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Qué pasa si le dejas un coche de tu marca a tus ingenieros

Como añadido a la opinión del público, la autocrítica es un arma fundamental para la evolución de una obra. Mazda la practica con frecuencia.

Dos jóvenes diseñadores con el Mazda MX-30

Independientemente de su disciplina, un artista -que se precie de serlo- no tendrá jamás un crítico más feroz… que él mismo. Por muchos detractores que acumule en su carrera, y por muchos medios y redes de comunicación que ‘conspiren’ -así lo suele ver uno siempre- contra él.

Tan voluble es el arte que, a veces, el mayor avance comienza por la autocrítica de una determinada obra. O, ya si nos ponemos ‘rompedores’, de toda una trayectoria. Centenares de pintores, escultores, cantantes o dramaturgos de todos los tiempos han sufrido momentos así de catárticos.

Evidentemente, si entiendes la fabricación de coches como un arte, debes asumir la llegada de épocas así. Es lo que le ocurre a la actual Mazda, cuyo catálogo se asienta sobre la profunda y especial filosofía Kodo.

Como bien la define su responsable de diseño Ikuo Maeda, “Kodo significa crear coches que abracen la belleza dinámica de la vida. En Japón, sentimos que los artesanos insuflan vida en lo que hacen, de tal forma que esos objetos que reciben el cariño y atención poseen una fuerza vital, un alma”.

Alma a examen

Sin embargo, esta filosofía contiene una segunda vertiente, que -no en vano- es la que ha marcado el rumbo de su eléctrico MX-30: la pura expresión de la utilidad. Algo muy valorado por las nuevas generaciones de diseñadores.

Fascinada por el minimalismo, la estadounidense Rachel Griffin contempla el modelo con buenos ojos: “La forma sigue a la función, la función sigue al contexto. La experiencia de utilizar el MX-30 se centra en la familiaridad, sin elementos superfluos. Esta perspectiva es ideal no sólo desde la usabilidad, sino también desde la sostenibilidad: no utilizar más de lo que necesitamos”.

Por su parte, el diseñador industrial Wisse Trooster parece coincidir con su colega: “El coche contiene todo lo que necesita, sin distracciones”. Y añade: “La gente joven se adapta bien a las nuevas tecnologías sostenibles como, pro ejemplo, los vehículos eléctricos. Está claro que Mazda reconoce esta capacidad de adaptación en el diseño del MX-30”.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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