Primer contacto

Renault Captur 1.3 TCE Zen+

¿Qué es triunfar? ¿Cómo se mide el éxito? ¿Qué diferencias hay entre nacer con estrella y nacer estrellado? Nada mejor que responder que uno los aspirantes a best seller en la época post-COVID19.

Imagen de un Renault Captur 2020 de color rojo

La pandemia del coronavirus ha provocado consecuencias y cambios en todos los aspectos de la vida. No vamos a volver a repetir lo que seguramente ya has escuchado, leído, consultado o razonado por tu propia cuenta. Sin embargo, te vamos a contar brevemente de qué manera le ha afectado a nuestro protagonista.

Se llama Renault Captur, ya va por su segunda generación y allá por el mes de febrero estaba ‘cogiendo carrerilla’ para su lanzamiento en los principales mercados de todo el mundo. Un coche básico en la actual gama de Renault, que tiene como principal objetivo el de, al menos, repetir el éxito comercial de su predecesor, que desde 2013, se ha convertido en un fenómeno de ventas no sólo en países europeos, sino también en otros tan alejados como el de Corea del Sur.

Pues bien, cuando llegó el COVID-19, la segunda evolución del Captur estaba poniendo los dientes largos a todo el mundo: no sólo por todo lo que ya sabíamos de él -en ese momento ya habíamos podido probarlo en varias ocasiones- sino también por lo que anunciaba que iba a llegar, en forma de versión híbrida-enchufable, siendo el primer modelo de la marca -junto con el Mégane 2020- que va a contar con esa interesante tecnología.

Ahora bien: el parón mundial provocado por la crisis sanitaria no parece que vaya a provocar un efecto severo -a largo plazo- en algo que hasta los menos avezados seguro que pueden ver: el éxito, más que seguro, de este nuevo Captur. Lo fácil sería decir que eso va a ser así porque es un SUV y hoy en día esa parece la fórmula del éxito.

Sin embargo, analizando punto por punto un coche como este Renault te das cuenta lo bien pensado que está en casi todo. Dirás que hoy en día eso se puede aplicar a casi cualquier coche. Sin embargo, el Captur lo logra con esa palabra clave que solemos usar y que aquí cobra especial sentido: equilibrio.

Comencemos por el precio. Nuestra toma de contacto se ha llevado a cabo con la versión tope; eso quiere decir que por potencia o equipamiento no hay nada por encima de nuestro protagonista. Denominado Captur Zen+ 1.3 TCE, su precio actual es de 24.086 euros, con las diferentes promociones incluidas -26.890 euros sin ellas-.

No es el más barato del segmento -por poner un ejemplo, el SsangYong Tivoli 1.5 turbo de 163 CV con caja automática se queda en 21.500 euros-, pero tampoco el más costoso -un Peugeot 2008 GT con 155 CV y la caja automática de ocho marchas se va a los 29.700 euros-, de tal manera que ocupa un buen término medio.

Ni el más barato ni el más caro: el Captur también juega al equilibrio en el tema del precio. Comparado con su antecesor es más grande, más potente y claramente más tecnológico.

Por el dinero que pide, el equipamiento tecnológico incluye todo lo esperado; por ejemplo, sin duda lo mejor es la versión más completa del sistema multimedia con su pantalla de 9,3″. Pero también incluye diversos asistentes, como el de ayuda al aparcamiento con sensores delante y detrás, el que detecta obstáculos en el ángulo muerto de los retrovisores, el control de velocidad adaptativo o el dispositivo de mantenimiento de carril que conforman lo que Renault denomina ‘asistente a la conducción semiautónoma’.

Con todo, hay opciones también muy sofisticadas que contribuyen a tener uno de los SUC urbanos más avanzado del momento. Un buen ejemplo es el asistente de aparcamiento automático con cámara de 360º -por 520 euros, que es un coste asumible-, el pack de navegación completo que suma la instrumentación digital o un cargador por inducción -770 euros-.

El secreto de su éxito -o uno de ellos-

Si el primer Captur fue todo un éxito se debió, en buena parte, a su diseño exterior. En un tamaño compacto, el modelo ofrecía el estilo SUV que ahora tanto gusta y elementos de diseño que convencieron a la gente y que eran habituales en otro tipo de vehículos, como la posibilidad de elegir un techo en un color contrastado con el del resto de la carrocería.

