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Qué es la huella de carbono y cómo puedes reducirla

¿De dónde viene la mayor parte de las emisiones de CO2 de las empresas? Del desplazamiento de sus empleados al lugar de trabajo. Por eso, las compañías necesitan un plan de movilidad sostenible para reducir la contaminación.

Reducir huella carbono: un hombre espera en el exterior de una estación de transporte público
Foto: Piqsels.

En la época más dura del confinamiento que se vivió durante la pasada primavera, casi nadie necesitaba coger el coche. La mayoría de los desplazamientos estaban prohibidos, muchos negocios cerrados y se fomentó todo lo posible el teletrabajo. ¿El resultado?

Las emisiones diarias de dióxido de carbono -CO2- se redujeron notablemente en el mes de abril. Un 17 por ciento a nivel mundial y un 31,9 por ciento en España, según datos de la revista Nature Climate Change recogidos por El Confidencial.

Unas cifras que ponen una pregunta sobre la mesa: ¿qué pasaría si, cuando todo vuelva por completo a la normalidad, las empresas y organizaciones implementasen medidas que minimizaran las emisiones de CO2 derivadas de su actividad? Es lo que se conoce como reducción de la huella de carbono.

La huella de carbono es un indicador que mide la totalidad de emisiones que emite, directa o indirectamente, un individuo o una empresa durante su actividad. Por ejemplo, la huella de carbono de ir a comprar el pan sería la suma del CO2 que se genera al producir la barra de pan y el que emite el coche en el que te desplazas a la panadería, entre otros factores.

En el caso de la mayoría de empresas, el principal factor de las emisiones contaminantes es el desplazamiento de los trabajadores al puesto de trabajo y su posterior regreso a casa. Por lo tanto, reducir el CO2 emitido por buena parte de las compañías pasa por ofrecer a sus empleados alternativas de movilidad más sostenibles. Adiós vehículo privado, hola transporte público y otras fórmulas más verdes.

Una futura obligación legal

Los diferentes órganos legislativos quieren apostar por la movilidad sostenible. Por eso, ya son varias las leyes que aprobadas para favorecer alternativas más ecológicas. Algunas incluso obligan a cumplir determinados requisitos… que sancionan su incumplimiento con hasta 50.000€:

  • A nivel europeo: La Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética, promociona alternativas sostenibles para los modos de transporte y aplicaciones inteligentes de información de consumos, con la finalidad de ahorrar energía.
  • A nivel nacional: La Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible, obliga a las empresas de más de 400 trabajadores por turno a crear un plan de transporte.
  • En Asturias, País Vasco, Cataluña y Comunidad Valenciana: estas cuatro comunidades han desarrollado leyes que obligan a las grandes empresas a implementar planes de transporte al centro de trabajo con vistas a reducir la huella de carbono.

Para cumplir con estos requisitos, las instituciones disponen de algunos planes de ayudas para que las empresas desarrollen estos proyectos. Pueden ser subvenciones directas, tanto a nivel estatal, como la que ofrece el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía -IDAE- que cubre el 50% del coste total de los proyectos -más información en este enlace-, o a nivel regional, como en el País Vasco, que pueden cubrir entre el 40 y el 50% del coste.

Además de subvenciones directas, también se contemplan deducciones por inversión en I+D.

Reducir la huella de carbono

Pero, precisamente por tratarse de grandes compañías las que están obligadas a elaborar estos planes, puede ser difícil para ellas trazar una estrategia que reduzca las emisiones que generan sus empleados al desplazarse y que estos, a su vez, estén contentos con el cambio en sus rutinas. Parece fácil sugerir a un trabajador que va al trabajo en su coche privado que lo cambie por el transporte público. O que vaya a pie en vez de coger el metro. Pero ¿son esos cambios viables? ¿Cuánto puede modificar el trabajador su rutina en pro del medio ambiente sin que esto se convierta en una molestia para él?

Lo mejor es que sean los algoritmos los que resuelvan esos conflictos. Es al menos lo que propone Anfibium. Esta empresa ha desarrollado un software que recoge datos para recomendar a las organizaciones y a sus trabajadores, de forma personalizada, qué medidas implementar para reducir la huella de carbono.

El sistema encuesta a los empleados para saber cómo se desplazan. Con esa información, el software hace una auditoría para ver cuál es la huella de carbono individual y colectiva de toda la empresa. Una vez hecho eso, el sistema calcula qué margen de mejora hay -si puedes ir en bici, teletrabajar algún día de la semana…-.

Entonces, a la empresa le aparecen una serie de opciones para elegir el plan de movilidad sostenible que más le conviene implementar.

Por su parte, los trabajadores disponen de un gráfico para que vean qué medios de transporte tiene disponibles para acudir al centro de trabajo, qué variación de huella de carbono hay entre ellos, cuál es la diferencia de su coste… Anfibium incluso ofrece una aplicación de carpooling para conectar a viajeros que realicen un trayecto similar y que compartan coche. De esta forma, se reparten los costes del viaje y se divide la huella de carbono.

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