Prueba Hacker

Qué ha visto este hacker en lo mejor de Seat

El Tarraco es el culmen de la actual gama del fabricante español. Además, adelanta novedades que llegarán a los demás modelos. ¿Qué ha llamado la atención del experto Carlos Sahuquillo?

Imagen tres cuartos delantero de un Seat Tarraco

En el mundo de las marcas de coches, no hay nada como tener un ‘buque insignia’ para que te tomen en serio. No obstante, algunas como Seat parecen aplicarse este consejo sólo de cuando en cuando.

Esto no deja de ser ‘chocante’ ya que, con la Historia en la mano, la firma española comenzó su andadura en 1950 produciendo un automóvil -el 1400– que ya pagaba el ‘impuesto de lujo’ de su época. O séase, que comenzó fabricando ‘haigas’ -así llamaba el ‘pueblo llano’ a los grandes sedanes- para la clientela solvente.

Su sucesor -el 1500-, a pesar de tener que compartir ‘mesa y mantel’ con el más popular 600, supo hacer gala de su «sobria elegancia europea» para ganarse un hueco en el imaginario colectivo… y entre los taxistas y chóferes de las instituciones nacionales.

Con este bagaje -en el cual debemos incluir también al 131 y al Exeo– resulta difícil comprender por qué Seat no se ha atrevido antes a echar toda la carne en el asador con un modelo que sintetice lo mejor de sí misma. Por suerte, la actual ‘guerra de los SUV’ ha animado a los de Martorell a forjar una nueva arma. Y Tarraco es su nombre.

Basado en la plataforma extendida del Ateca -o, lo que es lo mismo, la del VW Tiguan Allspace-, combina la practicidad de sus siete plazas con una calidad de acabados ciertamente ‘premium’… y, por supuesto, la tecnología más actual que ofrece el fabricante hispano.

Como de costumbre, hemos querido acercarnos a este primer exponente de la futura Seat desde nuestra perspectiva ‘cíber’. Y, para ello, hemos contado con Carlos Sahuquillo -‘technical leader’ de Ciberseguridad en Sistemas Embarcados de Secure e-Solutions de GMV- como inmejorable maestro de ceremonias.

Un ayudante «espectacular»

En el capítulo de las ayudas a la conducción, el experto se mostró gratamente sorprendido. En sus palabras: «En cuanto a la tecnología de conducción -la parte más ‘safety’ del coche-, me parece espectacular. Tiene todas las ayudas a las cuales ya estamos acostumbrados. Funciona todo muy bien».

Sistema multimedia del Seat Tarraco

Sin embargo, para Sahuquillo, la conectividad del Tarraco «pese a que tiene todas las funciones que se esperan de un coche de esta categoría… [éstas] se me han quedado cortas». Aunque considera que las funcionalidades que ofrece no son el problema, opina que «los menús [del sistema multimedia] parecen de una generación anterior».

Una cuestión de detalles

Asimismo -y ya entrando en el terreno de la ciberseguridad-, el hacker considera que «hay cosas que otras marcas han resuelto mejor, como el cambio de contraseña [WiFi], para generar una nueva y que los usuarios no tengan siempre la misma, de manera que pudiera haber alguna fuga de información, o algún usuario que se conectase al vehículo pasado cierto tiempo…».

Interior del Seat Tarraco

Sobre este punto, el experto continúa: «Activar la WiFi o desactivarla es muy sencillo. Pero cuando llega el momento -por ejemplo- de generar una nueva contraseña, no hay un botón -como en otras marcas- para generar una nueva contraseña, y que la genere de manera aleatoria».

La importancia de estar ‘al día’

Desde su experiencia en todo lo que tiene que ver con el ‘software’ embarcado, Sahuquillo está completamente familiarizado con los protocolos de actualizaciones ‘over the air’ que tanto se estilan en la actualidad. Y, por ello, le sorprendió negativamente su ausencia en el sistema del Tarraco.

Detalle del módulo de conectividad del Seat Tarraco

Así lo explicaba: «No es posible actualizar el ‘firmware’ -de todo el software del vehículo- a través de Internet. Lo cual hace que, por ejemplo, si surgiera alguna vulnerabilidad tendríamos que ir al concesionario a por la tarjeta SD que -introduciéndola en el lector- sí actualizaría los mapas [del navegador] y, además, el ‘firmware’ del software que lleva el coche».

Esta falta de conexión directa podría parecer una medida cibersegura. Pero Sahuquillo discrepa: «Puede haber gente que pase por el concesionario una vez cada dos años. Entonces, llevar una vulnerabilidad durante dos años me parece peligroso. Es recomendable que [las actualizaciones] sean online precisamente por eso, como hemos visto en otros fabricantes muy modernos como podría ser el caso de Tesla«.

Ni un ‘pero’ en ‘ciberprestaciones’

Donde el experto se mostró más satisfecho fue en lo referido a la calidad pura de las conexiones. Así nos lo contó: «Está preparado para que todos los ocupantes del vehículo se conecten sin problemas a la red inalámbrica, y además tiene unos cuantos puertos de carga USB. Está bastante bien resuelto». Tan sólo encontró algo de escasez en las dos plazas supletorias de la parte trasera, aunque al ser éstas «de emergencia», decidió pasarlo por alto. Otra valoración positiva de Sahuquillo fue que dichos puertos USB «no dan acceso al sistema de navegación, son simplemente puertos de carga».

Puertos USB en el Seat Tarraco

En conclusión, Carlos Sahuquillo afirma que «las funcionalidades están muy bien, tiene de todo. El sistema de sonido, incluso, está firmado por Beats y se escucha muy muy bien. La conectividad está bien resuelta, tiene todo lo que se espera que tenga. Simplemente mejoraría la parte de la gestión de la conectividad WiFi, tanto para conectarte a una red -que puede ser un poco complicado- como para ofrecer WiFi a los ocupantes del vehículo, porque es un poco complicado generar una nueva contraseña para cambiarla de forma recursiva».

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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