En realidad todo su atractivo se mantiene en la segunda generación. Es obvio decir que el frontal se parece al de otros de los Renault actuales, aunque eso en este caso es algo muy positivo porque la marca ha logrado crear un sello visual inconfundible, moderno y bastante atemportal, porque la marca lo emplea hace cerca de seis/siete años -cuando debutó en el Espace– y aún mantiene la frescura.

Imagen interior

Lo que sí varía respecto a cualquier Renault es la parte trasera, con los finos y rasgados faros en forma de ‘C’, la pequeña luneta… Eso sí, la apertura del portón queda un poco elevada; no sucede lo mismo para el acceso a los pasajeros: las cuatro puertas laterales son amplias y altas, de tal manera que el gesto de acceder al interior es muy natural -y uno de los motivos por los que mucha gente de cierta edad está

Colores llamativos -como el azul, el naranja o el rojo con techo negro que ves en las fotos y que cuesta 676 euros-, posibilidad de elegir llantas de gran tamaño -las de 18″ de la unidad que ves en las imágenes miden 18″ y cuestan tan sólo 208 euros-, los bonitos faros de leds incluidos de serie, las discretas barras de techo plateadas… todo en conjunto logran un muy buen resultado.

Esta versión también cuenta con la última evolución del sistema de acceso y arranque manos libres de Renault, en el cual como suele pasar con estos dispositivos Keyless, basta con que lleves encima la llave con mando a distancia del vehículo -que, en este caso, es una tarjeta con muy poco grosor y un acabado muy elegante-, te acerques al coche y sin ni siquiera tocar la manecilla de la puerta, sólo aproximar la mano, ya se desbloquean los seguros. Además, si es de noche, verás que el coche ‘te siente’ que estás cerca porque procede a encender las luces diurnas.

Del resto del exterior, poco se puede decir: las puertas tienen buen tamaño y el acceso a cualquiera de los asientos es muy ‘natural’. Los retrovisores laterales -abatibles de forma eléctrica cuentan con un buen tamaño. Y, por lo demás, destaca que en este coche, no sólo haya luces diurnas delanteras, sino también detrás.

Por dentro, algo más que un Clio

Sí, de hecho el Captur cuenta con la plataforma de su hermano urbano, siendo a la vez una variante recortada de la que incluyen desde el Mégane al Talisman-. Sin embargo, el interior del Captur parece de un coche de gama superior. Puede que sea por la postura de conducción dominante, tal vez por la consola central ‘flotante’ que lleva esta versión, quizá por la elevada línea de cintura…

En general, las sensaciones son muy buenas, tanto desde el punto de vista práctico -de hecho, la banqueta trasera es deslizante hasta 16 cm, para que puedes variar el estado disponible o bien para el maletero o bien para el espacio de las piernas de quienes viajan detrás- como si analizas la calidad… y, por supuesto, los detalles tecnológicos.

Por ejemplo, llama la atención el pequeño selector del cambio automático, pero también el dispositivo de iluminación ambiental, la instrumentación parcialmente digital -con la parte central dedicada a una pantalla de 7″, aunque como dijimos anteriormente puede ser digital y de 10″-, la presencia de los botones que muestran que el coche tiene llamada de emergencia o asistencia en carretera, el freno de mano eléctrico…

Aunque, como en los últimos Renault -y en los próximos, que lo van a ir incorporando poco a poco: ya la tienen también el eléctrico Zoe y lo próximos serán los Mégane y Talisman-, todo el protagonismo es para un elemento que en este acabado Zen+ es de serie: la muy generosa pantalla en posición vertical y 9,3″ -Renault ofrece otra variante de 7″ para acabados más sencillos- que es, sin duda, el epicentro del habitáculo.

Que el Captur sea un buen producto es vital para Renault; de hecho, se fabrica en Valladolid con destinto a más de 70 países de todo el mundo.

Se llama Easy Link y no sólo es grande -su pantalla tiene 23,6 cm en diagonal-, sino que además cuenta con buenos gráficos, resulta fluido en su manejo -la velocidad de respuesta se nos antonja, incluso, un poco mejor que en el Clio- y, en definitiva, da paso a uno de los sistemas multimedia y de infoentretenimiento más completos que hay en la actualidad.

De hecho, hay tantas funciones que se agradecen las indicaciones claras, las imágenes a gran tamaño o la presencia de diversos tutoriales que te ayuden a comprender mejor qué puedes hacer en cada menú. Y, precisamente, lo que puedes hacer es mucho.

