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Qué es «la puerta del cielo», y qué VW la ha alcanzado

Cuando ya has conquistado todas las metas que la automoción te propone, sólo queda crear otras nuevas. Y eso es lo que han hecho los de Wolfsburgo.

Imagen del VW ID.R en la Montaña Tianmen

Los moradores de la zona la llaman ‘la puerta del cielo’. Pero, desde detrás del volante, bien podría ser la del infierno. En la provincia china de Hunan -en pleno corazón del país- se halla una de las rutas más peligrosas de todo el planeta.

Y no es para menos. La ascensión a los 1.519 m de la montaña Tianmen implica recorrer una estrecha carretera de 11 km y 99 curvas que pone a prueba tu paciencia y tus manos. El paisaje es incomparable pero distraerse está prohibido, ya que en muchos tramos no hay nada que te evite caer por el precipicio. En la cima está la recompensa: una cueva natural -y visitable- de 131,5 m.

Hasta hace bien poco, era tan sólo un enclave turístico conquistado a diario por miles de visitantes. Quizá, a partir de ahora, se convierta en un nuevo templo para los amantes de la velocidad.

La última ‘cabalgada’ del jinete eléctrico

Desde principios de año, Volkswagen se encuentra en una ofensiva de electrificación sin precedentes. El último episodio -la presentación del ID.3 en Frankfurt- ha gozado de buena acogida entre el público.

Pero el triunfo de esta aventura no puede estar completo si no se demuestra hasta dónde puede llegar esta tecnología. Los de Wolfsburgo lo saben, y ahí encuentra el prototipo ID.R su razón para existir. Tras convertirse en la cosa más rápida jamás vista en Pikes Peak, y en el eléctrico más veloz del Nordschleife, el cazarécords germano no tenía más hitos por alcanzar. Al menos, hasta que puso sus ojos en este lugar del Lejano Oriente…

Imagen del VW ID.R en un punto de la Montaña Tianmen

Cambiando por segunda vez de aspecto, el azul de los electrones dejó paso al rojo, símbolo clásico de la fuerza del dragón. «Allí donde fueres, haz lo que vieres». Lo que nadie esperaba ver fue lo que pasó después: con Romain Dumas -una vez más- a los mandos, emprendieron la subida a la cima. Tan sólo siete minutos, treinta y ocho segundos y 585 milésimas después… el dúo del hombre y su máquina celebraban un nuevo triunfo: los más rápidos en alcanzar el cielo.

Recién bajado del coche, el piloto francés no ocultaba su entusiasmo: «Este récord permanecerá en mi memoria para siempre como mi salida más espectacular. La poca información y pruebas que teníamos lo ha convertido en un enorme desafío. La carretera es increíblemente estrecha y revirada, pero ha sido increíblemente divertido […] El par [del ID.R] daba gran ventaja en las rectas cortas, mientras que la aerodinámica aportaba tracción adicional en las secciones rápidas».

¿Quedará alguna aventura más para el ID.R? Por el momento se desconocen las intenciones de VW para con este coche, lo que haría lógico pensar que su misión ya se ha cumplido. Tendremos que esperar a ver qué ocurre con su futuro… pero, en la humilde opinión de quien suscribe, se ha ganado de sobra el derecho a convertirse en pieza de museo.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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