Movilidad

Que hará Rusia contra los conductores ebrios

La seguridad vial es el eterno asunto pendiente allí donde haya carreteras y vehículos. En el caso de Rusia, se trata de una cuestión de estado con sus propios -y peculiares- desafíos. El alcohol es uno de ellos.

Imagen de la Policía en Rusia
Imagen de Andrew Khoroshavin en Pixabay

Aunque a veces no lo parezca -o no queramos verlo-, Europa goza de un gran nivel de vida. La estandarización de nuestra forma de vivir en el entorno de la Unión ha brindado un nivel de bienestar jamás visto en el continente.

En lo referente al transporte y la movilidad, la preocupación institucional por la seguridad vial -y sus leyes al respecto- ha reducido severamente los índices de siniestralidad durante los últimos cuarenta años. El futuro en este campo pinta prometedor, toda vez que las infraestructuras y servicios viarios adquieran la conectividad necesaria para comunicarse con los coches actuales.

Sin embargo, fuera de nuestras fronteras, la realidad es muy distinta. No hay que irse muy lejos para encontrar países cuyas tasas de accidentes mortales duplican -o triplican- las que manejamos aquí-. Uno de ellos es Rusia.

Una cuestión de estado

En la gran nación eslava, conducir es un deporte de riesgo. Basta con dar una pequeña vuelta por la red para encontrar horas y horas de vídeos con escenas que ponen los pelos de punta. Las causas son variadas: carreteras en pésimo estado, vehículos en precarias condiciones -allí no existe ninguna inspección técnica- o simple temeridad. Pero la más común es, sin duda, la ebriedad al volante.

Desde -prácticamente- la invención del vodka, Rusia arrastra un importante problema de alcoholismo generalizado en su población. Y, cada vez que alguien bebido se pone al volante -algo, insistimos, muy frecuente-, se manifiesta de la forma más trágica.

Por ello, el gobierno de Vladimir Putin ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de utilizar la tecnología para atajar este problema. Según recoge la web Autoblog, el ministerio de industria ruso tiene un plan sobre la mesa para ordenar la instalación de etilómetros en los coches nuevos.

Estos dispositivos exigen que el conductor ‘sople’ por una boquilla para obtener una estimación de la concentración de alcohol presente en su aliento. Si supera los límites legalmente permitidos, el vehículo se bloquea y no podrá ser puesto en marcha.

Previsiblemente, el diseño e integración de dichos aparatos supondrá un impacto en los costes de producción de los fabricantes, lo cual podría complicar también las importaciones de vehículos extranjeros. En todo caso, la cuestión se decidirá por la economía pues, en lo tecnológico, algunas marcas ya han experimentado con estos sistemas en el pasado. Renault, por ejemplo, lo hizo a finales de los noventa. Por su parte, Saab llegó -antes de su desaparición- a presentar una solución muy similar a la rusa… pero integrada en una llave inteligente.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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