Y es que este sistema es un lugar desde el que usar tus dedos -o mediante órdenes vocales- para acceder al sistema de navegación, la radio y otras fuentes de audio, la telefonía -manos libres, por supuesto-, la información del coche -con funciones interesantes como el completo asistente de conducción ecológica-, los ajustes del vehículo…

Hasta aquí, sería un buen sistema, como el de muchos de sus rivales; pero es que este ya es uno de esos modelos que Renault considera ‘plenamente conectados’. ¿Cómo se consigue? Pues porque el modelo viene con su propio modem interno 4G, dotado de una tarjeta SIM que viene sin coste durante los primeros tres años del vehículo.

Imagen tres cuartos trasero de un Renault Captur rojo

Dicho de otra forma, cuando te compras el Captur es como si tuviese un teléfono inteligente que le permite contar con servicios adicionales. ¿Algunos ejemplos? Pues que la navegación no sólo te lleve al destino, sino que te informe en tiempo real de la situación del tráfico, gracias a los servicios de Tom Tom Traffic. O también poder conocer el precio de las gasolineras y saber las más baratas que te vas a encontrar durante la ruta. Asimismo puedes recibir información meteorológica del lugar donde estés o del punto de destino al que vayas.

El hecho de estar conectado también permite recibir actualizaciones; de esta forma, si Renault añade mejoras al dispositivo, tú también las recibirás en el coche. Algo que también se puede aplicar a la cartografía del navegador, para que nunca te pille que una deteminada carretera que ha cambiado o se ha inaugurado no deje de aparecerte cuando utilices el GPS. Por supuesto, el Easy Link es compatible con Android Auto y Apple Car Play, aunque de momento sigue siendo necesario utilizar un cable para conectar tu teléfono con el vehículo.

Finalmente, otros dos aspectos interesantes de la parte multimedia de este coche es que Renault cuenta con su propia tienda de aplicaciones para que puedas descargarte aquellas que consideres útiles para conducir, como la de Coyote -con su comunidad de usuarios que advierten de la situación de radares, peligros en la carretera…-.

Por otro lado, su conectividad telefónica también sirven para que puedas vincular el vehículo con una aplicación gratuita que te descargues en el teléfono y que se conoce como My Renault -para teléfonos con Android o iOs, en sus respectivas tiendas oficiales-. Es cierto que con el paso del tiempo irá añadiendo nuevas funciones pero, de momento, ya te permite conocer información del estado del coche -kilometraje, cuándo toca pasar la próxima revisión-, geolocalización del vehículo, planificación de rutas para luego enviarlas al navegador del coche…

Vale, pero… ¿y cómo va?

De acuerdo, puede que la versión analizada no vaya a ser la más vendida, pero es una demostración de que la combinación de este motor turbo 1.3 de 155 CV con la caja automática de siete velocidades acercan mucho a este modelo a los que ofrecen firmas premium -como podría ser un Audi Q2 o un Mini Countryman-.

Para empezar, el propulsor no es uno cualquiera: de hecho, lo puedes encontrar -con otros ajustes y niveles de potencia- en modelos como los Mercedes Clase A y Clase B. A pesar de su reducida cilindrada, Renault apuesta por la fórmula de los cuatro cilindros y las 16 válvulas para que, con el apoyo del turbo, consigan un motor ‘redondo’.

Lo es, es sobre todo, por su agrado de funcionamiento: no suena mucho y suena bien, vibra poquísimo y como el peso del vehículo no es exagerado -ronda los 1.300 kg, correcto para un vehículo de 4,22 m de largo-, las prestaciones son buenas, con una velocidad máxima de 210 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos -los primeros mil metros los cubre en 30,2 segundos, lo cual demuestra que el buen empuje también lo mantiene en aceleraciones más largas-. Lo que nos parece más destacable es que el consumo medio ronda unos razonables 6,5 l/100 km según cifras oficiales.

Durante la prueba de pruebas pudimos constatar un par de cosas, ambas relacionadas con el selector de modos de conducción incluido en el modelo. La primera es que si seleccionas la función ‘Eco’, la cifra declarada es sencilla de conseguir… a poco que seas cuidadoso o que no viajes con todos los pasajeros y sus equipajes.

La segunda es que puedes elegir el modo Sport para contar con una respuesta más rápida al acelerador, muy agradable… a la que suma una superior ‘agilidad’ de cambio automático de siete velocidades -el único disponible para esta mecánica-, dando como resultado que llevas un vehículo de cierto toque deportivo, si bien este modo Sport no afecta a la dureza de la suspensión.

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