Ataques

¿Qué pueden aprender los aviones de la ciberseguridad de los coches?

En estos momentos, los especialistas en ciberseguridad aseguran que no hay peligro en los aviones... pero podría estar al caer. Para prepararse, la industria de la aviación se puede fijar en lo que ya ha aprendido la del automóvil.

Volvamos atrás por un momento a la conferencia DEFCON 2019, celebrada del 8 al 11 de agosto en Las Vegas. En ella, los visitantes pudieron disfrutar del espacio “Car Hacking Village”, en el que se expusieron las vulnerabilidades de los coches de hoy en día y del futuro, así como las posibles soluciones para atajarlas. Sin embargo, muy cerca podían visitar a otro expositor muy especial. A imagen y semejanza del espacio sobre coches, el stand de “Aviation Village” estuvo dedicado a la ciberseguridad aplicada a la aeronáutica.

Entre las entidades que participaron en él, se encontraba el Servicio Digital de los Estados Unidos -«United States Digital Service»-. El director de ingeniería de este organismo, David Holmes, celebra que hoy en día los aviones son seguros ante los ciberataques, pero la industria no se puede dormir. Cada vez más aparatos están conectados a Internet, por lo que cada vez existen más puertas por las que se pueden colar los hackers maliciosos. En consecuencia, todos los implicados en la aviación tienen que involucrarse en este reto: Las aerolíneas, los fabricantes, los aeropuertos y los organismos gubernamentales.

Con ese mismo espíritu, algunas de las entidades participantes en el espacio “Aviation Village” ya están estudiando cómo podrían encontrar vulnerabilidades en la Autoridad Federal de la Aviación estadounidense –FAA, por sus siglas en inglés-. Esta experiencia formaría parte del programa “Hack the Pentagon” -“Hackea el Pentágono”-, por el que el Gobierno anima a los hackers a detectar vulnerabilidades en sus sistemas relacionados con la defensa.

Tan parecidos y tan distintos

En un principio, la situación de la aviación en materia de ciberseguridad contrasta mucho con la del automóvil. Eso se debe a una realidad básica de cada industria: Mientras que los coches se renuevan cada cierto tiempo -y el software que utilice cada vehículo nuevo podrá contener líneas de código de multitud de proveedores-, un avión puede seguir en activo durante décadas… exactamente con los mismos componentes del momento en el que fue fabricado.

En esta misma línea, Ken Munro, responsable de la firma de ciberseguridad Pen Test, lo tiene claro: “Los aviones son mucho más seguros que los coches”, afirma; “uno de nuestros desafíos para los hackers es precisamente que no puedes levantarte y hackear un avión. Los sistemas de aviación tienen un montón de barreras. Tomando nuestro conocimiento actual de los aviones, son muy difíciles de hackear”.

La vulnerabilidad en común

La gran similitud con los coches se esconde en la red CAN Bus. Al igual que en un coche convencional, este sistema conecta los diferentes dispositivos de un avión para que la información fluya entre ellos; para entenderlo, pensemos en el funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Si no está adecuadamente protegido, puede ser un blanco fácil y tentador… Aunque, a día de hoy, todavía no son muchos los aparatos que ya incorporan este protocolo, las amenazas del futuro procederán de los riesgos asociados a él; y, en conocimiento de las redes CAN Bus, la industria del automóvil ya ha tomado ventaja.

El jefe de seguridad de la información en la aerolínea Norwegian Air Shuttle, Gérard Duerrmeyer, reconoció en DEFCON 2019 que su compañía se fija mucho en las lecciones sobre ciberseguridad procedentes de la industria del automóvil. “Habrá un futuro en el que todos los sistemas estén online”, advierte; “y eso abra las opciones de ataque y la oportunidad de explotarlas. Lo que me da esperanza y me reconforta es que hay tantas lecciones aprendidas de la industria de la automoción…”. En definitiva, en materia de ciberseguridad, los coches han ‘volado’ antes que los aviones, aunque ninguno de estos mundos dejará jamás de aprender.

Mercedes Anguita
Periodista y académica de la comunicación. Quería descubrir cómo sería el automóvil del siglo XXI. Ahora que lo sé, quiero descubrir cómo será el de la era cibernética. Trabajar en HackerCar me permite disfrutar de él en todo su esplendor. El mejor coche es el que está por llegar. Apasionada de la competición y de cómo las nuevas tecnologías se aprovechan para obtener la última milésima.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.