gasolina de cuatro cilindros con 300 CV. No se ha considerado necesario darle una vuelta de tuerca más a esta mecánica, porque más que la prestación pura -que ya la tenía- se ha apostado por la eficacia.

En esta ocasión se combina con la caja manual de seis velocidades -más ligera que la automática de siete velocidades-. EL resultado es una velocidad máxima de 262 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos y una capacidad para cubrir los primeros mil metros en 24,5 segundos.

Imagen tres cuartos trasero del Renault Mégane Trophy RS

En cuanto al chasis, todas y cada una de las escasas 500 unidades que se van a fabricar de este coche -con un precio estimado de 55.000 euros- reciben una cuidadosa puesta a punto que incluye amortiguadores Öhlins, frenos Brembo con discos delanteros carbocerámicos de 390 mm, neumáticos Bridgestone Potenza S007…

Además, se le ha instalado un diferencial mecánico Torsen que contribuye a mejorar la agilidad del eje delantero; también hay cambios importante en ambas suspensiones; y, al igual que en otras versiones del Mégane sigue estando disponible un selector de modos de conducción, denominado Multi-Sense, para que el coche tenga un carácter algo más cómodo, eficiente o deportivo.

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